El granadero misionero que emocionó a todos

Domingo 10 de febrero de 2019 | 17:30hs.
Julio Benítez, el padre de Darío, orgulloso de su hijo.
El día de ayer se viralizó la foto de un granadero emocionado junto al retrato del general San Martín, en el convento San Carlos, San Lorenzo, el pasado fin de semana.
La cuenta oficial en Twitter de Granaderos a Caballo difundió la imagen que conmovió al país con un hecho fuera de lo común: una lágrima que rodaba por la mejilla del oficial invadía las redes sociales.
La foto fue capturada en un acto donde se descubría un retrato de San Martín en el convento de San Carlos.
Ante la difusión masiva de la imagen se supo ayer que el joven se llama Darío Benítez y es de la localidad de Montecarlo. Se trata de un misionero que integra el Regimiento de Granaderos a Caballo, del Escuadrón Ayacucho, en donde presta servicios.
En un video que recorrió el país, el misionero expresó: “Tuve el privilegio de ir a la ceremonia del bautismo de fuego de nuestro regimiento en Santa Fe, donde participé del descubrimiento de un cuadro del General. Estuve apostado ahí y me emocione mucho al ver al cuadro”, expresó. Y continuó: “Es cierto que dicen que los granaderos no se mueven, y cumplí con el rol de no moverme, pero la lágrima no la pude contener”.
Finalmente, manifestó su gratitud con todas las personas que se comunicaron y lo felicitaron por las redes sociales: “Les agradezco muchísimo los comentarios que me dejaron en las redes, los ‘me gusta’, el regimiento les agradece. La verdad es que estoy muy contento con todos ustedes. ¡Muchísimas gracias!". 

Orgullo de la familia
Julio Benítez (48), padre de Darío, se vio sorprendido junto a su esposa Silvia Kraisnki y su otra hija Fabiana al enterarse que su hijo era noticia en todos los medios nacionales y El Territorio lo entrevistó.

El hombre es trabajador en una empresa maderera y la madre, ama de casa. Dario se formó en la EFA de Caraguatay, el Centro tecnológico de la Madera y el Bachillerato 30 de Guatambú donde cursaba su secundario hasta que un día decidió unirse al Ejército Argentino.

Sus amigos y vecinos contaron que es una persona muy respetuosa y solidaria y que cada vez que vuelve a Montecarlo se da tiempo para compartir con sus allegados.

"Un día se decidió que quería ir al Ejército , fue a Posadas donde un tío lo ayudó a hacer todo lo necesario para la inscripción y se fue a Buenos Aires, después le llama la mamá y cuenta que estaba en Granaderos, que sé que es una carrera mucho más exigente, pero es lo que eligió. Mi esposa siempre lo incentiva para que no baje los brazos que siga adelante y que creciendo en ese trabajo “.

Para el papá no era una novedad que se emocionara por un símbolo patrio o algún héroe del país porque durante prácticamente toda su vida le inculco valores, que ve diariamente que se fue perdiendo principalmente en los jóvenes.

“Acá los jóvenes no tienen muchas alternativas, siempre le enseñe que hay que ganarse la vida dignamente y sobre todo con respeto, cuando iba la escuela hacia changas para sus gastos, lo único que quiero que se aun hombre de bien que tenga una familia a quién transmitirle esos valores y siempre salga adelante", sostuvo Julio, padre de Dario.

“Hice la colimba y desde chico le inculqué valores, el respeto, la educación. Me gustaba la idea que él pueda ir un día también al Ejército. Siempre decía que un día iba a ser como yo y estoy muy orgulloso de donde llegó”, relató el hombre mientras alzaba un retrato de su hijo, que además integra la guardia de honor en la Casa Rosada de Buenos Aires. "Siempre le enseñe que hay que ganarse la vida dignamente y sobre todo con respeto", agregó.
Cada vez que vuelve a reproducir el video en el que su hijo agradece las reacciones en las redes, la satisfacción se vuelve incontenible. Sus amigos de la Colonia Guatambú lo conocen como “Seba” y contaron que es una persona muy respetuosa y solidaria y que cada vez que vuelve a Montecarlo se da tiempo para compartir con sus allegados.  

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