El compromiso docente para que los niños sigan aprendiendo

Domingo 5 de abril de 2020
En casa, Susana prepara tareas para los niños de zona rural. | Foto: Carina Martínez
Paraje Tobuna se encuentra a 33 kilómetros de San Pedro. En el lugar funciona la Escuela de Jornada Completa 613. Alejados de la zona urbana no todos cuentan con conexión a internet, siendo imprescindible la vocación de los docentes para que los niños sigan avanzando en el aprendizaje. En este caso los alumnos de la esa institución cuentan con docentes comprometidos que se adaptaron a las circunstancias y hacen llegar a las casas las respectivas tareas.
El ejemplo fue transmitido a El Territorio por la maestra Susana Benke, quien hace más de doce años se recibió y desde entonces se desempeña en Tobuna, donde reside junto a su familia.
De esta forma, la pandemia del coronavirus y la posterior cuarentena obligó a poner en práctica nuevas alternativas y herramientas para que los estudiantes no se queden sin las tareas.
Susana está a cargo de 6° con 21 alumnos. De ese total, cuatro se encuentran alejados por hasta seis kilómetros de la escuela y no cuentan con internet en sus casas. Sin embargo la maestra hace llegar una vez por semana los trabajos a cada alumno.
“Tanto yo como los demás docentes tenemos movilidad, entonces lo que hacemos es acercar las actividades, no importa la distancia. Se lleva una vez por semana el material de todas las áreas de acuerdo al grado”, indicó Susana.
El desempeño de los alumnos está relacionado con el apoyo de los progenitores, que en este caso está siendo muy favorable. Los padres ayudan a sus hijos y envían mediante Whatsapp la tarea concluida. Donde no cuentan con internet son los docentes quienes corrigen los cuadernillos formulados para primero, segundo y tercer grado y cada una de las actividades específicas para cuarto, quinto, sexto y séptimo, notando que el esfuerzo que realizan diariamente es valorado por las familias que se empeñan en que los alumnos aprendan.
Este contacto a distancia, cambia el paradigma de enseñanza al cual cuesta adaptarse, muchas veces por la falta de recursos, teniendo los docentes que utilizar la creatividad y poner voluntad, pasión y dinero para que, tanto el que tenga internet como el que no, reciba las tareas, lo que pone de manifiesto el amor por la profesión.
“Se extraña muchísimo la escuela, estar en contacto con los alumnos, recibir su cariño, acompañarlos. Ahora nos toca esta etapa, es un poco difícil porque sabemos que la escuela es un espacio también de contención. Yo amo brindar educación a estos niños, me gusta mucho poder ayudarlos porque en nuestra escuela son de escasos recursos, nos esmeramos para que ellos se vayan siempre contentos”, señaló la educadora.
En Montecarlo, las instituciones escolares en zona de colonias buscan, a través de los docentes y padres, que la tarea llegue a todos. Como el acceso a internet se vuelve complicado en esos lugares, los educadores se ingenian con distintas alternativas para que los chicos no se queden atrasados.
En el caso de la Escuela 906 del barrio Malvinas cada división tiene un grupo de Whatsapp donde está la docente, la directora y una madre es designada como coordinadora del grupo.
“La madre coordinadora toma como responsabilidad la de acercar la tarea a aquellas familias que no cuentan con teléfono o no tienen Whatsapp, ya sea llevando el teléfono o el cuaderno de sus niños para copiar la tarea”, explicó la directora Graciela López.
En otra escuela, la 823 de Colonia Itá, “los padres se comunican entre ellos, son solidarios, se interesan en seguir estudiando. Los que por ahí no pueden bajar los documentos PDF o Word uno busca cómo ayudarlos para que los niños sigan estudiando”, detalló Rita Montanari, docente de la institución.

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