“En aislamiento controlar mis impulsos fue más difícil”

Domingo 2 de agosto de 2020
La marihuana continuó su curso de distribución en Iguazú.
El período de aislamiento ha complicado aún más la situación de las personas adictas que estaban tratando de salir del consumo, sobre todo aquellas que están dentro del programa de Control de Adiciones de la Municipalidad de Puerto Iguazú.

Cabe resaltar que estos pacientes recibían acompañamiento constante de los psicólogos y todo el gabinete interdisciplinario del departamento y participaban de las reuniones buscando una salida para poder reinsertarse saludablemente en la sociedad.

En este marco, el caso de Josías (nombre ficticio) de 24 años es una historia de lucha y superación.

El joven, que se inició en el consumo con marihuana cuando tenía 16, se sintió capaz de volver a trabajar después de varios meses de tratamiento. Por ese motivo, días antes del inicio de la cuarentena obligatoria había comenzado a trabajar en una obra.

“Me sentía bien, aún tenía esas ganas de consumir pero me mantenía ocupado. Me cansaba mucho en la obra y eso me ayudaba a no perder tiempo en una salida con la junta de amigos”, arrancó contando.

“Me estaba yendo bien, hasta que de un día para el otro pasé a estar libre las 24 horas y la ansiedad era cada vez mayor”, reflejó.

Josías contó que conforme pasaban los días la ansiedad que sentía iba en crecimiento: “Sin apoyo y en aislamiento controlar mis impulsos fue tres veces más difícil”. Incluso a través de WhatsApp le ofrecían constantemente delivery de estupefacientes por lo que controlarse resultaba un trabajo doble.

“Los primeros días fueron fáciles, pero a medida que pasaban los días y sin hacer nada era cada vez más difícil mantenerme limpio”, insistió.

“No teníamos reuniones porque estaba todo cerrado y estuve a punto de caer de nuevo, pero gracias a Dios mi mamá me dijo que si no tenía nada que hacer, que fuera y carpiera un espacio del patio para poder hacer ahí una huerta”, continuó el relato.

Lidiando minuto a minuto con los deseos, la abstinencia y el deber, “los primeros días no hice nada hasta que me di cuenta que tenía que estar ocupado y me puse a trabajar. Así soporté”, contó sobre su lucha. “Bloqueé todos los contactos de WhatsApp que me ofrecían pedra y faso, porque no quiero volver a caer y lastimar a mi mamá”, explicó.

No obstante, en otros casos la reflexión fue distinta y el constante flujo de contrabando se mantuvo. Es así como Marcelo (nombre ficticio),0 quien consume marihuana desde los 13, hoy con 25 años manifestó que sigue en esa situación de consumo.

Para él, a pesar de la restricciones de tránsito que hubo por la cuarentena, no tuvo problemas para conseguir marihuana. “Simplemente mandaba un mensaje y me traían a casa”, confesó sobre la facilidad con la que consigue la hierba.

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