El Ejército de Brasil combatirá el fuego

Sábado 24 de agosto de 2019
Estiman que el 20 por ciento del bosque del Amazonas fue deforestado. | Foto: AP
Bajo una creciente presión internacional de líderes políticos, de referentes deportivos y sociales para que contenga la cantidad récord de incendios en la Amazonia, el presidente brasileño Jair Bolsonaro ordenó ayer que el Ejército se haga cargo del control del combate a las llamas.
El gobierno brasileño decidió de esta manera otorgar a los miembros de las Fuerzas Armadas, y en especial a los uniformados del Ejército, todos los poderes para combatir los incendios, que amenazan con devastar a incalculables regiones del Amazonas.
La medida, instrumentada a través de un decreto presidencial que se decidió en el marco de una reunión del gabinete de crisis, dará la respuesta inicial con el uso intensivo de las aeronaves hidrantes para intentar controlar los focos de fuego.
Esta resolución fue adoptada luego de declaraciones de altos jefes militares sobre la crisis internacional en la que quedó inmerso el presidente de Brasil.
Ese “riesgo” es el de una antigua pesadilla de los militares brasileños que de pronto podría transformarse en realidad: que la selva amazónica sea objeto de algún tipo de interferencia externa, con políticas esbozadas desde los centros mundiales de poder, al margen del gobierno en Brasilia.
Es tan intenso ese temor que puso en alerta a las Fuerzas Armadas: “Estamos siempre atentos y vigilantes, dispuestos a defender el Amazonas y prontos para repeler cualquier tipo de amenaza”.
Lo previo lo declaró en forma pública el actual comandante del Ejército, general Edson Leal Pujol.
Su discurso, pronunciado frente a Bolsonaro y al vice Hamilton Mourao en el cuartel general de esa arma, fue contundente: “A los incautos que insisten en tutelar los designios del Amazonia brasileña, les advertimos: ¡no se engañen!”.

Un obstáculo
Bolsonaro había descrito previamente las protecciones del bosque tropical como un obstáculo para el desarrollo económico.
Además discutió con detractores que señalaron que la Amazonia produce grandes cantidades de oxígeno y es considerada crucial en los esfuerzos para contener el calentamiento global.
Un periodista de The Associated Press que viajó a la región amazónica ayer y observó miles de zonas ya deforestadas que se habían quemado.
Se podían divisar árboles quemados alrededor de Porto Velho, la capital del estado Rondonia, fronterizo con Bolivia.
En algunos casos, las zonas quemadas eran adyacentes a ranchos ganaderos y de otro tipo que estaban intactos, lo que indica que los incendios fueron parte de un plan de roza y quema.
Grupos de manifestantes se congregaron ayer afuera de las misiones diplomáticas brasileñas en París, Londres y Ginebra para exhortar a Brasil a que acreciente su accionar en pos de combatir las llamas.
Los vecinos Bolivia y Paraguay también están batallando para contener el fuego que ha arrasado con bosques y campos agrícolas y, en muchos casos, se salió de control ante los fuertes vientos después de haber sido iniciados por habitantes de la zona para despejar campos par a la siembra.

Preocupaciones
Cerca del 20 por ciento del bosque del Amazonas ya ha sido deforestado, de acuerdo con Thomas Lovejoy, científico ambientalista de la Universidad George Mason.
“Me preocupa que la actual deforestación conduzca a una masiva pérdida de bosques y biodiversidad”, escribió Lovejoy en un correo masivo.
Expertos brasileños han reportado un número récord de cerca de 77.000 incendios forestales en todo el país en lo que va del presente año, 85 por ciento más que los registrados en el mismo período en 2018.
Se calcula que en la actualidad Brasil posee aproximadamente 60 por ciento del bosque tropical de la Amazonia, cuya degradación podría traer graves consecuencias para el clima y la cantidad de lluvia a nivel mundial.
Especialistas en medioambiente aseguran que es normal el aumento de los focos de incendio durante la estación seca en la Amazonia, entre julio y noviembre.
Pero sin embargo, han alertado sobre la magnitud de los focos ígneos de este año. Aunque la porción mayoritaria del bioma está en suelo brasileño, el fuego también alcanza territorios de otros países, como Bolivia, Perú y Paraguay
En Argentina aseguraron que las cenizas del fuego están arribando al territorio nacional, con nubes contaminantes en las provincias del norte.


El humo de los incendios llegó a la Argentina

El humo de los incendios en el Amazonas, Paraguay, Bolivia y noroeste argentino afectaba la visibilidad en provincias del norte y el oeste y a última hora de ayer llegó incluso a Buenos Aires, según informó el Servicio Meteorológico Nacional.
“Ya hay presencia de humo que llega desde los distintos incendios que hay en Amazonas, Bolivia y Paraguay, en Formosa, Jujuy, Corrientes, Catamarca, La Rioja y el norte de Santa Fe”, detalló a Télam la meteoróloga Cindy Fernández.
La especialista explicó, también, que “el viento norte traerá ese humo al centro del país, por lo que podría disminuir la visibilidad en Buenos Aires, proceso que se va a agudizar durante el fin de semana y la semana que viene”.
Al respecto, Daniel Russo, subsecretario de Protección Civil de la Nación, dijo que “hay incendios de pequeñas proporciones, típicos de temporada de sequía, en Catamarca, Salta, Jujuy y La Rioja”. “Los incendios son a causa de la sequía o por quemas provocadas, pero son de pequeñas dimensiones y no afectan la visibilidad”, aseguró el funcionario. Sobre el fuego en países vecinos, explicó que “hay múltiples focos de incendios en Bolivia, en Santa Cruz, en el límite con Paraguay. La zona afectada está a 800 o 900 km de la frontera con Argentina”.
La brigada para actuar en otros países “está integrada por 100 personas especialmente capacitadas para enfrentar incendios forestales.

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