El gobierno español en problemas por el rechazo al presupuesto

Jueves 14 de febrero de 2019
Sánchez puja para seguir en el poder.
Legisladores independentistas catalanes y de derecha rechazaron ayer en el Parlamento español los proyectos de presupuesto general del gobierno socialista, abriendo la puerta a una posible convocatoria de elecciones generales anticipadas por parte del presidente Pedro Sánchez.
La votación de 191 a 158 con una abstención significa una nueva crisis en la política española. Algunos ministros habían anticipado que una derrota en el legislativo conduciría a una elección general.
En la única ocasión en que el gobierno había perdido una votación sobre presupuesto, en 1995, los socialistas se vieron forzados a disolver el Parlamento y convocar a elecciones.
La oficina del presidente del gobierno dijo que Sánchez planea anunciar su decisión después de la reunión semanal del gabinete de mañana.  
El dirigente opositor Pablo Casado, del derechista Partido Popular, dijo que “acaba de producirse una moción de censura de facto contra Pedro Sánchez”.   
Al él se sumó el líder del partido centroderechista Ciudadanos, Albert Rivera, para reclamar elecciones lo antes posible. “Para frenar al separatismo y unir a los españoles, para hablar del futuro y no del dictador Francisco Franco o el aborto, tenemos que mirar al futuro. Queremos elecciones ya”.   
En tanto, los legisladores separatistas catalanes cuyos votos resultaron cruciales para la derrota del presupuesto, atribuyeron la crisis al rechazo por los socialistas de un diálogo sobre la autodeterminación. “No se puede ir a encarar los retos que tenemos en la sociedad, con una izquierda tan atemorizada y tan cercana a la derecha” aseguró el legislador catalán Joan Tardá.
Los diputados de las formaciones secesionistas catalanas exigían abrir conversaciones sobre la autodeterminación de la región, ubicada en el noreste del país, a cambio de apoyar las cuentas de Sánchez, pero el Poder Ejecutivo minoritario de centroizquierda rechazó la iniciativa.
Los socialistas poseen apenas 84 de los 350 escaños de la Cámara Baja. Sus votos y los del partido de izquierda Podemos no fueron suficientes para contrarrestar a la mayoría formada por la centroderecha, los conservadores y partidos más pequeños, entre los que estaban los independentistas, que votaron a favor de seis enmiendas a la totalidad por 191 a 158 con una abstención.
Sánchez llegó a la presidencia del gobierno el año pasado cuando los catalanes se unieron a la formación Podemos y a otras más pequeñas para respaldar la moción de censura a su predecesor, el derechista Mariano Rajoy.
Sin el respaldo de la Cámara Baja, el gobierno de Sánchez no puede aprobar leyes significativas y necesitaría prorrogar el plan de gastos de Rajoy del 2018. Esto privaría al Ejecutivo de fondos para las políticas sociales que prometió a sus votantes y que fueron clave para mantener el respaldo de Podemos.   
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, dijo que era lógico que el período de Sánchez, que finaliza el año próximo, se viera acortado con el rechazo de las cuentas, pero que correspondía al Presidente decidir si y cuándo convocar a una nueva elección general.
Las negociaciones con la nueva coalición independentista que asumió el control de Cataluña tras el intento fallido de secesión de 2017 se rompieron la semana pasada cuando el Ejecutivo de Sánchez se negó a aceptar conversaciones sobre la autodeterminación de la región del noreste de España. 
Cualquier posibilidad de acuerdo se vio eliminada por la frustración que sienten muchos partidarios de la independencia en Cataluña por el juicio contra una decena de políticos y activistas que lideraron el intento de secesión de hace dos años. 

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