Impulsan la implementación de clases de apoyo en un merendero

Martes 12 de febrero de 2019 | 00:00hs.
El espacio, por ahora, funciona en un quincho con piso de tierra. | Foto: Carina Martínez
Hace cuatro meses la familia de María Kenpka y Leonardo Gamón lleva delante de forma voluntaria el merendero ‘Más allá de un sueño’.
Sin embargo, a lo largo del tiempo tienen como fin transformar el proyecto en un lugar donde no sólo se brinde alimentación, sino también contención y apoyo a los más de 70 niños que concurren a recibir la merienda. Una de las primeras ideas es el dictado de clases de apoyo y distintos talleres, que ya comenzó a gestarse el sábado pasado.
El barrio La Tosquera, donde funciona el merendero, es uno de los más carenciados de San Pedro.
Allí residen familias de muy bajos recursos económicos que por lo general están compuestas por varios integrantes, cuya ocupación mayormente es la tarefa. Esta condición hace que las necesidades sean muchas.
Felizmente y gracias al esfuerzo, dedicación, sacrificio, fuerza de voluntad y un corazón repleto de amor al prójimo, parte de las carencias son solventadas por medio del trabajo que realiza María Kenpka junto a su familia, quienes apuntan a la creación de un centro de apoyo.
El sueño representa un enorme desafío para ellos, ya que tampoco cuentan con dinero como para mejorar el espacio y equiparlo para dicho fin.
Sin embargo, el deseo de ayudar es tal que con el aporte de familias solidarias, la iniciativa va tomando forma.
Si bien la primera clase fue a modo de presentación, a fin de conocer la necesidad de cada niño, de ahora en más se los dividirá por grupos para lograr mejores resultados.

Primeras experiencias
El sábado último lograron que 34 niños reciban clases de apoyo. “Desde el comienzo la idea no era sólo darles alimento sino poder aportar a mejorar otros aspectos, así fuimos viendo por dónde comenzar y nos pareció muy importante poder darles clases de apoyo”, María señaló a El Territorio.
Detalló que “realizan manualidades, pintura...”.
Y añadió: “Apuntamos a un centro de contención y apoyo donde realizar talleres sobre higiene, salud y otros temas para que de a poco puedan estar mejor. La primera clase fue muy buena e implementaremos el trabajo de dos maestros más”.
Las dos maestras son remuneradas mediante el aporte de dos familias, en tanto que desde este sábado estarán trabajando dos más que serán pagos por la familia de María.
Los niños que comenzaron a asistir no cuentan con los útiles, por lo que solicitan ayuda para seguir adelante.
Además de artículos escolares necesitan materiales didácticos y muebles como mesas, sillas y pizarrones para seguir equipando el espacio, que actualmente consiste en un quincho con piso de tierra.
Respecto al merendero, María señaló que “la presencia de los chicos aumenta día tras día, son muchas las necesidades y nosotros lo hacemos todo con gran esfuerzo porque queremos ayudar a que nuestro barrio y quienes lo componen estén mejor. Recibimos ayuda de varias personas y el último sábado de Vicegobernación con varios alimentos”.
Finalmente, resaltó: “Estamos muy agradecidos a todas las familias que son solidarias y a quienes quieran sumarse, están abiertas las puertas”.

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