El estrés y la ansiedad potencian la generación de procesos adictivos

Domingo 2 de agosto de 2020
Desde la Fundación Reto alegaron que se recibieron más consultas por internaciones. | Foto: Marcelo Rodríguez
Belén Spaciuk

Por Belén Spaciuksociedad@elterritorio.com.ar

Cuando el 20 de marzo entró en vigencia el aislamiento social, preventivo y obligatorio, se generaron cambios bruscos en la cotidianidad de las personas. De un momento para otro, se modificaron rutinas, horarios, salidas, relaciones. Lo cierto es que la cuarentena trastocó las conductas de todos y, lamentablemente, también generó la posibilidad de que haya mayor consumo y generación de procesos adictivos.

Según datos oficiales de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar) y las estadísticas que manejan los dos centros de rehabilitación de adicciones en Misiones, las consultas sobre el acompañamiento e información sobre el consumo de alcohol, marihuana, psicofármacos y otras sustancias comenzaron a elevarse tras el parate de la cuarentena. Se trata de una problemática social que no es nueva, pero que hoy toma fuerza por el contexto actual.

El Centro Manantial y la Fundación Reto a la Vida, organismos encargados de la asistencia y rehabilitación de adictos en Misiones, aseguraron que en los últimos meses hubo un considerable aumento de las consultas telefónicas, entrevistas y pedidos de asistencia e internación por problemas adictivos. “Hubo muchos llamados desde el comienzo de la cuarentena, mucha gente quiso internarse. Estaban desesperados por asistir a las entrevistas. Reabrimos el centro hace más o menos tres semanas y hubo siete internaciones desde entonces y las consultas van en aumento constante”, explicó Miguel Ángel Benítez, director de la Fundación Reto, en diálogo con El Territorio.

El espacio ubicado en la capital provincial cuenta actualmente con 80 internos varones, de entre 15 y 60 años. Según consignaron, entre los más jóvenes el problema común radica en el consumo de drogas. Mientras que los adultos, generalmente se internan por alcoholismo. La fundación cuenta también con una casa de mujeres, que actualmente alberga a 33. Algunas de ellas están internadas junto a sus hijos. También poseen un centro en Eldorado, donde residen 40 internos y otro en Aristóbulo del Valle, en el que hay 18 personas cumpliendo tratamiento.

“Desde que comenzó la pandemia, estuvimos un buen tiempo con el centro cerrado, no teníamos ni siquiera entrevistas porque no podía haber ingresos o egresos. Solamente seguimos trabajando con los que ya estaban cumpliendo tratamiento”, explicó Benítez. Asimismo, destacó que tres personas desistieron del tratamiento y abandonaron la fundación durante los primeros meses de cuarentena. “Hemos tenido algunas bajas, pero la mayoría se quedó con nosotros para continuar el proceso de recuperación y salir adelante”, señaló.

Si bien todo depende de la fuerza de voluntad de cada paciente, el director detalló además que el proceso de recuperación demora entre un año y medio o dos y que en la fundación trabajan desde la contención y el apoyo, asistiendo al adicto y procurando su recuperación.

El proceso consta de tres etapas: desintoxicación, rehabilitación y reinserción. Y, aunque la convicción es lo más importante a la hora de superar cualquier adversidad, muchas veces el contexto externo, puede también jugar en contra.

“La situación de pandemia fue muy productiva para algunos, para los que pudieron aprovechar este tiempo. Pero ha sido muy desesperante para otros. Hay personas que se han volcado al alcohol y al consumo de sustancias por la presión, el estrés, la ansiedad o la depresión. Todos factores que se potenciaron en este contexto y eso, lamentablemente, genera conductas adictivas”, explicó Benítez.

Un problema común
“Apenas comenzó el aislamiento, cerramos la institución una semana para trabajar en los protocolos de bioseguridad. Pero al poco tiempo habilitamos las consultas telefónicas, tanto las de demanda espontánea como aquellas entrevistas pactadas con anterioridad. Y cuando habilitamos las consultas, la demanda superó a las cifras de años anteriores. Hubo un incremento notorio”, destacó, por su parte, el doctor Gustavo Marín, director del Centro Manantial que además detalló que en lo que va del semestre se recepcionaron 4.100 consultas, de las que lograron concretar 2.100.

El problema radica en que la mitad de las llamadas se pudieron concretar, pero la otra mitad no. “Estamos estudiando si se trata de un problema de sistema, de accesibilidad o de que los pacientes se arrepienten de pedir el turno y por eso no contestan las llamadas. Pero es algo que venimos trabajando. Estamos armando un equipo de seguimiento como para poder tenerlos más cerca, asistirlos”, aseveró el director.

