El joven que manejaba inhabilitado fue detenido ayer y alojado en Loreto

Sábado 13 de abril de 2019 | 06:00hs.
Cristian Valdez

Por Cristian Valdez fojacero@elterritorio.com.ar

Fue detenido pasado el mediodía de ayer el hombre que seguía manejando pese a haber sido condenado a tres años de prisión en suspenso y seis de inhabilitación para conducir vehículos automotores. Camilo Joaquín Ferreyra, de 24 años, iba alcoholizado hace alrededor de cuatro años cuando circulaba cerca del acceso a Cerro Azul y atropelló a Iván Ezequiel Sosa (20), a quien le causó la muerte.
Alojado en la Unidad Penal I de Loreto, el hombre deberá cumplir la totalidad de la pena.
El papá de la víctima, Hugo Sosa, denunció de manera reiterada que lo vio manejando un transporte de reparto de insumos de limpieza, pese a la prohibición que se extinguía recién en 2022. Su reclamo nunca tuvo eco en la jurisdicción de Leandro N. Alem, pero al exponerlo públicamente ante El Territorio, la respuesta judicial fue inmediata.
La titular del Juzgado Correccional y de Menores Uno de Posadas, Marcela Leiva, en calidad de jueza de Ejecución, ordenó a primera hora de la víspera su detención, que se concretó poco después del mediodía.
Ferreyra llegó a la casa de sus padres proveniente de Oberá (donde estaba haciendo repartos) y las patrullas policiales lo estaban esperando. No se resistió ni puso objeciones.
La decisión de la magistrada se apoyó en un dictamen de la fiscal María Laura Álvarez, al comprobar que el encartado incumplió las reglas de conducta fijadas en la sentencia, en la que además de no manejar, tenía que realizar trabajos no remunerativos en favor de instituciones de bien público, debiendo acreditar dicho cumplimiento de forma trimestral. Eso tampoco lo cumplió.

Con licencia hasta 2020
Los argumentos que motivaron la detención de Ferreyra se sustentan en los incumplimientos sistemáticos de las reglas de conducta fijadas en la sentencia. El Ministerio Público refirió al “incumplimiento de la sentencia condenatoria respecto a la prohibición de manejar vehículos y del punto referido a la realización de tareas comunitarias”.
De las actuaciones remitidas por el Juzgado de Instrucción Cinco de Leandro N. Alem surge la declaración testimonial de varias personas que aseguraron haberlo visto manejando una Traffic blanca. Uno de ellos lo vio por la avenida Sargento Cabral de Cerro Azul y otro ingresando a una estación de servicios, en la tarde del 31 de diciembre de 2018. Los demás, en otros puntos de la localidad.
El testimonio más contundente es el del oficial Nelson Joaquín Amarilla, de la Comisaría de Cerro Azul, quien expresó que en un operativo de tránsito identificaron una camioneta blanca conducida por Ferreyra, quien contaba con la documentación obligatoria del rodado y licencia de conducir con vencimiento en el año 2020. Ese testimonio fue ratificado por otro un uniformado que acompañaba al declarante.
Más allá de manejar inhabilitado, quedó expuesto que el condenado tampoco hizo las tareas comunitarias en favor de instituciones benéficas. Fue intimado reiteradas veces, pero solamente presentó constancia sin fecha de marzo del año pasado y otra en noviembre, cuando debería ser trimestral.
“Se encuentra acreditado en forma persistente un patrón de incumplimientos manifiestos de parte del condenado y la reiterancia en dicho incumplimiento sin causa justificada”, opinó la fiscal, entendiendo que “corresponde no se compute como plazo de cumplimiento todo el tiempo transcurrido hasta el momento y se ordene su detención inmediata”, lo que finalmente ocurrió.

“No tuvo respeto”
El día del hecho, la víctima regresaba de un encuentro de motos en Apóstoles, pero se durmió en el colectivo y se pasó varios kilómetros del lugar donde debía bajarse, por lo cual tuvo que caminar un largo trayecto a un costado de la ruta 14 hacia su casa, pero no llegó.
En el camino encontró la muerte a manos de Ferreyra, quien conducía un Renault 9 con el cual embistió a la víctima y luego huyó de la escena. Tras la intervención policial, el conductor fue localizado y dio 0,95 en el test de alcoholemia, superando lo permitido por la Ley Nacional de Tránsito.
Permaneció unos días demorado, pero luego recuperó la libertad y un año después fue condenado a tres años de prisión en suspenso y seis de inhabilitación para conducir por el delito de homicidio culposo en accidente de tránsito.
Enterado de la detención del hombre que mató a su hijo, Hugo Sosa dijo: “No siento una alegría con esto que pasó, lo único que siento es que este hombre, por interrumpir un beneficio que tenía, se condenó aún más, pero solo. Desobedeció una orden judicial como si fuera que nada pasaba. No tuvo respeto por la vida de nadie, ni siquiera por la propia, porque no supo cuidarse”.
“Siento que la justicia llega, que tiene su tiempo pero llega. El que mal anda, mal termina. Por fin ahora va a empezar un nuevo proceso en la vida de este señor y va a tener que atenerse a muchas cosas y ojalá que la pena sea severa para que aprenda el significado de la libertad. En todo este tiempo le dieron muchos beneficios y no los supo aprovechar”, consideró.
En la misma línea agregó que “con esta medida judicial siento un poco de tranquilidad, de que por lo menos un tiempo no lo voy a ver más la cara. Le agradezco a quienes me ayudaron a hacer justicia, porque de alguna manera esto es parte de la justicia que le prometí a mi hijo”.

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