Impronta litoraleña de la mano de Suena Sanfona en la 40° Fiesta del Inmigrante.

Martes 10 de septiembre de 2019 | 18:07hs.
Suena Sanfona sobre el escenario de la Fiesta del Inmigrante este lunes | Foto: Gentileza
El lunes la hermandad litoraleña se hizo sentir en el escenario Norguss Jacob con un combo de chamamé y ritmos vecinos que se desplegaron de la mano de Suena Sanfona, encargados de cerrar la noche en esta 40° edición de la Fiesta Nacional del Inmigrante.

El  trío formado por Jorge Sevak en acordeón y voz, Deiby Flach en guitarra y voz y Matías Häser en Bajo y voz, dialogó en la previa con Radiactiva y manifestó su algarabía por ser parte de esta gran celebración.

“Para nosotros es la primera experiencia con este proyecto de la fiesta

y es un placer recorrer la provincia. Estamos trabajando mucho, este era un escenario que nos quedaba pendiente así que estamos contentos. Es una fiesta de todos los misioneros”, explicó Matías. Al tiempo que contaron que serán parte este 6 de octubre del festival Nación Chamamecera en Tecnópolis, como representantes misioneros, Sevak detalló que aprovechan al máximo fiestas como la del inmigrante, sobre todo para incluir además de su clásico repertorio de chamamé, perlitas de Paraguay y Brasil.

Como escenario pendiente, sin embargo postulan a la Fiesta Nacional del Chamamé, aunque no sienten la urgencia por subirse a esta movida correntina.“Se dará en el momento oportuno, no estamos desesperados”, alegó Häser y aclaró: “No importa si es grande o chico el escenario, siempre damos lo mejor”.

En esa línea, al ser consultado por “la grieta” de la pertenencia del chamamé, Sevak sentenció que “el chamamé es patrimonio de la humanidad, hoy se habla mucho de eso es como que ya está generalizado”.  “Si bien sus comienzos son en Corrientes hoy está en Misiones, en Chaco, en Formosa, en Santiago del Estero, en Santa Fe, en Brasil. A muchos brasileros le gusta mucho el chamamé, se escucha cada vez más en todo América del Sur. hoy nos pertenece a todos”, postuló.

En tanto, como integrante más joven del grupo, el jardinense Deiby Flach (que empezó a tocar en los escenarios a los 11 años) reflexionó que no se puede elegir una sola canción para recomendar a los más jóvenes a que se interesen por el folclore o el chamamé, porque hay miles. Pero sí destacó la necesidad de “incentivarlos a que consuman nuestra música que es muy rica, que está llena de paisajes, que cuentan historias”.

“Podríamos inventar un género que se llame chamatrap”, deslizó risueño, mientras opinó que sería bueno “dejar un poco de lado lo de afuera y consumir más lo nuestro, que es riquísimo”.

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