Historia en el monte

Domingo 10 de marzo de 2019 | 02:30hs.

Por Belén Spaciuk, Periodista

A 34 kilómetros de Posadas, se encuentra la localidad de Santa Ana. Un pueblo lleno de historia, con gente cálida y paisajes hermosos.
Allí, además de la Cruz -espacio turístico muy concurrido por quienes visitan la ciudad- se hallan también las ruinas jesuíticas de Santa Ana. La historia jesuítica guaraní se mezcla con el verde del monte, formado por el tupido follaje de los árboles. Es un rinconcito con historia.
A diferencia de las de San Ignacio y Santa María, las reducciones jesuíticas de Nuestra Señora de Santa Ana no tienen una explotación turística tan concurrente. Y eso, justamente, las convierte en un terreno tranquilo y un tanto solitario, donde los pájaros autóctonos revolotean por todas partes al igual que la inmensa cantidad de mariposas que allí habitan. Incluso los árboles, las enredaderas y flores crecen sobre los cimientos de una de las reducciones mas importantes del siglo XXII.
La naturaleza crece desmedidamente, en un espacio lleno de historia. El mestizaje de ambos convierte a la reducción en un lugar maravilloso.
La ciudad fue fundada en 1633, y abandonada cuando los jesuitas fueron expulsados del territorio misionero. Desde allí, se han ido cubriendo de vegetación, y destruyendo. Por lo que hoy solo quedan ruinas -de allí surge su nombre-.
En el año 1983 fueron declaradas patrimonio de la humanidad, y desde entonces se las protege y resguarda. Asimismo, y además de los cuidados que requieren para que la importante reducción no desaparezca, la flora y fauna autóctona del lugar crece de forma inmensurable.
En las reducciones jesuíticas de Santa Ana convivieron hasta cientos de años más de 2.000 guaraníes, y la ciudad estaba organizada alrededor de la plaza central.
No caben dudas de que este patrimonio histórico es uno de los más importantes de nuestra historia misionera. Ya que éste fue el comienzo de todo.
La selva exuberante que crece en conjunto y se mezcla con las ruinas es otro de los grandes atractivos, más allá de la importancia de su historia.
En la actualidad, son una de las más bonitas de nuestra región.

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