El narco que corría con el auto más rápido del Litoral y cayó por segunda vez

Domingo 15 de septiembre de 2019 | 03:00hs.
Carlos Cardozo

Por Carlos Manuel Cardozo fojacero@elterritorio.com.ar

Cuando los efectivos policiales ingresaron a su vivienda, se encontraron con una importante cantidad de trofeos -más de 30- que cubrían una pared completa y adornaban una barra. Los autitos de miniatura y las formas de los premios confirmaron rápidamente que se trataba de un corredor. 
Gustavo Abel B. (37) ostenta ser el dueño del Fiat Uno más rápido de todo el Litoral y en el último tiempo ganó varias carreras en la provincia y fuera de ella. “9,16 segundos era su mejor registro en la recta del Rosamonte de Posadas”, comentó un especialista del mundo motor. Compitió también en Buenos Aires, Encarnación y Asunción, en Paraguay. 
Sin embargo, su vida en las pistas se vio interrumpida a principios del mes pasado, cuando los efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) lo detuvieron como sospechoso de liderar una banda narco que vendía estupefacientes al menudeo en Posadas. No es la primera vez que va preso, ya que en su hoja de antecedentes figura una condena a ocho años de prisión en Mendoza. 
La investigación duró once meses, fue coordinada por el Juzgado Federal de Posadas e incluyó escuchas telefónicas y seguimientos a los integrantes de la organización, de la que formaría parte un hermano suyo, hoy libre. Como informó este medio de forma exclusiva, el 3 de agosto diversas comisiones de PSA dieron el golpe y allanaron siete inmuebles en distintas partes de la capital provincial. 
El principal operativo se realizó sobre la avenida Chacabuco al 6.000, donde funcionaba un autoservicio de Gustavo Abel B. (37). Desde allí, según detallaron los voceros consultados oportunamente, la organización fraccionaba y distribuía la droga a los otros puntos y mediante la modalidad delivery. 
Los uniformados incautaron poco más de un kilo de cocaína, picadura de marihuana, dinero efectivo (185.720 pesos, 215 dólares y 65 reales), una contadora de billetes, un arma de fuego con municiones, cinco balanzas de precisión, 38 teléfonos celulares, memorias digitales y computadores, entre otros elementos. 
Por otra parte, desde el Ministerio de Seguridad de la Nación destacaron que se hallaron elementos para fraccionamiento con restos de sustancia (cuchillo, tijeras y envoltorios) y 330 unidades de dexketoprofeno, un analgésico que -se presume- era utilizado como sustancia de estiramiento de la cocaína.
Además, fueron secuestrados 11 automóviles -entre ellos el Fiat Uno antes mencionado-, un camión y dos motos. Al igual que los vehículos, los detenidos están en el Aeropuerto Libertador General San Martín, curiosamente muy cerca de uno de los puntos donde el principal señalado hacía transacciones ligadas a su actividad ilegal.
Quienes participaron en los operativos señalaron que la mayoría de los implicados -los denominados soldaditos- son personas adictas, quienes vivían en condiciones humildes y/o insalubres. “En una casa había sólo un colchón y el piso lleno de mugre y cosas que no se sabían qué eran”, detallaron. El principal acusado, en cambio, tiene una vivienda en condiciones totalmente opuestas y custodiada por muchos perros. “Un lujo”, se dijo.

El antecedente y otros familiares
También en San Martín, pero el departamento de la provincia de  Mendoza,  Gustavo Abel B. (37) fue detenido junto a otro hermano y su cuñada con una carga de marihuana en 2011. Estaba junto a dos personas, quienes fueron condenados en 2013 por la Justicia Federal de aquella provincia: recibió ocho años, la pena más alta.
Los procedimientos se realizaron el 14 y 15 de julio de ese año. Los implicados -todos de Posadas- se movilizaban en dos Peugeot 307. Uno fue detenido en el Arco Desaguadero y el otro en la ruta 7, según se informó en esa provincia.
Los dos coches ingresaron a suelo mendocino desde San Luis con 15 minutos de diferencia entre sí. En uno de ellos estaba la familia de su hermano, formada por Cristian B. y su esposa María Z., quienes viajaban con sus hijos menores de 10 y 17 años y fueron  rápidamente detenidos por la Policía local. 
Escondidos en los paneles del vehículo, dentro del paragolpes trasero y en el sistema de ventilación, se hallaron 151 ladrillos de marihuana, equivalentes a unos 110 kilogramos. De forma inmediata la pareja fue esposada y se dio intervención a la Justicia de Menores para que se haga cargo de sus hijos. 
Horas más tarde atraparon el coche el que se movilizaba Gustavo Abel B. (37) y un cómplice identificado como Luis S., quien entonces tenía 32 años. Estos últimos fueron señalados como “los narcos principales” y al parecer estaban “barriendo” la ruta. El quinto detenido estaba en una vivienda del lugar, donde iban a llegar la droga antes de ser cruzada a Chile. 
En 2013 todos fueron condenados a penas de entre 8  y 3 años de prisión por la Justicia local. El corredor fue alojado pronto en Candelaria, salió antes de tiempo por buena conducta, aunque siguió insistiendo con la venta de estupefacientes. Posiblemente para financiar, entre otras cosas, el caro hobby del de las picadas. 

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