Familia de Abigail se esperanza con volver a Misiones

Lunes 13 de enero de 2020 | 05:00hs.
La familia completa remarca que donar órganos salva vidas.
Esteban Bueseck

Por Esteban Bueseckinterior@elterritorio.com.ar

El 24 de mayo de 2019 es una fecha que no olvidarán más los Irrazábal-Cabrera, una familia posadeña que desde principios de 2018 debió mudarse a la ciudad de Buenos Aires a la espera de un donante para la pequeña Abigail (7). Ese día, el tan anhelado llamado llegó y un corazón había aparecido.

Desde su nacimiento la nena fue sometida a controles regulares y hasta fue intervenida quirúrgicamente en tres oportunidades para corregir una enfermedad congénita que tiene desde que estaba en el vientre materno. Pero la única posibilidad que tenía para seguir viviendo era ser trasplantada. Así, en enero de 2018 entró en lista de espera, donde permaneció más de un año hasta la llegada del órgano.

Hoy, a casi ocho meses de la intervención quirúrgica que duró más de diez horas, la evolución continúa a pasos agigantados y la familia completa cuenta los días para poder retornar y retomar sus vidas en la tierra colorada.

“La verdad es que está re bien, cambió mucho de ánimo y los controles salieron bien. Todos los estudios médicos dieron bien. Y si Dios quiere el 15 de febrero tenemos un turno con la cardióloga y nos va a decir cómo sigue con sus controles y si nos podemos volver a Misiones o nos quedamos hasta mayo”, contó en diálogo con El Territorio Ramiro Irrazábal, padre de la niña. “Pero si todo sigue bien nos volvemos”, se entusiasmó.

En los últimos meses los ingresos al Hospital Italiano, donde se atiende desde un principio, sólo fueron para controles y no hubo ningún tipo de inconveniente.
“Todo salió bien y no hubo rechazo al corazón ni posibilidad de contagio de alguna enfermedad, así que esas dos cosas, que son las más importantes después del trasplante y a lo que más prestan atención los médicos, salieron bien”, detalló el papá de Abigail.

Cambio radical

Una vez hecho el trasplante y al no haber rechazo ni infecciones, los controles siguen hasta el primer año y se hacen una vez al mes con la cardióloga, además de los análisis de laboratorio, que hasta ahora siempre dieron bien.

En este punto se mostró más que feliz porque “ella está muy bien. Su ánimo cambió, siento que es otra persona. Está muy contenta y esperando para volver, que es el sueño de toda la familia. Vamos a ver después del 15 de febrero cómo van a seguir siendo los controles y si nos dan el ok nos volvemos”.
“El otro que está feliz es Mariano, el hermano, que se portó como un groso. Nos hizo el aguante y está muy contento por todo lo que pasó. Los dos están esperando que le digamos el día que nos volvemos a Misiones”, agregó.

Acto altruista

Pocos actos de amor por el otro, por un desconocido, como el de la donación de órganos. Y ni Ramiro ni Nilda, la mamá de la pequeña, se cansan de señalar eso. Día a día militan para que haya más donantes y se achique la extensa lista de personas que espera que llegue un donante.

Es que ellos lo vivieron en carne propia. A los 6 meses Abigail tuvo su primera intervención y tenía funcionando un solo ventrículo. “Está bajando mucho su rendimiento, los especialistas creen necesario que entre ahora en la lista y no en un punto terminal”, habían afirmado los padres cuando estaban a la espera y rogaban porque llegue el corazón.

Un chequeo develó el problema

A los cuatro meses de gestación,Nilda fue a uno de los tantos controles que deben hacerse las embarazadas antes del parto. Fue allí cuando el ecógrafo que la atendió le dijo que había ciertas cosas del corazón de la beba que las debía ver un especialista. Allí empezó a atenderse con el cardiólogo infantil Lisandro Benmaor, quien le comunicó lo severo del caso y le sugirió ir a la Capital Federal por lo complejo del cuadro médico.

Abigail nació el 7 de julio de 2012 en el Hospital Italiano y a los seis días fue intervenida por primera vez. Ahora la niña es testimonio viviente de que donar órganos salva vidas.

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