Es ciego, terminó el secundario y sueña con ser locutor

Martes 10 de diciembre de 2019 | 04:00hs.
La armónica que le regaló su madre es un recuerdo muy valioso para él. | Foto: Carina Martínez
Gabriel Castaño (20) es un joven sampedrino apasionado por la música y, aunque padece de ceguera, eso no le impide soñar a lo grande. Con enorme esfuerzo y dedicación, finalizó recientemente el nivel medio en el Instituto San Francisco, de la Capital de la Araucaria, y se convirtió en el ejemplo de la comunidad educativa, ya que además egresó con excelentes calificaciones.
Desde los primeros años de vida comenzó a adaptarse a su condición, y lo que para muchos podría significar una barrera, para él es un motivo para luchar. De chiquito vivió en Posadas con su mamá, Graciela Castaño. Allí comenzó sus primeros pasos en el camino de la educación, asistiendo a una escuela especial y al Centro del Ciego. En 2011 se mudaron a San Pedro y dos años después falleció su madre, quien padecía una enfermedad cardíaca, razón por la que desde el 2013 vive con su abuela materna, Carlina Dos Santos (61).
Carlina lo aceptó como a un hijo, cuidándolo todos los días e incentivando a que siguiera estudiando, y juntos lograron superar la irreparable pérdida, que aún trae tristeza y nostalgia a la memoria de ambos.
En San Pedro logró culminar la primaria en el Instituto María Ana Mogas, al que asistió desde cuarto grado. Después de varias consultas en diferentes establecimientos educativos y recibir siempre un “no” como respuesta, comenzó el secundario en la extensión de la Unidad de Gestión Local (UGL) 3 que funciona en la Escuela 536, en la zona rural donde vivía en ese momento su abuela.
Allí asistió durante el primer año, hasta que se mudaron a la zona urbana, al barrio Punta Cancha, lo que trajo como consecuencia el desafío de encontrar en el pueblo una nueva escuela. Al principio las respuestas fueron negativas, hasta que una luz de esperanza se encendió cuando fue aceptado como alumno en el San Francisco.
“En el colegio lo recibieron con un enorme corazón, ahora ya culminó esa etapa y se va a Posadas, lo voy a extrañar mucho, para mí no fue ningún sacrificio cuidarlo, siempre recibimos apoyo y lo que los profesores hicieron por él es grandioso”, reflexionó emocionada Carlina.

Música y aprendizaje
Gabriel esperó ansioso la llegada de El Territorio para compartir su historia. No sólo le encanta escuchar radio, sino que además le apasiona la música y considera que es una manera de llegar al alma de las persona. Por eso aprendió a tocar la guitarra, el teclado y la armónica que le regaló su madre, instrumentos que son, junto a su computadora, su cable a tierra y aprendizaje diario.
Es que, si de aprender se trata, el intrépido joven supo utilizar la tecnología a su favor. Si bien el braille fue por muchos años su principal herramienta para leer y escribir, la máquina sufrió un desperfecto que no lograron reparar. Fue entonces cuando hizo valer su capacidad para retener los conocimientos y comenzó a utilizar una notebook, ya que cuando aún estaba en Posadas, aprendió a reconocer el teclado alfanumérico que se utiliza comúnmente y mediante una aplicación de voz, logró manejarla normalmente, al igual que el teléfono celular.
Concurrir a una escuela común significó redoblar los esfuerzos para adaptarse al lugar, los compañeros y los profesores. Envuelto en una mezcla de emociones, Gabriel contó cómo fue la experiencia.
“Fue muy lindo, cada clase un nuevo aprendizaje, tanto en la primaria como en el colegio, por la atención y aceptación que recibí, siempre serán los mejores lugares de mi vida. Mi asistencia a clase era igual que los demás alumnos, yo primero utilizaba el braille y después mi computadora con una lectora de pantalla que permitía leer los materiales y distintas tareas que me designaban los profesores y también lecciones y trabajos de forma oral. Cada día me ayudaron mucho y fue para mí una experiencia única”, recordó.
Matricular a Gabriel también supuso un desafío para el establecimiento, pero con buena predisposición lograron hacerle frente -tanto docentes como alumnos- a las adversidades que pudieron presentarse y así tuvo una formación como cualquier otro chico, ya que todos se capacitaron para poder acompañarlo. Los talleres estuvieron a cargo de docentes de la Escuela Especial 19, con quienes aprendieron el sistema braille y así lograron enseñarle a Gabriel. Además, sus pares estuvieron siempre para orientarlo y ponerse en sus zapatos.
En lo que respecta a las asignaturas y el dictado de clases, no realizaron ningún cambio en los contenidos curriculares, sino que incorporaron estrategias para trasmitirle los contenidos.
“Gabriel para nosotros fue una persona muy especial, cuando la familia pidió un lugar para él en la escuela, lo primero que hicimos fue preguntarnos si íbamos a poder, porque es ciego totalmente”, señaló, por su parte, Ivana Barrios, rectora del Instituto San Francisco.
“El trabajo con Gabriel fue muy rico para todos, él no presentó ninguna dificultad de aprendizaje, sólo debimos utilizar estrategias de enseñanza de acuerdo a su necesidad. Aprendimos con él todos los días y que hoy tenga una proyección a futuro nos llena de orgullo”, expresó.
Además del braille, recurrieron al formato digital en lo referido al marco teórico. Para la parte práctica trabajaron con el sentido del tacto mediante distintas figuras que el alumno era capaz de reconocer, en especial las materias como matemática o geografía. La estrategia fue pensada de tal manera que hoy Gabriel destaca a estas materias como sus preferidas.
Durante la última semana vivió junto a su abuela uno de los momentos más esperados: la recepción y el acto de colación, donde todas las demostraciones de afecto y amor se convirtieron en una fuente de fortaleza para cumplir su sueño, que es convertirse en un locutor nacional.
“Me encanta escuchar radio, en especial los programas en que el locutor realiza relatos, ya sea de información o textos para entretenimiento, es algo muy copado. Estar y haber llegado hasta acá no sería igual si no tuviera a mi lado a esta gran y valiente persona: mi abuela, que ahora también me apoya para tornarme una persona independiente”, destacó Gabriel.
La carrera la realizará en el Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya, donde ya concretó la preinscripción. Para comenzar a adaptarse a la vida en Posadas, asiste desde junio al Centro del Ciego una vez por semana.

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