Es posadeño y se volvió famoso en Bogotá preparando asados argentinos

Miércoles 27 de noviembre de 2019
Miguel se siente afortunado de poder trabajar cocinando.
Daniela Cortés

Por Daniela Cortés Corresponsalía Buenos Aires

Miguel Méndez (50) es un posadeño que vive en Bogotá, donde fundó una empresa gastronómica con lo que más le gusta hacer en la vida: cocinar.  “Cuando me fui de Misiones, primero a Ecuador y luego a Colombia, me programé para trabajar  duro en lo que se necesitara en cada lugar. Vi que había buen mercado para la comida argentina como las empanadas, el asado y las pizzas. Empecé primero entre los amigos y el negocio fue creciendo”, contó en una entrevista telefónica con El Territorio desde Bogotá.
La vida de este posadeño está llena de anécdotas que podrían ser fuente de inspiración para alguna serie de ficción. Cuando terminó la relación que tenía con una novia en Posadas en el año 2000, pensó que había perdido al amor de su vida. No fue así. Gracias a internet y a su curiosidad por saber cómo era la vida en otras partes del mundo, conoció a una colombiana y el flechazo virtual fue mutuo.
La colombiana en cuestión es Paola Monsalve. Mujer de carácter firme que luego de un par de meses de comunicaciones virtuales le dijo: “Me voy a Argentina. Esperame en Ezeiza o si no, no me busques nunca más”. Por ese entonces Miguel trabajaba atendiendo un cyber en Posadas y no tenía ahorros ni solvencia económica como para buscar a Paola y proponerle alguna vida en pareja en la tierra colorada. Pero jugó a la quiniela y con el número 2.117  acertó las cuatro cifras y ganó un pozo de dinero interesante para buscar a su enamorada en el aeropuerto internacional bonaerense y comenzar la convivencia.
La pareja se casó por civil en Posadas en 2005 y luego viajaron a Colombia donde contrajeron enlace por iglesia. “Cuando conocí las playas de Cartagena y Barranquilla quedé realmente enamorado de este país y empezamos a pensar en la posibilidad de venir para acá. En el 2007 nació en Posadas nuestra hija Luciana y cuando cumplió un año, vendimos todo lo que teníamos en Misiones y nos instalamos en la ciudad de Guayaquil (Ecuador), donde mi suegro montó un negocio familiar”.
En el 2011 nuevamente decidieron vender todo y trasladarse a Bogotá, donde Miguel fundó su empresa llamada La Krokante, dedicada a producir menúes a pedido para fiestas o eventos con  el sello de la cocina argentina. 
“A mí siempre me gustó la buena comida y  la elaboración casera. Así que con la premisa de comer rico y sano, iniciamos el proyecto que creció rápidamente porque no existía este tipo de servicio y nos empezaron a contratar distintas empresas”, recordó.

“Acá no hay inflación”
Miguel se siente afortunado por poder trabajar en una actividad que le gusta. “Acá se puede crecer, de a poco pero se crece,  porque no existe la inflación y los precios se mantienen. Entonces se puede proyectar a futuro. Yo sé que el kilo de tomates va a costar lo mismo hoy y dentro de tres meses. Y así con todos los insumos. Entonces si quiero cobrar más es por algún valor agregado al servicio, pero no por inflación”, expresó.
Hoy Miguel vive junto a su familia en la exclusiva zona Norte de Bogotá, en el barrio Cedritos de la localidad de Usaquén. Ya no dice auto sino carro. Y en su forma de hablar hay alguna tonada misionera de base pero el lenguaje caribeño ya está instalado en su discurso. 
“Amo este país que me dio la oportunidad de realizarme como persona y vivir en familia”, dijo con tono emocionado. 
Según Miguel “el pueblo colombiano es muy alegre y familiero. Acá las familias se reúnen los domingos con tíos, primos y abuelos. Eso me hace acordar a mi infancia en Posadas”.

Diferencias sociales 
Una de las cuestiones que más impactó en la cabeza de Miguel apenas llegó a Colombia es la diferencia social del país. “Hay un grupo pequeño de la sociedad que tiene demasiado, el resto de la gente que tiene muy poco y también muchos que no tienen casi nada. Esa brecha tan típica de los países latinoamericanos es muy marcada acá. Yo venía de una ciudad como Posadas, donde en la escuela estatal nos mezclábamos estudiantes de toda la sociedad. Eso acá no existe”, comparó.
En ese sentido Miguel rememoró su educación en la capital misionera. “Soy de una generación en la que se daba algo muy bueno en las aulas porque el hijo del gobernador estudiaba en la misma escuela que el hijo del señor que cortaba pasto. Había encuentro de estudiantes de todos los sectores sociales. No había diferencias entre compañeros más allá de que alguno tenía un cuaderno de marca y otro uno de tapa blanda. Eso acá esta mucho más segmentado. Y las escuelas de gestión estatal acá tienen mala prensa porque la gente cree que si paga por la educación recibe un mejor servicio”, señaló.

Pobres y ricos
Con respecto a los enfrentamientos entre manifestantes y la Policía colombiana que se sucedieron la semana pasada en rechazo de la reforma laboral que impulsa el presidente Iván Duque Márquez (ver página 14), Miguel señaló que “acá hay mucha explotación laboral de las personas y la diferencia entre cómo viven los sectores acomodados y cómo subsiste el resto de la población es muy grande. Creo que esa cuestión está en la base del inconformismo que siente hoy la mayoría de los colombianos que buscan una sociedad más justa para todos”.
Miguel explicó que en Colombia las elecciones no son obligatorias y vota menos del 50% del padrón habilitado. “Acá hay un dicho muy popular entre la gente que dice ‘voto al que gana para no perder mi voto’. Falta conciencia social sobre la importancia de elegir autoridades y tampoco hay una oferta diferente en la clase política. Entonces, esa tensión social va en aumento y cualquier manifestación puede ser el inicio de un gran levantamiento nacional”, contó.
La madre de Miguel vive en Posadas. Sus hermanas también. “El año que viene nos reuniremos allá porque mi madre cumple 80 años. Sin dudas será un momento muy emotivo”, dijo al tiempo que recordó que su padre, Miguel Ángel Méndez, fue un trabajador muy querido en este medio. 

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