El valor inigualable de un bellísimo Ford A

Martes 13 de agosto de 2019 | 21:00hs.
Posadas | Foto: Nicolás Oliynek
Gabriel Basilio Nowosad es un comerciante maderero de Candelaria que trabaja día a día en el rubro. Sus 39 años parece que fuesen muchos más porque al hablar con él, su interlocutor se da cuenta de que la juventud que se ve en el exterior de su persona esconde mucha historia vivida. Una parte de esa historia está vinculada a un vehículo Ford A de 1928 que, en estado impecable de conservación, Gabriel expone orgulloso en la entrada de la oficina de su comercio maderero.

En diálogo con El Territorio, el hombre contó cómo llegó el coche a él: “Es un auto que cuenta con todos los papeles al día. Yo lo manejo desde que tenía 12 años, mi abuelo lo retiró del depósito judicial y me lo regaló cuando yo tenía cerca de 13 años, porque vio cómo yo lo cuidaba y me dedicaba a mantenerlo”.

“El día que me dijo que el auto era para mí, sentí una emoción tan grande que aún hoy recuerdo y me llena de emoción, porque me gustaba tanto ese auto que yo lo armaba como quería, ya que posee una mecánica sencilla, pero a la vez compleja, porque hay que entender a un bichito de estos”, dijo sonriente, como si el tiempo lo trasladase a su edad adolescente, desde la Costanera de Candelaria, lugar al que llegó fácilmente manejando el vehículo que atrae miradas de todos los que encuentra a su paso.

El Ford A fue parte intensa de la juventud de Gabriel, que era el único de su grupo de amigos que tenía auto. Todos se subían a la reliquia y viajaban no sólo a encuentros de autos antiguos sino también a fiestas juveniles y a lugares turísticos de la provincia y de Corrientes.

“A veces salíamos entre varios amigos, era realmente vivir cada momento de manera intensa, pero siempre con el cuidado correspondiente y precaución, nunca tuve problemas porque además lo tengo al día en todo lo que refiere a documentación”.

Gabriel indicó además que no imagina un momento de su pasado en el que no se encuentre el vehículo.

“Este auto forma parte de mi vida, de los mejores momentos vividos de joven. Cuando mi abuelo falleció, me uní más al auto, porque creo que lo cuido exactamente igual de lo que él lo hacía. En memoria de él, este auto no saldrá de la familia, porque su abuelo lo usó mucho tiempo y después se lo pasó a él cuando enfermó y con más razón aún debo cuidarlo”.

El Ford A no solamente formó parte de la adolescencia y juventud de Gabriel y sus amigos, sino que también fue carroza de casamientos, fiestas de quinceañeras y aún hoy la gente quiere alquilar el vehículo para trasladar a novios o quinceañeras, pero él alega que sus trabajos no le dan tiempo para mucho, por lo que muchas veces tuvo que decir que no a los pedidos.
 
A pesar de esto, afirma que le gustaría que su auto siga siendo parte de la historia de parejas que formarán una familia, o de niñas que cumplen 15 años, ya que esos momentos perduran en el tiempo.

Este auto lleva más de 40 años entre los Nowosad y para Gabriel “es una reliquia familiar, con este auto hicimos tantas cosas, como fiestas de 15, casamientos, paseos familiares, entre ellos pasear con mi abuela, que aún vive y a quien siempre vamos a buscar para recorrer la ciudad y disfrutamos mucho”.

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