En el barrio Alta Gracia imploran por seguridad tras una violenta entradera

Viernes 12 de julio de 2019 | 07:30hs.
Cristian Valdez

Por Cristian Valdez fojacero@elterritorio.com.ar

Los investigadores policiales están buscando evidencia para identificar a los autores de una violenta entradera que sufrió el miércoles a la noche doña Lila (75 años), madre del propietario de las empresas de colectivos Bencivenga y Río Uruguay, Darío Skrabiuk, en su casa del barrio Alta Gracia de Posadas.
Los elementos obtenidos hasta el momento dan cuenta de que se trató de un atraco planificado por dos hombres que llegaron y escaparon en una moto. Fue perpetrado minutos antes de que tome su puesto en la propiedad el custodio privado que todos los días -desde las 19- se ocupa de la seguridad del inmueble.
Por algunos comentarios que habrían hecho los delincuentes a las víctimas y potenciado por el escaso botín con el que escaparon, se especuló con que se trataba de un supuesto “mensaje” dirigido al empresario que maneja gran parte del transporte de pasajeros de larga distancia como también provincial y urbano posadeño, aunque con el correr de las horas esa posibilidad se fue debilitando.  
El atraco fue a las 18.50 de ese día y no pasó desapercibido para los pesquisas, ya que pese a tener el inmueble a disposición, con la propietaria y su masajista maniatada en el piso, los asaltantes escaparon únicamente con las carteras de ambas que contenían alrededor de 30 mil pesos, tarjetas de crédito y un teléfono celular de la dueña de casa. En ese periplo las golpearon con rudeza.
“Estamos muy dolidos, no es justo que le hagan a mamá una cosa así, siendo ella una persona trabajadora que jamás tuvo problemas con nadie. Ella ahora está  medicada y en reposo, porque está en shock. Como familia esperamos que se reponga”, indicó Skrabiuk a este matutino.

Moto sospechosa
Por cómo se movieron los delincuentes quedó al descubierto que conocían el horario en el que la masajista de la víctima llegaba a la casa y se metieron detrás de ella cuando se abrió el portón. 
Faltaban minutos para las 19 cuando ganaron la calle, casualmente antes de que tome su puesto el policía que custodia la propiedad y en ese contexto se supo que escaparon llevándose las cámaras de seguridad externas, no así el dispositivo de almacenamiento que en la víspera estaba siendo revisado en busca de algún registro que oriente la investigación.
Reconocerlos iba a ser difícil porque actuaron con los cascos colocados y con guantes según, se informó oficialmente desde la Policía.
Vecinos de la damnificada coincidieron en haber visto la moto con dos ocupantes dando vuelta desde la tarde en esa parte del barrio. Creen que eran los atacantes porque, justamente, les resultó sospechoso cómo estaban en las esquinas, mirando hacia la propiedad a la que ingresaron. 
“Era una moto grande, de alta gama, no esas chiquitas que andan habitualmente”, explicó a este matutino María, una vecina que recordó haber saludado “a la señora asaltada un rato antes porque ella pasa caminando algunas veces, por eso quedé en shock cuando me enteré lo que le hicieron”.
En consonancia con ella, otra vecina que se identificó como Celina ratificó haber visto a los asaltantes. “Yo estaba tomando mate en la galería y noté que pegaban la vuelta. Le conté a mi marido porque me llamaba la atención ya que esta es una zona insegura. Cuando los policías llegaron no podía creer porque la propiedad de la señora tiene custodia siempre y casi enfrente vive un juez penal. Imaginate que en esas condiciones los delincuentes se animaron a robar”. 
En ese contexto lamentó la poca iluminación que hay en la cuadra, lo que “motiva a los delincuentes a que vengan y no es la primera vez que ocurre. Los motochorros esperan a los chicos del colegio para robarles desde la mochila hasta sus celulares. Hace poco salvamos a una chica de las garras de un violador que estaba a punto de someterla”, lamentó. 

“Terreno favorito para delincuentes”

Para Celina Morínigo el asalto a la madre del empresario no es casual, sino que tiene correlato con otros que han sucedido en las inmediaciones como consecuencia de la oscuridad reinante y de la falta de presencia policial, que anima a los malandras. En febrero la víctima fue la familia del pastor Jorge Eidinger y la banda armada ingresó casi de la misma forma, aprovechando que estaban en el interior de la propiedad. Los tres sujetos actuaron encapuchados, fuertemente armados e incluso uno de ellos gatilló dos veces contra el religioso pero las balas no salieron. Después otro de los delincuentes le disparó a la esposa hiriéndola en una pierna. El mes pasado también ocurrió un atraco parecido en perjuicio de un ingeniero que vive a una cuadra de la casa de la mujer asaltada el miércoles. Estaba saliendo a las 8 de la mañana cuando se activó la alarma debido a que tres sujetos rompieron el acceso principal con una pata de cabra. Regresó y los enfrentó pese al riesgo que eso supone. "No sabemos qué hacer. Este era un barrio tranquilo, residencial, pero desde hace un tiempo es terreno favorito de los delincuentes, quienes aprovechan la falta de iluminación y la escasa presencia policial, que en la mayoría de los casos es nula", explicó la vecina. En ese contexto Celina recordó que "hace pocas semanas escuchamos gritos, salimos con mi esposo y un hombre tenía a una chica a punto de violarla. Le hicimos frente logrando que se escape, pero eso grafica de manera perfecta la terrible situación de inseguridad que estamos atravesando". "Le pedimos a las autoridades que se ocupen, que nos cuiden un poco porque por ahora tenemos rejas para vivir como presos pero eso no está siendo suficiente. La señora asaltada tiene hasta tensores con electricidad en su portón e igualmente la atacaron", manifestó.

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