Humor para patear el tablero y volver a la irreverencia

Jueves 7 de marzo de 2019 | 07:00hs.
Moro & Elvis pasa por diferentes personajes, todos sorprendentes.
Agustina Rella

Por Agustina Rella sociedad@elterritorio.com.ar

“Es desopilante, no te da respiro”, relata Ulises Camargo sobre Moro & Elvis, la obra con la que llega nuevamente a Posadas este fin de semana. La energía que transmite a través del tubo del teléfono (sí, los fijos todavía existen en El Territorio), realmente contagia e invita a pegarse una vuelta el sábado por el Cidade.
“Moro & Elvis nace como cuadro de humor a manera de sketch, donde condenso todos mis caprichos humorísticos”, reconoce Camargo, cordobés de nacimiento pero chaqueño por adopción desde hace siete años, por motivos que “mejor hablar sentados en un bar, cerveza en mano”, según postula jovialmente.
Según anticipa el director, la puesta arranca con un diálogo entre un príncipe y un rey, pero versátilmente vira a un intercambio entre dos albañiles, que tienen vocación, uno de cantante y el otro de actor. Diego Romero y Federico Rosso son quienes hábilmente cambian de piel en cada escena y logran distender al público con sus curiosas interpretaciones. Además, el espectáculo incluye música en vivo y los mismos actores ejecutan instrumentos, alentados siempre por Camargo, que como buen profesor de teatro musical, les transmite técnicas de canto y coreografias.
La obra en sí surgió hace cinco años, tal como apuntala el también actor y “después me di cuenta de que en realidad esos sketchs los había empezado a escribir a los 15 años, pensando que en algún momento los iba a actuar yo y bueno, después me encontré a estos actores fenomenales en Chaco...”, recuerda Camargo.
Más allá del detrás de escena, lo que observan los intérpretes es que no sólo el público se ríe mucho, sino que también los interpela con decodificaciones más profundas. “Nos pasa que nos dicen ‘che, qué dura esa crítica social que hacen o esa postura política’ y en realidad yo soy atemporal, trato de mantenerme al margen, aunque nadie es completamente apolítico, pero se ve que inconscientemente los he armado con esa impronta”, confiesa el director.
Por otro lado, la pieza teatral supo cosechar algunos reconocimientos de colegas y hasta premiaciones. Fue galardonada en 2016 como mejor comedia en el Festival Provincial de Teatro de Chaco y Federico Rosso fue distinguido como mejor actor por esta labor en los premios Galatea del mismo año. En tanto, Camargo fue nombrado en 2017 como mejor director en el festival de teatro chaqueño y su creación, El Experimento Calva, fue distinguida como mejor obra. En 2018 también recibió el premio mejor obra con El Experimento Puente.
Así, en plena gira regional con Moro & Elvis, vuelve a la Tierra Colorada en lo que él mismo plantea como “un festejo al teatro”.
A su vez, mientras espera con ansias el estreno en su Córdoba natal, para ver jocosamente si “sus viejos se ven reflejados en algún personaje”, asegura que tiene un gran cariño por Misiones y su “cabeza joven” y celebra la expansión de ciclos como La Sequeira, que mueven el tablero.
En su última visita a la provincia, con El experimento Calva (basada en la obra La cantante calva, del rumano Eugene Ionesco) fue calificado como irreverente por sus colegas y el mote gustó tanto que decidió tomarlo como propio.
“Festejo mucho lo que hace Pablo (Vil Quinteros al frente del ciclo) y el formato de poner un espectáculo corto como el de Dislexia Severa y otro largo como el nuestro en conjunto y que sea todo en un ambiente relajado”, plantea el teatrero, al tiempo que sugiere que la idea de su puesta en escena es volver a la idea de café concert, “eso de relajarse y desacartonar la butaca”, define el cambio de perspectiva.
Enamorado de Concepción de la Sierra, que conoció por su trabajo colaborativo durante dos años para los corsos locales, lo elige como su lugar en el mundo. “Viviría ahí, tranquilo con mis hijos, cuando los tuviera... con mis perros...”, sueña y anticipa que este fin de semana, Posadas “va a ser una fiesta”.

La vuelta de un ciclo rebelde
Apuntando a la sorpresa, a un público osado, versátil, el ciclo La Sequeira nació como espacio de arte disidente que invita al diálogo con el espectador en el desmontaje de obras. Su nombre se debe a que tiene además, el fin de  visibilizar la trayectoria del artista misionero Gabriel Calistro Sequeira, que supo romper el molde artístico en los 90 y sumar a su destreza en el baile, la labor de transformista, performer, drag queen.
De esta manera es que inaugurando esta segunda temporada, se presentarán dos espectáculos en el Centro Cultural Vicente Cidade, este sábado a las 22. Previo a Moro & Elvis, desde Paraguay llegará Dislexia Severa con El Pueblo me llama Evita, una performance de Cuco Viveros como drag queen en homenaje a Eva Perón.
Además, para los que lleguen temprano habrá más recompensa: a las primeras 30 personas se les dará como cortesía un porrón de cerveza artesanal (Prausbier) y un  cono de pochoclos para acompañar el show. En un ambiente ameno, amiguero, como de bar y café concert, ese que tanto celebró Camargo, la capital provincial abre su escenario artístico alternativo, una vez más, ahora remitiendo a esos shows standaperos de los 80, que recuerdan tanto a Eddie Murphy como a Roberto Fontanarrosa, Alfredo Casero o Fernando Peña. 

Para agendar

La Sequeira. Se estrena la segunda temporada de La Sequeira, ciclo de obras y desmontajes con dos novedosas puestas: Moro y Elvis y El Pueblo me llama Evita. El sábado a las 22 en el Centro Cultural Vicente Cidade (Belgrano y General Paz). Entrada $150.


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