El stand up como autorreconocimiento

Viernes 9 de noviembre de 2018
María Elena Hipólito

Por María Elena Hipólito sociedad@elterritorio.com.ar

Con el paso de los años los públicos y los gustos van cambiando. La realidad actual es que hay uno que creció o nació en paralelo al auge de las redes sociales, esos espacios virtuales que se convirtieron en la televisión de las nuevas generaciones.
Todo transcurre allí, todo se encuentra allí y hay entretenimiento para todos. Instagram se puso a la cabeza y de esa plataforma surgieron en el último tiempo los llamados instagramers, hombres y mujeres que se volvieron populares con videos cortos que traspasaron los límites de la virtualidad y llegaron a los escenarios de los teatros.
Prueba de ello son Juampi González, Martín Cirio y Magalí Tajes que en Posadas -así como en las ciudades en las que se presentan- generaron gran convocatoria en un público que abarca desde adolescentes hasta adultos de más de 30 años.
La última, Magalí Tajes, se presentó el miércoles por la noche en el auditorio del Montoya con su show de stand up Los otros. 

La puesta
Un taburete, un micrófono y ella. Nada más. Los elementos del stand up son simples porque el poder y la gracia están en la palabra, en la gestualidad, en el cuerpo.
El espectáculo de Magalí Tajes tiene mucho de su experiencia con la que el otro se identifica. “La poeta contemporánea Rocío Marengo dijo una vez ‘Yo me preocupo por mí, los otros son un montón’”, dijo la instagramer como introducción a su show. Y aunque entre broma va y broma viene, todo el show no hizo más que ratificar la frase de la modelo.
En una entrevista concedida a El Territorio antes de su presentación, Tajes había dicho que sus puestas se valen de tres pilares fundamentales: el humor, la psicología y la literatura. En lo que va de su carrera tiene dos libros publicados, Arde la vida y Caos; el primero salió a la luz antes de su popularidad en las redes.
Es por eso que Los otros lo que intenta hacer -además de reír- es demostrar que somos la construcción que los otros hicieron de nosotros: con sus estereotipos, etiquetas y mandatos. “Los otros te educan, te crían cuando sos chico, te dan identidad, un lugar en el mundo, te limitan, te etiquetan. Cuántas veces nos vimos haciendo cosas para la mirada del otro…”, interpeló a su público.
La psicología, el hacer reflexionar y mirarse a uno mismo está presente en todo el show y esto tiene que ver directamente con los estudios universitarios que siguió Magalí en esta rama de la medicina. “Los otros creen que te conocen, pero ni siquiera vos vas a llegar a conocerte en la totalidad”, sostuvo trayendo a colación los estudios de Sigmund Freud.
Por otra parte, hizo referencia a su secundaria en un colegio católico y en las estructuras que forjaron en ella durante gran parte de su vida. El cielo, el infierno, el sexo, el porro, fueron otros de los tópicos que desarrolló con humor.
Habló de su bisexualidad y de lo que produjo en sus padres esa noticia. “Hasta los 23 años salía con hombres hasta que conocí a una chica y me enamoré; no entendía nada, toda mi estructura se cayó”, contó y agregó: “El amor se aprende en la calle, nos han dicho tantas cosas erradas sobre el amor: que es posesión, que es sufrir, amar a alguien que no te ama y que es uno sólo y para siempre. Como si el amor no fueran todos esos intentos, fracasos y experiencias”.
Concluyó su stand up con una anécdota sobre la vez que se hizo caca encima cuando tenía 12 años y celebraba el año nuevo con su familia en la playa de Mar del Plata. Luego consultó al público sobre experiencias similares y se sorprendió de la gran cantidad de personas que habían vivido lo mismo que ella.
Y así, coronando la noche con un video para la historia de Instagram de Magalí, los unos se rieron con otros.

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