A la demanda espontánea y las entrevistas telefónicas pactadas con anticipación se sumaron, a mediados de mayo, las entrevistas presenciales dos veces por semana. En tanto, la internación se volvió a habilitar, bajo estrictos protocolos de bioseguridad en junio. Actualmente, de las catorce camas disponibles en Manantial, se hallan ocupadas siete y cada interno cuenta con su habitación individual al tiempo que comparte espacios comunes de recreación y socialización con los demás alojados.

De las 2.100 consultadas concretadas en el último semestre, la mayoría de los pacientes son varones, en un 77 por ciento, el resto son mujeres que pretenden comenzar un tratamiento o que ya se encuentran en ese proceso de rehabilitación.

“Otro dato importante es que generalmente las personas que solicitan los turnos son familiares de los adictos. En general mujeres: madres, abuelas, tías que son las que se preocupan por la situación y buscan una solución para el paciente”, explicó Marín haciendo hincapié en la importancia de tratar la problemática con las adicciones como una situación multifactorial.

“Tenemos adolescentes de 14 años en adelante, pero la franja etaria con mayor cantidad de pacientes más importante radica entre los jóvenes de entre los 14 y 34 años”, señaló haciendo referencia también a que durante la cuarentena disminuyó el consumo de alcohol en los jóvenes pero aumentó en los adultos.

“Generalmente los jóvenes consumen alcohol en las fiestas y reuniones y como eso no se pudo dar en cuarentena, el consumo disminuyó considerablemente. En tanto que en los adultos, “que venimos con una actividad laboral constante y que tuvimos que modificar muchas cosas y adaptarnos a la economía, al contexto y demás, el consumo de alcohol ha ido en aumento”, señaló.

Respecto a las herramientas puestas en marcha por el centro para tratar la problemática de las adicciones en tiempos de pandemia, Marín señaló: “Estamos, por un lado, tratando de que los pacientes tengan consultas más de seguido, en algunos casos hemos también visitado las casas para ver el contexto en el que está viviendo. La idea es atender a las familias, acompañarlas y asistirlas porque el tratamiento no es solamente para la persona que consume, puesto que muchas veces no reconoce el problema de salud que tiene. Entonces, buscamos realizar el tratamiento con el adicto y con el grupo familiar o conviviente y visitar las casas es una iniciativa que seguiremos practicando de aquí en más”.

Entre otras propuestas, desde Manantial, proyectan reuniones interfamiliares con grupos que se encuentran en distintos estadíos. De manera que dirigidos por profesionales del centro se genere un grupo de autoayuda y contención.

También llevan adelante tareas con los municipios de Iguazú, Apóstoles, Andresito, San Javier y Santa Ana, entre otros. Apuntando a que cada municipio tenga las herramientas necesarias para abordar la problemática y “cumpla ese trabajo de control y contralor en su comunidad”, explicó el director.

En Posadas en tanto, “estamos trabajando en conjunto con organizaciones, entes gubernamentales e iglesias (católicas y evangélicas) para disminuir y prevenir el consumo y mejorar la accesibilidad con aquellas personas que necesitan o quieran realizar el tratamiento”, detalló Marín.

Una pulseada ganada
Entre las adicciones con mayor número de consultas se encuentra el tabaquismo.

Por ese motivo, el Centro Manantial es uno de los que facilita en la provincia el programa de cesación tabáquica, y aseguran que está cosechando muchas consultas y muy buenos resultados. “Empezamos a promocionarlo a mediados de mayo y entre ese mes, junio y julio, tenemos 80 personas que comenzaron el tratamiento, lo cumplieron y concluyeron positivamente”, resaltó Marín.

Primeramente, se debe a la fuerza de voluntad de los pacientes que se comunicaron con el centro con la intención de seguir un tratamiento que les posibilite dejar el cigarrillo. Y, por otra parte, “se debe a la facilidad que tenemos para el tratamiento de cesación que es la disponibilidad de los parches de nicotina, muy importantes al comienzo del tratamiento. Porque la suspensión o abstinencia de la nicotina es uno de los síntomas más complicados de afrontar, por eso es tan difícil dejar de fumar. Pero, con los parches, el tratamiento se hace más llevadero. Este es un programa que ha resultado muy positivo en Posadas y en el interior de la provincia”, concluyó.


Salir adelante por uno mismo y por el que siempre estuvo al lado

Juan Posdeley está esperanzado en su tratamiento
Juan Posdeley está esperanzado en su tratamiento. Foto: Marcelo Rodríguez
“Tengo ganas de recuperarme. Esta vez voy a poner lo mejor de mí, por mi familia, por Dios, por los que creen en mí y me acompañan”, reflexionó convencido Juan Posdeley, en diálogo con El Territorio.

El hombre de 52 años reside actualmente en la Fundación Reto, cumpliendo un tratamiento de rehabilitación tras sufrir una recaída en su problema con el alcohol durante la cuarentena. Tiene dos hijos, Belén, quien se desempeña como voluntaria en la fundación y lo convenció de internarse y Sergio, que recientemente fue padre y también apoya al flamante abuelo en su proceso de recuperación.

