En Oberá, 16 mujeres víctimas de violencia tienen custodia policial

Domingo 21 de julio de 2019 | 04:00hs.
Desde la Justicia explicaron que solamente el 1% de los casos de violencia requiere custodia. | Foto: Marcelo Rodríguez
Por Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

Una anciana de 84 años que era maltratada y explotada económicamente por su propio hijo. Una joven que quedó cuadripléjica tras la agresión de su pareja, un fisicoculturista que fue imputado y espera el juicio en libertad. Una docente que era golpeada por su marido, conocido comerciante que no estuvo un solo día preso. Un ama de casa que el domingo pasado escapó de los golpes de su pareja y pidió auxilio a los vecinos, aunque el agresor permanece prófugo. 
Son sólo cuatro de 16 historias de mujeres víctimas de violencia doméstica que actualmente disponen de custodia policial permanente dispuesta por la Justicia -de Instrucción y de Familia- a raíz de denuncias radicadas contra ex parejas, maridos o familiares. 
Son 16 mujeres obereñas que durante las 24 horas del día están monitoreadas por efectivos de diferentes dependencias de la Unidad Regional II de Oberá.
La demanda judicial requiere toda una logística y organización interna, reconocieron desde la fuerza encargada de dar cumplimiento a lo ordenado por los magistrados intervinientes. 
“En la actualidad estamos a cargo de 16 puestos fijos en diferentes barrios de la ciudad por denuncias de violencia. Por cuestiones de organización, cada dependencia aporta personal para tareas de custodia. Tenemos puestos en barrios humildes y también en el centro. La violencia no discrimina por clase social”, indicaron desde la UR II.
En tanto, fuentes judiciales estimaron que el uno por ciento de los casos denunciados requieren este tipo de medidas, lo que grafica la magnitud del flagelo de la violencia doméstica en el ámbito local. 

Violento prófugo
El domingo pasado, vecinos de Villa Kleiven -una de las zonas residenciales de mayor crecimiento en los últimos años- fueron alertados por los gritos de auxilio de una mujer que fue brutalmente agredida por su marido, un conocido comerciante obereño.
Según la denuncia radicada ante la Comisaría de la Mujer, con intervención de la Línea 137, el sujeto identificado como Marcelo M. la agredió con golpes de puño y la amenazó de muerte, aunque la víctima logró salir de la vivienda y pidió socorro a los vecinos. 
“Estaba lastimada y lloraba desesperadamente. El tipo todavía tuvo el descaro de gritar en plena calle y la siguió amenazando delante de varios testigos. Tampoco fue la primera vez que la golpeó, pero esta vez ella se animó a denunciarlo”, precisó un familiar de la víctima. 
En diálogo con El Territorio, la misma fuente indicó que minutos después de golpear a su pareja el comerciante se subió a su vehículo y abandonó la propiedad con rumbo desconocido. 
Al respecto, fuentes del caso informaron que el agresor se halla en condición de prófugo de la Justicia, por lo que ni siquiera fue notificado de la instrucción de la causa en su contra. 
A diferencia de otros casos similares, desde esta corresponsalía fue necesario insistir con varias fuentes policiales para obtener datos oficiales sobre el caso, ya que no informaron a la prensa.
“Interviene la Línea 137 y es de carácter reservado. Las actuaciones fueron enviadas a la Justicia”, fue el escueto parte enviado desde el departamento de prensa de la UR II. 
Como contrapartida, a las pocas horas informaron ampliamente sobre otro hecho de violencia doméstica registrado en la misma jurisdicción. “Este hombre tiene muchos conocidos por la política y los negocios. Sigue prófugo y es un peligro, por eso la justicia ordenó custodia para la señora”, agregó el familiar consultado. 

Postrada y con miedo 
A dos años y medio del hecho, el 22 de mayo pasado el Juzgado de Instrucción Dos elevó a juicio la causa contra el fisicoculturista Javier Orlando Batista (36), acusado de dejar cuadripléjica a su ex pareja Yenifer Guayaré (25).
El expediente N° 147126/16 está caratulado como “lesiones gravísimas doblemente calificadas por el vínculo y por violencia de género”. 
A pesar de la gravedad de la imputación, en abril del año pasado el Batista fue beneficiado con la excarcelación. La misma resolución establece la prohibición de acercamiento a 300 metros del lugar de residencia o donde se halle la víctima, quien dispone de custodia policial permanente. 
Asimismo, el sujeto tiene prohibido alejarse de la ciudad sin la debida justificación y autorización legal. 
En cuanto al pedido de elevación a juicio, en su dictamen la fiscal Miriam Silke valoró las pruebas contra el imputado.
“La agrede físicamente jalándola de los cabellos hacia el suelo y que a raíz de su caída se produce un desplazamiento de las vértebras cervicales sobre un tumor y este sobre la médula. O sea, produciéndole cuadriplejia y con ello la pérdida de la sensibilidad y movimiento de sus cuatro miembros y con ello la inutilidad permanente para el trabajo”, indicó. 
El hecho se registró en la madrugada del 15 de diciembre del 2016, en la vereda del Club Cooperativa de Oberá. Guayaré precisó que en los momentos previos discutieron, el sujeto la tomó de los cabellos y la tiró al piso con violencia. 
A consecuencia del golpe, la víctima sufrió un severo traumatismo de cráneo y doble fractura cervical que requirió una intervención quirúrgica para implantar una prótesis. 

Abuela en riesgo 
En su edición del lunes pasado, este matutino publicó el caso de doña Doralina Alarcón (84), una conocida y apreciada vecina del barrio San Miguel. 
“Mi hijo me grita y me saca la plata para comprar vino. Toma mucho y se pierde, y cuando está así es muy malo conmigo”, alertó la octogenaria. 
Su testimonio fue corroborado por vecinos y otros familiares, al punto que el mismo lunes uno de los nietos de Alarcón radicó una denuncia por violencia ante la Seccional Quinta. 
Precisamente, Raúl A. (62) posee antecedentes de maltrato en contra de su madre. Incluso, hace diez días fue detenido tras protagonizar el enésimo incidente doméstico.
De todas formas, a las 48 horas recuperó la libertad y regresó al domicilio de su madre. 
“Él vivió toda la vida conmigo, incluso cuando tenía su señora. Pero después ella le dejó por borracho y él se quedó acá. Es mi hijo y le quiero, pero me saca toda la plata que cobro y cada vez es más malo. Yo no puedo más”, reflexionó Alarcón. 
En ese contexto, un grupo de vecinas preocupadas se contactaron con este matutino para comentar los pesares de la abuela y reclamar alguna solución al conflicto. 
También exhibieron un video donde se observa a la abuela llorando al ser increpada por su hijo. “Pedimos ayuda porque queremos evitar una tragedia”, remarcaron.
Ante la repercusión del caso y los antecedentes del sujeto, el último jueves el Juzgado de Familia ordenó la exclusión de hogar del sujeto y custodia policial para la anciana. 

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