El hombre asesinado por su hijo habría sido denunciado por violento

Sábado 10 de noviembre de 2018 | 06:00hs.
El martes a la noche, Alfonso Adaria, de 54 años, fue asesinado por su propio hijo. José Daniel (22) reaccionó de manera criminal porque el primero le estaba dando una golpiza a su madre, Claudia Verdún (44), y con un hacha le produjo heridas a Adaria que terminaron siendo letales.
Después de defender a su progenitora y mientras su padre aún se desangraba en la casa del barrio Nueva Esperanza de la fronteriza localidad de San Antonio, José escapó sin rumbo fijo, se escondió en viviendas de amigos y finalmente, el jueves a la mañana, se entregó a las autoridades en compañía del abogado Pedro Bartolomé Cantero.
Fue imputado por el delito de homicidio en exceso de legítima defensa y podría ser excarcelado en los próximos días si es que la defensa solicita el beneficio, primero: en función de su actitud colaborativa con la justicia al entregarse; y segundo: porque el crimen fue cometido en un contexto de violencia física que constantemente ejercía su padre sobre la mujer. 

“Me defendió a mí y al resto”
El Territorio estuvo en la escena del crimen, dialogó con la viuda y ella misma confirmó que hace poco tiempo denunció dos veces a su marido, por violencia y amenazas de muerte, contradiciendo así a funcionarios policiales, quienes había manifestado que no existían presentaciones al respecto. También contó detalles relacionados a su personalidad, describiéndolo como un sujeto posesivo, celoso y con un intenso nivel de agresividad que se potenciaba por el consumo de bebidas alcohólicas.
Dijo que se siente mal por tener que visitar a José Daniel en un calabozo, donde prefiere estar ella porque sabe que si no fuera por su intervención ahora estaría muerta. “Mi hijo sólo me defendió porque mis esposo estaba dispuesto a matarme. Actuó por impulso y con sentimientos encontrados ante la situación”, dijo Claudia a este matutino.
Sobre la secuencia que derivó en el crimen de Adaria, recordó que “llegó alcoholizado, insultando y amenazando a todos sin motivos. En ese momento yo estaba conversando con un muchacho que ni siquiera conozco, pero vino a pedirme el número de teléfono de un patrón de mi hijo que está en Buenos Aires. Entonces mi marido dice ‘te agarré in fraganti’ y empezó a acusarme a los gritos que lo traicioné. Fue así como empezó todo”.
Después de una breve pausa, la mujer detalló que “con violencia me agarró de atrás y empezó a agredirme físicamente, empujándome hacia la casa e intentado cortarme con un puñal. Mis otros hijos trataron de apaciguar la situación gritando ‘papá dejale a mamá’ pero José no pudo manejar sus impulsos y actuó de esa forma, matando al papá con un hacha del patio. De no actuar mi hijo de esa manera la que se moría era yo. Me defendió a mí y al resto de la familia”.

Denuncias sin respuestas
Conmocionada por el episodio del que fue testigo, Claudia contó que las agresiones venían de hace tiempo pero las denuncias no derivaron en medidas concretas de protección de víctimas de violencia de género. “Denuncié, pero nunca pasó nada. Una vez vinieron los policías pero él (por Adaria) les amenazó con un arma de fuego desde adentro de la casa, que si intentaban ingresar a la propiedad iba a dispararles a todos y se fueron”.
“Desde entonces se repitieron los ataques al punto de que en ocasiones me amenazó con el mismo revólver y hasta llegó a correrme de la casa”, manifestó y dejó entrever que su muerte significó un punto final a varios años de maltrato.
De todas maneras aseguró que “nuestra familia está destrozada, yo no quería que pasara, no tenía que pasar pero pasó, qué le vamos hacer. Ya no es lo mismo un padre y esposo muerto y un hijo detenido por matarlo, pero fue para defenderme de una muerte segura y a partir de ahora habrá que esperar que la Justicia actúe”. La madre junto sus hijos continúa viviendo en la casa donde sucedió todo, pero sin recibir ningún tipo de asistencia psicológica o médica. 

Habría exceso en la legítima defensa

En la víspera, el joven acusado de matar a su padre compareció ante el titular del Juzgado de Instrucción Uno de Eldorado, Roberto Saldaña. Lo hizo acompañado por su abogado defensor, Pedro Cantero, quien le sugirió abstenerse de brindar declaración indagatoria después de quedar imputado en por el delito de “homicidio simple con exceso en la legítima defensa”. Su posición, teniendo en cuenta el contexto en que fue cometido el crimen, no es complicada y se presume que en poco tiempo podría obtener el beneficio de la excarcelación si es que su defensa la solicita. Hasta el cierre de esta edición no lo había hecho. En la continuación de las investigaciones, fuentes con acceso al expediente manifestaron que tanto Claudia como sus otros hijos van a tener que declarar en calidad de testigos. Fueron parte de la secuencia que concluyó con la muerte de Adaria pero además pueden aportar datos que ayudarán a crear un perfil del fallecido, calificado por ellos mismos como violento. El hecho de que se haya entregado por sus propios medios es una arista significativa de cara a una posible futura excarcelación. En ese sentido, Claudia cuestionó la información policial que daba cuenta de una supuesta captura. “Mi hijo se entregó voluntariamente a la Policía con su abogado defensor, sin esposas ni custodia policial. Le están dejando con una imagen aún peor a mi hijo, es mucho para mí lidiar con todo esto que pasó”.


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