“Mis hijos siempre me apoyaron, siempre me cuidaron y se preocuparon por mí, al igual que mi ex esposa, con quien hoy mantenemos una buena relación de amistad”, dijo agradecido al tiempo que se lamentó por no “haber solucionado antes su problema”.

Sin embargo, pese a que se siente arrepentido por haber abandonado el tratamiento en otras oportunidades, Juan entiende, con la sabiduría que se adquiere a través de la experiencia, que “todo pasa por algo” y que “seguramente Dios me quería hoy en este lugar”. “Por eso las cosas se dieron de esta manera. Seguro tengo un propósito que cumplir”, se aseguró a sí mismo.

Es la tercera vez que llega a la fundación para tratar su problema. Pero es la primera oportunidad en la que se queda tanto tiempo y que se muestra convencido con alcanzar su objetivo.

Es que esta vez, Juan cree firmemente en que lo va a lograr. “Tuve un accidente hace un tiempo, estuve muy mal. Pero en este lugar me volvieron a aceptar, me cuidan, me ayudan”, contó el hombre que debió someterse a cirugías y continúa hoy con sesiones de kinesiología a la par de su tratamiento en Reto.

“Cuando me accidenté perdí la memoria. Al recobrarla llamé a mi hija y coincidimos en que lo mejor era que me internara. Y ahora estoy acá y tengo otro motivo más para recuperarme: mi nietito”, dijo esperanzado.

Nativo de San Javier pero viviendo en Oberá, Juan no recuerda cómo se volvió adicto al alcohol, solo sabe que fue “poco a poco” y que su familia nunca le soltó la mano.

Sin embargo, siempre supo que la decisión de salir adelante dependía sólo de él. “Gracias a que empecé mi tratamiento, estoy teniendo mi recuperación física y también espiritual. Y eso me da fortaleza, me dan ganas de recuperarme y seguir adelante”, subrayó.


Los misioneros hablaron de sus vicios en una encuesta

Tal como reflejó la Secretaría de Estado de Prevención de las Adicciones y Control de Drogas, el Centro Manantial es uno de los centros asistenciales más destacado de la provincia que trabaja en la asistencia, rehabilitación y seguimiento de personas que consumen sustancias psicoactivas y elementos no químicos con abuso o dependencia psíquica o física.

Con una mirada integradora tiene dos áreas, la Preventiva y la Asistencial, a través de las cuales brindan asistencia individual, asesoramiento, terapia familiar, visitas domiciliarias, grupos terapéuticos y talleres.

De esta manera, en el primer semestre del año 2019 se concretó la atención de 2.375 personas, según detalló un documento de la Secretaría al que accedió El Territorio. En tanto, para el primer semestre del 2020 hubo un total de 2.089 consultas. En definitiva, realizando una comparación de los turnos concretados durante el primer semestre de ambos años, este año, con la pandemia de por medio, hubo un decremento del 11,37%.

En cuanto a la edad de los pacientes se registra que el 48% tiene entre 13 y 30 años.

Encuesta en casa
Para analizar la situación de las conductas adictivas durante el aislamiento, el Observatorio Provincial de Drogas, dependiente también de la Secretaría de adicciones, realizó una encuesta para relevar algunos datos respecto al consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias, en contexto de aislamiento. En total unas 1.930 personas respondieron la encuesta desde sus casas. Entre los datos que se resaltan, los gráficos detallan que en cuanto al consumo de tabaco el 27,4% de los entrevistados no consideró que el aislamiento genere más intenciones de consumirlo, el 20% consideró que tuvo menos acceso a su compra y el 4,5% que la gente aprovechó el aislamiento como oportunidad de dejar de fumar.

En tanto, en cuanto al consumo de alcohol los resultados de la encuesta indican que hubo un mayor consumo de alcohol en el período de aislamiento obligatorio.

Además, de las personas que consumen alcohol el 63,8 %, es decir 1060 personas aseguraron que consumieron alcohol en los últimos 30 días (la encuesta fue del 13 al 30 de mayo). El 21% de los que consumieron alcohol ingirieron más de medio litro por semana.

Por último, en lo referido al consumo de sustancias tanto legales como ilegales (cocaína, marihuana, psicofármacos) y otros el 57% de las personas dijo no consumirlas y no haber tenido contacto con ellas.

En cifras

11%

La disminución de las consultas recibidas en el Centro Manantial, comparando el primer semestre de este año con los primeros seis meses del año pasado.

63%

La cantidad de encuestados que asumieron el consumo de alcohol en los últimos 30 días (la encuesta fue entre el 13 y el 30 de mayo).

57%

De las personas dijo que no consumió ni tuvo contacto con drogas legales o ilegales: psicofármacos, marihuana, cocaína y otros.

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