Fue sentenciado a 18 años de cárcel por el secuestro de su ex pareja

Jueves 7 de noviembre de 2019 | 06:00hs.
Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

Incluso luego de escuchar el veredicto del Tribunal Penal Uno que lo condenó a 18 años de cárcel, Irio Pless (50) se mostró desafiante y se negó a firmar la sentencia. Aunque ello no impugna la resolución, es un indicio del carácter de un sujeto que fue capaz de secuestrar a su ex pareja, trasladarla al Brasil y mantenerla cautiva durante tres meses bajo violencia y amenazas.
Tras dos jornadas de debate oral, ayer fue sentenciado por el delito de privación ilegítima de la libertad agravada por la participación de tres personas y el uso de arma de fuego, y por haberse cometido contra la persona con quien mantuvo una relación de pareja mediando violencia de género.
El Tribunal obereño coincidió con la pena solicitada por la fiscal Estela Salguero, quien en su alegato ponderó el crudo testimonio de la víctima, Rosalí Lourdes Viera (35), como así también el aporte de su madre, testigo directo del secuestro perpetrado durante la jornada del 12 de mayo del 2016 en el paraje Portón Viejo, en Pozo Azul.
Salguero recordó que durante la instrucción el imputado reconoció que trasladó a la mujer al Brasil cruzando por pasos clandestinos, aunque aseguró que la misma viajó por su voluntad, lo que posteriormente quedó descartado cuando el propio hermano de Pless y su esposa colaboraron para que la víctima pudiera escapar.
“Ellos percibieron los maltratos y la ayudaron”, subrayó la fiscal.
Asimismo, agregó que Pless “es una persona de muy mal concepto y agresivo. Varios testigos manifestaron que le tienen miedo, que reacciona mal y es un tipo peligroso porque siempre anda armado”.
A la vez, la representante del Ministerio Público Fiscal indicó que es una persona sana y comprende le criminalidad de sus actos.
Por ello solicitó la pena de 18 años de cárcel, posteriormente ratificada por el Tribunal presidido por Francisco Aguirre, quien estuvo secundado por Lilia Avendaño y José Pablo Rivero.

Relato del calvario
En el mismo expediente también fueron implicados William Pless (20) e Ivonilda Queiroz (57), hijo y ex concubina de Irio Pless, el único que llegó a juicio privado de su libertad.
En tanto, los otros dos imputados estuvieron un tiempo presos y luego fueron excarcelados, circunstancia que aprovecharon para desaparecer. Se presume que se encuentran en algún lugar del Brasil, por lo que fueron declarados en rebeldía y en algún momento deberán responder ante la Justicia argentina.
Como anécdota quedará que en la instancia previa al debate oral el defensor de Pless, Guiller Itatí Jones, le propuso que acepté la culpabilidad y acuerde la pena en juicio abreviado, lo que se habría traducido en diez años de cárcel, lo que no aceptó y por ello terminó recibiendo una sentencia aún mayor.
En la primera audiencia se escuchó el testimonio de siete testigos, aunque el relato más contundente fue el de la propia víctima.
“Él dormía con el arma debajo de la almohada, todo el tiempo me tenía amenazada y me obligaba a tener relaciones. Estábamos cerca de una laguna, decía que me iba a matar y tirar a las pirañas. Que mis hijos nunca más iban a saber nada de mí”, recordó Viera.
Relató que conoció a Pless cuando trabajó para su madre como empleada doméstica en la localidad de Santo Antonio, Brasil, durante un mes.
Como ganaba poco y estaba lejos de sus hijos, decidió renunciar y el último día “apareció Irio y se ofreció para llevarme a Pozo Azul. Fue la primera vez que lo vi. Después me invitó para ir a un baile en San Antonio (del lado argentino), y como yo no tenía pareja acepté”.
La mujer mencionó que es madre soltera y en ese entonces afrontaba problemas económicos, por lo que aceptó ir a vivir con Pless junto a sus hijos.
Apenas un mes vivieron bien, pero después comenzó la violencia. La víctima reconoció que se fue y regresó varias veces porque el sujeto la amenazaba.

Rapto y fuga
El 12 de mayo del 2016, alrededor de las 15.30, Viera y su mamá, Isaurentina Cunha, caminaban rumbo a su casa por picada Portón Viejo cuando fueron abordadas por el imputado y otro sujeto al que no lograron identificar.
Las intimidaron con armas de fuego y se llevaron por la fuerza a la víctima, tras lo cual su mamá corrió en busca de ayuda.
“Me llevaron por un pinal, donde estaba la moto, y de ahí por un monte hasta una chacra en colonia Paraíso, donde estuvimos tres días”, detalló ante las partes.
Y agregó: “Pless llamó por teléfono a su ex mujer (Ivonilda Queiroz) para que nos busque con remís. De ahí fuimos a San Antonio, me hizo bajar antes de la aduana y pasamos a Brasil por un pique (paso clandestino) para desviar el control”. En Santo Antonio reside la madre del imputado, donde se refugiaron en primera instancia.
De ahí pasaron a la chacra de un hermano del imputado, donde la víctima permaneció casi tres meses, siempre bajo la vigilancia de su captor.
Los dueños de casa comenzaron a sospechar de la situación y terminaron aliándose con Viera. Un día aprovecharon que Pless viajó a San Pedro para buscar plata y fue su propio hermano quien trasladó a la mujer hasta Bernardo de Irigoyen, donde la esperaba una hermana con la Policía, ya que avisó que volvía.
Pero el calvario no terminó con la liberación, ya que Pless continuaba amedrentándola por teléfono. En ese punto intervino la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (Saic), quienes diseñaron un plan para dar con el captor.
En ese marco, Viera le manifestó que estaba de acuerdo en retomar la relación y acordó un punto de encuentro, pero el sujeto envió a su hijo, quien quedó detenido y ligado a la causa.
Las pesquisas continuaron y el 9 de marzo del 2017 fueron detenidos Pless y Queiroz.

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