Femicidio de Angélica, la planificación y contexto de violencia de género

Domingo 6 de octubre de 2019 | 07:00hs.
Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

“Baungart sabía que Angélica tenía una relación con el entrenador de boxeo y la aceptaba, pero no se puede pretender que no se le mueva un pelo por eso”, argumentó Manuel Augusto Rondon, codefensor de Juan Oscar Baungart (29), durante el alegato previo a la sentencia del último viernes por el homicidio de Angélica Suárez (20).
La frase del letrado no pasó desapercibida para las partes, ya que sonó casi como una justificación para el aberrante crimen, tal como opinó después la fiscal Estela Salguero en su réplica ante el Tribunal Penal Uno presidido por Lilia Avendaño, secundada por Francisco Aguirre y José Pablo Rivero.
“La defensa parece que quiere justificar que el acusado estaba nervioso por la relación de la víctima con el boxeador”, acotó la representante del ministerio fiscal, interpretando la sensación de la audiencia ante el comentario de Rondon.
Tal vez llevado por el ímpetu que requería un alegato pensado para confrontar con pruebas contundentes, el joven abogado desbarrancó por el precipicio dialéctico que él mismo fue tallando a los fines de ejecutar la mejor defensa posible.
O acaso pecó de inocente y expresó lo que en verdad pensaba: que Baungart era consciente de que la relación con Angélica estaba acabada y sabía que salía con su entrenador de boxeo, aunque no por ello era indiferente.
De esta forma, seguramente sin proponérselo, el codefensor transparentó la hipótesis de un femicidio perpetrado en un “contexto de violencia de género” -como precisó la fiscal-, cuestión corroborada a partir del testimonio de varios testigos que afirmaron que la relación de pareja entre el homicida y la víctima estaba rota y que sólo convivían bajo el mismo techo por su hija en común.

Contó que la golpeaba
Tampoco se puede soslayar que la imputación contra Baungart incluyó desobediencia judicial, puesto que al momento del hecho tenía prohibido vivir con Angélica por una orden de restricción emitida por la Justicia de Familia a raíz de una denuncia previa por violencia doméstica. Es decir, el acusado había dado muestras claras de ser un riesgo para la joven, pero subestimaron las alarmas.
El cadáver de Angélica fue hallado 23 días después de su desaparición, el 6 de julio del 2016, dentro de una valija en el cauce del arroyo El Soberbio.
“Éramos compañeras de boxeo y vivía a dos casas de ella. Recuerdo que el 11 de junio viajamos a Ruiz de Montoya por un torneo. Al otro día vi que estaba discutiendo con el marido y le invité a tomar mate para charlar. Angélica me comentó que discutían mucho y que la golpeaba, y se puso a llorar”, declaró Érica Olivera (24) ante el Tribunal.
Dicho testimonio cobró relevancia puesto que fue una de las últimas personas que vio con vida a la víctima.
Asimismo, confirmó lo que era un secreto a voces y desde un primer momento sobrevoló el expediente: la víctima mantenía una relación sentimental con su entrenador de boxeo, de nombre Valter, con quien incluso tenía programado un viaje a la provincia de Santa Cruz, según indicó su amiga.
“Ella salía con el entrenador y el marido sabía. En realidad muchos sabían porque es un pueblo chico”, remarcó.
También mencionó que Angélica le dijo que estaba separada de Baungart pero vivían juntos porque ella no quería salir de la casa.

El testigo clave
La imputación contra Baungart cobró relevancia a partir del testimonio de Miguel Ángel Pereyra (21), quien al momento del hecho trabajaba como remisero y fue quien lo trasladó desde su domicilio, en el barrio Itatí, hasta el puente del arroyo El Soberbio, lugar donde el imputado descendió con la misma valija en la cual el 6 de julio hallarían el cadáver de la víctima.
El testigo recordó que entre el 1° y el 16 de junio del 2016 trabajó en la remisería de su familia, circunstancia que una tarde (el 13 de junio) tomó un pasajero en un supermercado mayorista local.
“Yo trabajaba en el primer turno y me dirigí al supermercado Ceferino, donde me esperaba éste señor (Baungart). Cargamos su mercadería y nos fuimos por avenida San Martín hasta el barrio Itatí, donde vivía. Me indicó que estacione frente a la casa, bajó sus cosas y le pregunté si ya estaba, ante lo cual me pidió que avance hasta el garage porque quería cargar unas herramientas, pero el auto tocaba abajo. Entonces buscó una valija, cargó en el baúl y me dijo que tenía que llevar unas herramientas hasta una carpintería, pasando el puente. Llegamos al lugar, bajó la valija mientras que yo le sostenía la tapa del baúl porque si no se cerraba, me pagó y se fue por un trillo”, detalló ante el Tribunal en la primera audiencia del debate oral.
Remarcó que en el lugar no existe ninguna carpintería y agregó un dato estremecedor: “Él dijo que tenía herramientas en la valija, pero hizo mucha fuerza para alzarla y se notaba que estaba pesada”.

