Elevaron a juicio causa contra pareja poliladron acusada de nueve robos - El Territorio Misiones

Elevaron a juicio causa contra pareja poliladron acusada de nueve robos

Martes 15 de septiembre de 2020 | 04:00hs.
La pareja vivía en la casa destinada al oficial de cargo de la Comisaría de Panambí. | Foto: Luciano Ferreyra
Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

Estaba tan cebada que hurtó una cartera en la Comisaría de la Mujer de Oberá. Para colmo, era la cartera de la propia jefa de la dependencia. Ese fue el último golpe de la cabo de la Policía de Misiones Alicia K. (27), quien fue detenida junto a su concubino, el oficial ayudante Marcos P. (28).

Ambos permanecieron detenidos durante casi un mes, lapso en el que se recepcionaron nueve denuncias por robo y hurto agravado en perjuicios de vecinos, amigos y compañeros de trabajo, tanto de Oberá como de Panambí.

Al momento de su captura, la mujer dependía de la Seccional Primera, pero prestaba servicio en una sede judicial, mientras que el sujeto se desempeñaba en la comisaría de Los Helechos.

En paralelo a la causa penal, fueron puestos en disponibilidad por la Jefatura de la Policía, medida que aún permanece vigente, por lo que perciben la mitad de sus sueldos.

Fueron excarcelados a principios de julio del año pasado tras abonar una caución de 150.000 pesos en efectivo, por lo que aguardan el juicio en libertad.

En tal sentido, la semana pasada el juez de Instrucción Tres de San Vicente, Gerardo Casco, subrogante en este caso del Juzgado de Instrucción Uno de Oberá, elevó el expediente al Tribunal Penal Uno, organismo que ahora deberá fijar fecha para el debate oral.

Según confirmó El Territorio, la mujer policía está imputada en los nueve hechos, mientras que su concubino está implicado en cuatro de ellos.

Para obtener la excarcelación, Alicia K. tuvo que depositar 90.000 pesos de fianza, a razón de 10.000 por causa; al tiempo que Marcos P. debió pagar 60.000, puesto que al ostentar un rango mayor tuvo que abonar 15.000 pesos por cada hecho que se le imputa.

Prueba clave
Al momento de la primera denuncia, la pareja de policías habitaba una vivienda destinada al oficial a cargo de la comisaría de Panambí, aunque ninguno de ellos trabajaba en el lugar.

Fueron detenidos el 10 de junio del año pasado, justo el día en que El Territorio publicó en exclusiva detalles de un ilícito en perjuicio de la jefa de la Comisaría de la Mujer de Oberá, oficial principal Rosa Berley, a quien le sustrajeron la cartera dentro de la misma dependencia policial.

Ante la publicación de este matutino, fuentes policiales reconocieron que la mujer y su concubino venían siendo investigados por el hurto de la cartera y el robo de 50.000 pesos en perjuicio de una vecina del barrio Londín de Oberá.

Sobre el último caso, trascendió que la denuncia fue radicada por Miriam O. (29), quien es conocida de la cabo y le compró ropa, circunstancia que la sospechosa habría aprovechado para acceder a información que luego derivó en el robo. Posteriormente un testigo complicó la situación de la pareja de policías.

La tercera denuncia fue radicada por una empleada judicial que se desempeña en la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Familia de Oberá, donde la cabo prestaba servicio de custodia.

Precisamente, en uno de los allanamientos de la vivienda de la pareja, en Panambí, los investigadores hallaron dos cámaras de fotos sustraídas en el domicilio de la citada empleada judicial, lo que resultó clave en la acusación.

Durante la instrucción se determinó que los imputados no tuvieron escrúpulos a la hora de asaltar a vecinos, amigos y compañeros de trabajo.

La fachada
Además de su condición de policías, los detenidos se dedicaban a la venta de mercadería del Brasil, una fachada que les permitió consolidar un modus operandi delictivo mediante el cual perpetraron varios ilícitos en perjuicio de personas conocidas.

Así engañaron a la vecina del barrio Londín que les compró ropa. En la mañana del día del hecho, la cabo se presentó en el domicilio de la víctima para cobrar una cuota y la dueña de casa le comentó que esa misma tarde se iba de viaje con su familia por el fin de semana.

Al regresar del paseo, los propietarios constataron que desconocidos violentaron una puerta, accedieron al domicilio y sustrajeron 50.000 pesos en efectivo.

De las averiguaciones surgió que luego de que los dueños salieron de viaje, una vecina vio el auto de la pareja de policías estacionado frente a la casa. El sujeto estaba al volante y alrededor de media hora más tarde su mujer salió de la propiedad y se fueron del lugar.

La pareja también es sospechosa del hurto de 250.000 pesos y 300 dólares en efectivo de una familia amiga que reside frente a la Comisaría de Panambí, donde vivían.

“Caímos que tienen que ser ellos, porque conocían todo lo que hacíamos, sobre todo Alicia, que es amiga de toda la vida. Desde el primer momento pensamos que era alguien conocido porque usaron una llave que dejábamos en una plantera, pero no imaginamos que podían ser ellos, si son policías”, comentó un integrante de la familia.

Efecto cascada
A partir de la publicación de las primeras denuncias se originó un efecto cascada que animó a más víctimas a presentarse ante la Justicia.

Incluso, son sospechosos del robo de las armas reglamentarias de otra pareja de policías que trabajaban en la Seccional Tercera de Oberá.

Por diferentes indicios, desde un primer momento los investigadores sospecharon que los malvivientes podrían haber contado con información que les facilitó el golpe.

Los sospechosos eran muy allegados, conocían la casa y los movimientos del agente Javier S. (26) y la cabo Yésica W. (24), quienes concurrieron a una cena sin sus respectivas pistolas 9 milímetros.

El día del hecho los damnificados regresaron de madrugada a su domicilio, en Villa Lindstrom, donde constataron el ilícito. Notaron la casa revuelta y el faltante a las armas y el dinero que tenían guardado.

Por otra parte, los propietarios de un comercio ubicado en inmediaciones de la Terminal de Ómnibus implicaron a la cabo en el hurto de dinero en efectivo, tal como habría quedado registrado en las grabaciones de las cámaras de seguridad.

El policía también fue acusado de sustraer la tarjeta de debido y dinero a una compañera de la Comisaría de Los Helechos, donde prestaba servicio hasta su detención.



En cifras

$ 50.000

le habrían robado los policías a Miriam O. (29). La cabo fue a su casa a cobrarle una cuota y allí habría obtenido información para el golpe.




La posible venta de armas 9 mm a Brasil

El modus operandi de la pareja detenida se sustentaba con la fachada de la venta de mercadería de Brasil, sobre todo ropa y calzados.

De esta forma se ganaban la confianza de las personas y aprovechaban para delinquir.

Pero también perjudicaron a compañeros de trabajo, vecinos y amigos.

Precisamente, el conocimiento de ambos sobre la fragilidad de la frontera con el vecino país, además de sus antecedentes, atiza la hipótesis de que podrían haber robado las armas de sus camaradas para comercializarlas.

En tal sentido, fuentes del caso mencionaron que en el mercado negro son muy requeridas las pistolas 9 milímetros de las fuerzas de seguridad, al punto de que en la frontera con Brasil cotizarían en alrededor de 50.000 pesos cada una.

“En Brasil no hay 9 milímetros, hay calibre 40 que usa la Policía Militar y es muy pesada y lleva menos cartuchos. También hay revólveres calibre 38 o 357 que son lentas. En cambio las 9 milímetros son livianas, tienen poder de fuego y allá no se fabrican”, precisaron.

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