En la cuarentena se volvió a fumar dentro de las casas

Domingo 2 de agosto de 2020
Marta Angueira, cardióloga.
Daniela Cortés

Por Daniela Cortés Corresponsalía Buenos Aires

La obligación de permanecer aislados en los hogares para evitar contagios por coronavirus disparó otros peligros para la salud de las personas como el sedentarismo, la mayor ingesta de alimentos, la tendencia a emociones negativas de ansiedad o angustia y el consumo de drogas lícitas como tabaco, alcohol o ansiolíticos y también ilícitas como la marihuana y cocaína.

El Centro de Investigaciones de Enfermedades No Transmisibles (Cienta) trabaja en la prevención de los factores de riesgo que originan patologías que van desde el asma a distintos tipos de cáncer y que son justamente los hábitos no saludables que se dispararon durante la cuarentena: consumo de tabaco, inactividad física, ingesta descontrolada de bebidas alcohólicas y dietas llenas de harina y azúcar.

El Territorio diálogo con la médica Marta Angueira que preside Cienta y es especialista en cesación tabáquica, para conocer los detalles de un estudio realizado entre el 22 y el 29 de junio en todo el país, que buscó saber qué está pasando dentro de los hogares en este tiempo de cuarentena en relación a los consumos nocivos para la salud.

¿Qué resultados arrojó el estudio sobre hábitos y tabaquismo en tiempos de cuarentena?

“El estudio reveló que 4 de 10 fumadores están fumando más que de costumbre durante la cuarentena. Es decir del total de fumadores que tenemos en Argentina, que representan el 20.2% de la población, casi la mitad de esas personas incrementaron el consumo de cigarrillos. También mostró que la mayoría son mujeres (52%) y que el consumo de tabaco es mayor en el interior del país (22,9%) con respecto al área metropolitana de Buenos Aires (16.3%). En esta encuesta tomamos el universo de fumadores a partir de los 16 años pero sabemos que se empieza a fumar alrededor de los 13 años y que a esa temprana edad también fuman más las chicas que los chicos.”

¿Cuáles son los hábitos tabáquicos más comunes en la cuarentena argentina?
“La mayoría de los fumadores lo hacen todos los días. Sólo un 5% dijo fumar ocasionalmente. Frente a la escasez y el aumento del precio de los paquetes de cigarrillos, el 27% de los fumadores siguió fumando en cuarentena la misma marca de cigarrillos. La gran mayoría optó por marcas más económicas. El cigarrillo de combustión sigue siendo el más consumido frente al electrónico. El 70% de los fumadores consideran que el aumento del precio de los paquetes de cigarrillos es un buen motivo para intentar dejar de fumar. El 60% de los fumadores creen que podrían dejar de fumar por voluntad propia y sin ayuda terapéutica. En cuanto a la decisión de dejar de fumar, el 80% de los fumadores dijeron que sólo lo pensaron pero nunca lo intentaron.”

¿Por qué es tan difícil dejar de fumar?
“Cuando explico en las charlas la adicción que provoca el tabaco siempre digo que es más fácil dejar la heroína que dejar de fumar. Porque el cigarrillo produce una triple adicción. Primero porque si una persona fuma por la calle no recibe ninguna reprobación social. No está mal visto fumar. Más allá de las limitaciones de las leyes de espacios libres de humos, la conducta no está mal vista. Segundo produce una adicción química a la nicotina y psicológica porque hay gente que no puede estudiar, o trabajar o concentrarse si no lo hace con un pucho en la mano. Una adicción a la conducta gestual de tragar humo y de llevarse la mano a la boca con el cigarrillo. Y en tercer lugar es una droga dual que se usa tanto en momentos en los que uno desea calmar la ansiedad por nervios como en momentos de placer o felicidad como puede ser una fiesta. Es decir, aplica para casi todos los momentos de la vida”.