Dolor de madre
Sin dudas, el testimonio más sentido del debate fue el de Teresa Da Silva, la madre de Angélica Suárez, quien manifestó que el acusado era muy celoso y por eso discutían mucho.
“Él (apuntando a Baungart) se cansó de decir que Angélica no iba a vivir con otro si no era con él. Siempre que iba a la casa de ellos veía que discutían. Nunca vi que le pegue, pero ella siempre me decía que él era una cosa delante de nosotros y otra cuando estaban solos”, manifestó.
También indicó que su hijo Josué vivía con la pareja y fue quien le contó que la hermana estaba desaparecida.
“Mi hijo me comentó que Baungart dijo que se fue a Buenos Aires, siendo que él la mató y puso su cuerpo en la valija”, afirmó con la voz quebrada por el dolor.
Precisó que fue otra de sus hijas, Yésica Suárez, quien a los pocos días de la desaparición de Angélica llamó al teléfono de su hermana, pero atendió otra persona que se hizo pasar por ella y dijo que estaba en Buenos Aires.
Da Silva también confirmó que Angélica tenía claras intenciones de formalizar con su entrenador de boxeo.
Asimismo, reconoció que en principio creyó en la inocencia de Baungart y hasta lo visitó en la Comisaría de San Vicente. “Cuando le fuimos a visitar ni me miraba. Estuve cinco minutos y salí”, recordó.

El último llamado
Si bien Baungart apenas cursó hasta cuarto grado, en su alegato la fiscal Salguero subrayó que “planificó con astucia” el crimen.
Detalló que a través de la declaración de varios testigos se comprobó que Baungart y Suárez tenían problemas de pareja y que la víctima mantenía una relación sentimental con otro hombre.
“Angélica tenía una relación con su entrenador (…) Baungart era muy celoso y la pareja vivía en constante conflicto”, subrayó.
La autopsia determinó que la víctima falleció estrangulada con un lazo hecho con su propia chalina.
También se estableció que fue asesinada el 13 de junio del 2016, después del mediodía, e inmediatamente el homicida colocó el cuerpo en la valija, lo que de otra manera hubiera sido imposible debido al rigor mortis.
Salguero valoró el testimonio de Soledad Dos Santos, quien esa mañana vio a la víctima con vida y aseguró que llevaba una chalina celeste con manchas naranjas, la misma que se halló con el cadáver.
Respecto al horario del homicidio, recordó que el acusado declaró que ese día almorzaron lo que Angélica cocinó.
“Después de almorzar mató a su mujer, introdujo el cuerpo en la valija y se acostó a dormir la siesta con su hija. Luego se levantó, llevó a su hija a la casa de su mamá y se fue a trabajar. A la tardecita se dirigió al supermercado Ceferino, hizo las compras y llamó un remís. Una vez frente a su casa le pidió al chofer que entre al garage, pero el auto era muy bajo y no pudo, lo que luego fue ratificado en la reconstrucción del hecho (…) Sacó la valija contra el pecho, haciendo mucha fuerza, y pidió para llevar unas herramientas a una carpintería cerca de un puente, donde luego descendió por un trillo hasta el arroyo”, detalló.
La fiscal precisó que el último llamado de Angélica fue realizado el 13 de junio a las 11.17 al celular del entrenador de boxeo con quien mantenía una relación amorosa. Tal en esa llamada hablaron de un futuro que nunca llegó.


Claves del caso

Hecho. Angélica Suárez estuvo desaparecida unos días y su cuerpo apareció dentro de una valija en el arroyo El Soberbio el 6 de julio de 2016. La autopsia estableció que fue estrangulada.

Testimonio clave. Un remisero encaminó la pesquisa. Fue Miguel Ángel Pereyra quien recordó que el 13 de junio llevó al imputado con la valija hasta las inmediaciones al arroyo.

Sentencia. Baungart fue condenado a perpetua por homicidio agravado por haberse cometido contra la persona con quien mantenía una relación de pareja y desobediencia.

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