El cantante popular que ya no tiene lugar

Lunes 29 de septiembre de 2014
Picardía inconfundible. | Sus canciones son himnos que arrancan sonrisas. | Foto: Archivo
Rodolfo Zapata nació en 1932 en el barrio de Nueva Pompeya de la ciudad de Buenos Aires y es un reconocido hincha del club Huracán. A los 10 años empezó a estudiar folclore y danza y en 1946, con sólo 14 años, debutó en la compañía teatral de Olinda Bozán y Francisco Álvarez. En 1949 llegó a la pantalla grande con la película Crisol de hombres, con Fernando Siro, y participó (llamativamente) en Vidalita como doble de los pies de Mirtha Legrand bailando un malambo. En 1956 protagonizó La Gorda junto a Nelly Beltrán, y en 1957 compuso Malambo en la noche, que fue grabado por varios intérpretes, entre ellos Horacio Guarany. En 1961 se unió a Ernesto Cabeza, integrante de Los Chalchaleros, y juntos escribieron la canción La Gorda, que sería grabada por este grupo. El éxito de esta canción humorística le abriría a Zapata la posibilidad de grabar canciones como intérprete al año siguiente, y en 1965 lanzó sus primeros tres discos: La Gorda, No vamo' a trabajar y Regalito. En 1969 protagonizó junto a Fidel Pintos y Susana Bruneti la película Un gaucho con plata, y en adelante siguió grabando discos y actuó en varios países de Latinoamérica. En teatro se destacó en revistas como Los reyes del Tabarís, haciendo un exitoso trío con Adolfo Stray y Dringue Farías. Actualmente es uno de los íconos del humor y cancionero argentino, aunque no se lo oye desde 2009. Sin embargo, una noticia sobre su estado de salud (fue operado la semana pasada) ensombreció la sonrisa de muchos argentinos y enseguida activó la memoria que evoca la felicidad que este artista supo hacer florecer con sus canciones.
Hace un año, Rodolfo Zapata envió una de sus acostumbradas cartas mecanografiadas a El Territorio, y en esta en particular - que Letras guarda con mucho cariño- explica las razones por las que fue excluido de la grilla de artistas en festivales nacionales.

La carta
“La canción No vamo' a trabajar se compuso en 1964 para una escena de la película La Gorda, y que quede bien claro que en el momento en que la canto no aparece ninguna intención política. Tiene casi 50 años y es parte viva de la historia del país porque pasaron generaciones, ritmos, cantantes, políticos y presidentes y la canción sigue vigente en el gusto popular del público que la hizo suya a través del tiempo, con alegría y cambiándole la letra la cantaban los jubilados, estudiantes, hinchadas de futbol, con la música se hicieron jingles de famosos comercios y hasta el canal Cartoon Network de los Estados Unidos la incluyó en la película Los dos perros tontos rumbo al Mundial, que recorrió el mundo y (ja, ja!) en la actualidad la cantan los travestis ofreciendo su mercancía en las zonas rojas, ¿qué tal? Los festivales organizados por los municipios durante todo el año son importantes para el artista porque se realizan en localidades y provincias y uno se encuentra con un público que lo espera para aplaudirlo y ovacionarlo, que va a recordar siempre, y son momentos tan lindos que el cantor se aleja pensando en volver. Organizado por la Municipalidad de Famaillá (Tucumán) me presenté el 12 de setiembre de 2009 en el Festival de la Empanada. Desde ese día cambió mi vida porque pasé cuatro años mandándoles material y me hicieron un vacío que siempre me llamó la atención, ya que no hubo ningún llamado para mi actuación, y no digo de tal o cual lugar, no, digo de todo el país. El silencio me hizo llamar a distintos corredores y programadores y me contaban que nunca les dijeron que no, les manifestaban: lo dejamos para más adelante. Pero los más veteranos de la profesión me insinuaban que se comentaba que era porque estaba el Plan Trabajar del Gobierno y yo cantaba No vamo' a trabajar con el coro del público. Por un lado me parecía joda, pero me trasmitía la triste sensación de que estaba prohibido. Era un silencio bien estudiado y nunca se supo de parte de quién, era como la noticia que se trasmite boca a boca pero nunca se va a saber quién la dio. A mí nunca me llamaron para darme una explicación sobre el tema y durante 48 años no tuve problema alguno, ni en los momentos más tristes de la historia argentina, donde abundaron las prohibiciones. La gente me pregunta por qué no estoy en los festivales. Me cansé de hacer silencio y ahora contesto. Se preocuparon de una canción que yo soy el único que la canta como intérprete desde siempre. El que tuvo esa brillante idea se olvidó que la canción no mata, no es paco ni cocaína, no tiene nada que ver con el costo de la vida, etc, etc. Le dio solamente para meterse con una canción que es del pueblo y como no soy amigo de los problemas y me gustan las soluciones… dejo de cantarla. Grabé en mi trayectoria 43 materiales distintos con 516 canciones, así que si saco No vamo' a trabajar, me quedan 515. Pero ojo que no dejo de reconocer que le estamos robando al pueblo tres minutos de alegría que no tienen precio. La risa cura las arrugas del alma. Siento que la mía es una decisión de un hombre común, nunca tuve una entrada en la Policía, tengo 47 años de matrimonio, cinco hijos, siete nietos y… quiero trabajar”. Rodolfo, firma la carta; agrega su DNI, dibuja una simpática guitarra que dice llamarse Catalina y remata con un globo aerostático, símbolo del club de sus amores: Huracán.


No vamo’ a trabajar Lunes sí, primer día de semana,
sería una macana si vamo’ a trabajar,
no vamo’ a trabajar, no vamo’ a trabajar.

Martes si, del lunes día siguiente,
y por lo consiguiente, no vamo’ trabajar,
no vamo’ a trabajar, no vamo’ a trabajar.

Miércoles sí, es mitad de semana,
cumple años mi hermana,
no vamo’ a trabajar, no vamo’ a trabajar.

Jueves sí, pero anunciaron lluvia,
si uno bien lo estudia,
no vamo’ a trabajar, no vamo’ a trabajar.

Viernes sí, al otro día es sábado,
pa’ conseguir asado,
no vamo’ trabajar,
no vamo’ a trabajar, no vamo’ a trabajar…

Sábado sí, se trabaja medio día
total por medio día pa’ que vamo’ a trabajar,
no vamo’ a trabajar, no vamo’ a trabajar…

Domingo sí, no es día de trabajo,
es justo y obligado tener que descansar,
no vamo’ a trabajar, no vamo’ a trabajar…

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