“Es una caricia al alma y un reconocimiento a mis padres”

Viernes 14 de junio de 2019
Javier Matías Darroux Mijalchuk, el nieto130 recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo, consideró ayer que fue “una caricia al alma y un reconocimiento” a sus padres desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar haber descubierto su verdadera identidad. En la presentación del nuevo nieto encontrado Estela de Carlotto, titular del organismo humanitario, explicó que Darroux Mijalchuk (41), es hijo de Elena Mijalchuk y Juan Manuel Darroux, ambos desaparecidos en 1977. Darroux Mijalchuk fue secuestrado junto a su madre cuando tenía cuatro meses.
Fue cuando ella, cargándolo en brazos y embarazada de unos cuatro meses, se acercó un día de diciembre de 1977 a un cruce de calles en Buenos Aires indicado en una carta dónde era probable conseguir datos sobre su marido, secuestrado unos días antes. Desde entonces nunca más se supo de ella y el bebé fue encontrado en la vía pública por una mujer y luego dado en adopción por la justicia a una familia que lo crió.
La restitución de la identidad de Darroux Mijalchuk es la segunda en lo que va del año: en abril De Carlotto anunció la recuperación de la nieta 129. Ese grupo cree que unos 500 niños fueron secuestrados junto a sus padres o nacidos durante el cautiverio de sus madres y que la mayoría fueron robados de forma sistemática por los represores que, en muchos casos, los criaron como propios o cedieron a allegados.  Javier agradeció a varios allegados que le insistieron que averiguara su verdadera identidad y en especial a su tío, Roberto Mijalchuk, quien “me buscó durante 40 años. 

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