¿El mayor consumo de tabaco es producto de la cuarentena?
“Sí. Notamos que en general durante la cuarentena hay una tendencia de emociones negativas como ansiedad, angustia y preocupaciones, que en el estudio que hicimos están relacionadas con el temor por la salud propia y la de los seres queridos, a la adversidad económica y a la incertidumbre sobre cómo será la vida de ahora en más”.

¿Es posible que como consecuencia de la cuarentena se haya vuelto a instalar el cenicero en la mesa familiar, como era antes de la vigencia de leyes que promovieron los ambientes libres de humo?
Sí. Creo que este estado de incertidumbre sobre qué es lo que nos espera en los próximos días o meses, sumado a la angustia por dificultades económicas disparó el consumo de cigarrillos y obviamente también de otros tipos de drogas. Si bien no fue objeto de ninguna pregunta en esta encuesta nacional que hicimos recientemente, es claro que muchos volvieron a fumar en sus hogares. Se volvió a fumar en familia. Hábitos que había disminuido drásticamente a partir de la ley de control de tabaco sancionada en el 2011 y de las leyes de ambientes libres de humos volvieron a crecer en esta cuarentena. Por eso creo muy necesario pedir a los fumadores que lo hagan fuera de los ambientes de la casa. En patios, balcones o terrazas y nunca adentro. Sobre todo si en el hogar hay niños, embarazadas o ancianos.”

¿Qué pasó con la alimentación en la cuarentena?
“Sucedió que aumentó la ingesta de alimentos no saludables. A pesar de que las familias tuvieron más tiempo dentro de sus hogares eso no significó un aumento en calidad de alimentación sino en cantidad. Sobre todo en los hogares más pobres”

¿Y qué pasó con la actividad física?

“El 40% de las personas encuestadas dijeron que están haciendo en cuarentena menos actividad física que antes. El 30% respondieron que hacen la misma misma actividad y el 20% no están realizando ninguna actividad física. De este último universo que no hace ninguna actividad física, un 35% de ellos dijeron que podrían hacer algo pero no tienen ganas. El hecho de tener que permanecer dentro de los hogares favoreció al sedentarismo. Porque por más que se haga bicicleta fija en la casa o se tome una clase por internet, no es lo mismo que salir a la calle, caminar, subir o bajar escaleras en forma habitual como lo hacíamos antes de la cuarentena.”

Si sumamos mayor consumo de cigarrillos, con mayor sedentarismo y menor calidad de alimentación, ¿tenemos el combo perfecto para muchas enfermedades?
“Es la situación ideal para el florecimiento de patologías como la obesidad, todas las enfermedades cardiovasculares, como infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares, distintos tipos de cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas como por ejemplo neumopatías obstructivas o asma, la presión arterial alta, el colesterol alto, los síndromes metabólicos, la diabetes. Este conjunto de patologías son la primera causa de muerte tanto en Argentina como en el resto del mundo”.

O sea que nos cuidamos para no enfermarnos por coronavirus pero nos estamos enfermando de otras patologías, ¿cómo hacemos entonces?
“Es necesario entender que estamos en una situación de pandemia. Así que lo primero es evitar todo tipo de contagios de coronavirus. Pero paralelamente también es necesario tomar conciencia de hábitos nocivos para la salud que podemos modificar. Y en este punto creo que no se está haciendo nada por enseñar a la población pequeños cambios que podrían generar grandes resultados. Campañas de información sobre la importancia de bajar los niveles de estrés, sobre alimentación responsable, sobre los riesgos de fumar en espacios cerrados donde hay niños, sobre la importancia de caminar aunque sea tres vueltas a la manzana por el barrio. Y obviamente también hay que trabajar en bajar los precios de alimentos saludables y hacerlos accesibles a toda la población. Fomentar el consumo de frutas o verduras de estación. Enseñar a cocinar rico con más vegetales y menos harinas. Esto también es parte de la salud pública y no se está haciendo”.

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