“Es díficil vivir del arte, pero es imposible no reflejar la diversidad local”

Domingo 15 de septiembre de 2019
En Misiones, desde hace siglos la selva es una inspiración para los artistas de la tierra colorada. Los guaraníes pintaban murales retratando lo autóctono y hoy esa tarea se repite, porque la naturaleza local se reproduce en las obras de los pintores de la posmodernidad. 
Desde el siglo XVII, con la llegada de los jesuitas y la fundación de las reducciones, los guaraníes se dedicaban a pintar murales. En las obras muralísticas  predominaban la naturaleza autóctona y elementos que representaban a la religión católica. “Los sacerdotes que llegaron a estas tierras para evangelizar al pueblo trajeron consigo un movimiento artístico que se caracteriza por la representación del poder (en ese momento absolutista) de los reyes como de la vuelta de los fieles a la Iglesia católica. Ese movimiento es conocido como barroco”, explicó Graciela De Kuna, arquitecta y doctora en Artes Visuales, en diálogo con El Territorio. 
“Los aborígenes pintaban en los muros de las iglesias. Al principio, con un poco más de rigidez, según dicen los investigadores paraguayos. Rigidez en cuanto a  la geometría de las guardas de sus decoraciones. No es que tenían las manos duras, sino que el arte de ellos estaba relacionado con las formas geométricas”, expresó la especialista. 
Poco después tomaron práctica y empezaron a usar formas más características al barroco de las Misiones, ese fue el nombre específico que recibió la corriente artística en la provincia, porque se representó específicamente lo autóctono. “Ese arte se reflejó en todo lo que se hizo en la época: los angelitos tenían cara guaraní, los animales eran los de la zona, las plantas pintadas también eran las autóctonas. Ellos hacían arte a partir de lo que conocían y lo vinculaban con la religión”, destacó. 
Al igual que hace 400 años, los artistas de hoy se dedican a pintar murales y reflejar lo autóctono. 
En este sentido, Gabriela Roldán, artista plástica y magister en Educación por el arte, en diálogo con este medio refirió que “hay un intento de muralismo en Misiones. Siempre surgen encuentros de muralistas en distintos puntos de la provincia”.

Aunque marcó que “el de hoy, es un estilo más posmodernista vinculado también al grafiti”. Y agregó: “No podemos hablar de movimientos o tendencias categóricamente marcados en Misiones, pero así como se produjo un barroco ingenuo en la época de las misiones jesuíticas, creo que también se da hoy en día la reproducción morfológica de plantas, animales y todo lo que representa lo autóctono. Porque es inevitable no reflejar la diversidad local”.

El arte de vivir del arte  
“Misiones en sí, no tiene una impronta pictórica, no porque no existan pintores sino porque hay una fragmentación respecto al valor de la obra de arte y eso depende de la educación por un lado y del espacio que se le da al arte desde los entes gubernamentales por el otro”, explicó Roldán.  
“Es muy complicado vivir del arte. Es difícil porque no existe un ‘mercado del arte’ en el que haya circulación y flujo. Con la creación del Centro de Arte del Parque de Conocimiento hay un poquito más de tráfico de pintores. Sin embargo, la provincia sigue siendo muy elitista en cuanto a artistas y obras”, reflejó la especialista. 
Además de hacer referencia al flujo artístico en la provincia, hizo hincapié en que desde los primeros años de vida, las personas crecen entendiendo que el arte sirve como recreación.
“Si durante la infancia o la adolescencia la obra de arte ha sido mal vista o tomada en cuenta como una pérdida de tiempo, eso incide en la no valoración del arte, y obviamente repercute también en su flujo comercial”, expresó. 
 Sin embargo, las esperanzas resurgen con la puesta en vigencia de la ley en educación emocional, ya que el proceso de enseñanza y aprendizaje de las habilidades y competencias emocionales y sociales, como autoestima, autoconciencia, empatía, perseverancia, autoconocimiento y arte podrían contribuir a entenderlo de otra manera.   
Finalmente la artista oriunda de Buenos Aires, pero que desde hace muchos años vive en Puerto Rico,  señaló que, en ese contexto de no poder vivir exclusivamente de sus obras, se dedica a todo lo relacionado con a la creatividad y también trabaja como profesora de artes plásticas en escuelas. “Es una manera de percibir desde lo más cercano posible al contexto social”, concluyó la artista. 

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