Gastronomía: comer de lujo, como en casa

Domingo 12 de enero de 2020 | 02:00hs.
Agustina Rella

Por Agustina Rella sociedad@elterritorio.com.ar

Un lugar donde toda alma pueda disfrutar cómodamente y sin prejuicios. Ese es el leit motiv de Sky restaurante y bar, que recientemente abrió como nueva propuesta gastronómica en Posadas. Enmarcado en el Parque del Conocimiento, custodiado por el Imax y el Observatorio de las Misiones, el espacio es moderno y ecléctico pero a la vez sobrio y con aire de buena comida casera.

Ya de lejos la estructura de lona tensada tipo megacarpa le da el toque vanguardista y al llegar, la iluminación y unas sillas mullidas tipo bergere invitan a apoltronarse un buen rato.

La carta también es sobria, según detalla Franklin Cháves Jarquim, el maitre, encargado de que todo comensal tenga una experiencia placentera. Se ofrecen cuatro tipos de pescados, bife de chorizo, pastas, ensaladas, opciones para niños y celíacos. A su vez, todos los viernes hay una carta enteramente árabe, especialidad de la casa, y pretenden sumar noches temáticas centradas en distintas culturas como la peruana, italiana, japonesa, española, brasileña y paraguaya con delicias y espectáculos acordes.

“A la hora de sentarme a comer no me importa cómo se viste la gente ni cómo luce ni como huele, todas las personas son bellas si comparten una simple cualidad: respeto por la comida, por el momento y respeto mutuo por quienes cocinan, quienes sirven y quienes coman. Esas personas son siempre bienvenidas a mi mesa”, reza el tríptico que detalla el menú de influencia siria. El concepto nació entre gastronómicos de distintas partes del mundo con los que Franklin intercambia saberes.

Oriundo de Costa Rica, llegó a Misiones por amor hace 10 años. “No salgo tanto a comer pero me llevé muchas decepciones, sabiendo que podemos hacer mucho más y mejor con menos”, juzga el especialista en gastronomía y hotelería sobre la oferta posadeña.

Siempre en busca de los más altos estándares de calidad y como buen anfitrión, alega que no se pretende ofrecer comida o estadías rápidas sino todo lo contrario.
La confluencia de distintas personalidades hace que Sky sorprenda incluso a quienes están detrás de esta ambiciosa puesta, ya que además de ser una riquísima opción para todo aquel que ronda por la zona, las reservas llegan desde el centro de la capital misionera, es decir que los catadores eligen ir exclusivamente al lugar.
El combo para degustar incluye no sólo al firmamento posadeño (por eso sky, cielo en inglés) un clima acogedor con deliciosos platos, sino también tragos que rankean en lo alto de la coctelería argentina.

Detrás de la barra, Gustavo Irala despliega su expertise en caipiriñas y caipiroskas que se disfrazan de locales con pomelo o maracuyá, gin tónics, negronis y otros elegidos.

Docente en el Iga y uno de los únicos en la provincia formado como barmanager (el rango coctelero más elevado), explica que el mundo de los tragos en Misiones no tiene nada que envidiarle al de las grandes urbes y destaca la materia prima local. Desde la trinchera helado-azucarada del bar, insta a que sean cada vez más ellas las que copen la taberna, espacio siempre enaltecido para los varones y plagado de prejuicios para las mujeres.

También ahonda en el origen de cada preparación (estudió la carrera de historia), propone innovar en la rama molecular (que científicamente puede preparar perlas de mojito, por ejemplo) y a crear con lo autóctono misionero (a pesar de que la que lo vio nacer fue la vecina Corrientes).

La tradición de ser anfitrión

El eje final que mueve todo el engranaje de Sky tiene que ver con una histórica manera de agasajar. La familia Tayar, con más de 40 años en el rubro de servicio gastronómico, tiene la natural vocación de hacernos sentir como en casa. La invitación es perfecta “si la silla es buena y el pan está calentito…”, define Nadin Tayar, uno de los responsables, mientras se lo ve pendiente de cada detalle en el salón. Abiertos al mundo, dan lo que eligen recibir.

Lo árabe, específicamente sirio, es tan innato como el don de oficiar de anfitrión. Desde las raíces se planta en cada actividad que la familia lleva adelante, como orgulloso estandarte de su cultura.

Jorge Tayar fue el último de la familia en llegar de Safita, Siria, a Itá Ibaté, Corrientes, en la década del 30. Como todo inmigrante, el trayecto no fue fácil. Ansioso por ver a sus hermanos, el adolescente no durmió lo suficiente en el viaje y al llegar con ojos tan colorados al puerto de Buenos Aires, fue tildado de enfermo y el reencuentro se demoró aún más.

“Es una forma de honrar a mi abuelo durante cuatro días, por todo el sacrificio que hizo”, relata Nadin sobre la responsabilidad de sumar la casa árabe a la Fiesta Raíces de Jardín América.

Sin embargo, enaltecer ese origen es un estilo de vida, que se heredó inconscientemente y se replica con amor en lo cotidiano.
Así, habiendo arrancado en el 76 con un pequeño comedor en Jardín, donde se instaló Jorge Tayar hijo, invitan a todos a su mesa. Para compartir lo más preciado, celebrando la diversidad y apostando por una nueva forma de encontrarse en Posadas. 

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