El arte, pilar de la transformación comunitaria

Martes 9 de junio de 2020 | 04:00hs.
El 9 de junio de 2000, un grupo de 30 personas comenzó con un proyecto de teatro comunitario, anhelando llevar arte a cada rincón de Oberá. Hoy, 20 años después, cuenta con uno de los espacios culturales más reconocidos de la tierra colorada. 
La Murga del Monte, de notoria trayectoria en el país, celebra hoy su 20° aniversario. El festejo deberá ser diferente a lo que venían planificando, en el marco de la pandemia del coronavirus que enfrenta el mundo. Sin embargo, las emociones y alegrías de cumplir un año más apostando a la imaginación, la creatividad y al arte como un derecho colectivo hacen que el clima festivo perdure pese a cualquier adversidad.   
Por primera vez, el festejo será virtual. El encuentro tiene como excusa un juego de bingo a través de la plataforma Zoom. Más tarde se soplarán las 20 velitas, con cada integrante en su domicilio.  
El Territorio habló con Carina Spinozzi, directora artística del grupo de teatro, para conocer cómo afronta La Murga del Monte el contexto actual de pandemia. Así como también para reflexionar acerca de las experiencias y riquezas que sembraron estas dos décadas de trayectoria artística grupal. 
“La murga es un grupo de teatro comunitario, eso significa que está conformado por personas de la comunidad, que genera espectáculos de la comunidad y para la comunidad. Sus integrantes son generalmente amateurs, pero se dedican al teatro de manera profesional. Y, de alguna manera, cuentan historias e intereses de esa comunidad que los traspone”, explicó Spinozzi, haciendo referencia a uno de los pilares fundamentales de la organización: el arte como herramienta para la transformación y la conciencia social.  
La Murga del Monte es el cuarto grupo de teatro comunitario creado en el país, junto a la Murga de la Estación, de Posadas, y Catalinas Sur, de La Boca, además del Circuito Cultural Barracas. En abril de 2000 se produjo la primer reunión en el espacio conocido como el ex Ipica, hoy Casa de la Historia y la Cultura del Bicentenario. Y para junio de ese mismo año, la Murga se hallaba oficialmente conformada y hacía su primera presentación como resultado de los talleres de la memoria, música, canto, títeres, actuación y plástica. 
Con aproximadamente 50 integrantes organizaron la primera fiesta en el Galpón Cultural, con gran presencia y aceptación del público local. 
A lo largo de tantos años, el grupo se focalizó en llegar, con afecto y humor, a cada rincón de la Capital del Monte, explorando y explotando una gran variedad de actividades. 
Además del teatro, como la obra ‘De Yerbal Viejo a Oberá’, los murgueros se apropiaron del esquema circense, los títeres y la orquesta, siendo este último el proyecto más reciente del grupo artístico.  
El tiempo pasó, transcurrieron años y presentaciones. Y el primer gran aniversario se celebró cuando llegaron los 10 años: “Recién ahí me di cuenta de lo que se había gestado y de lo que podía significar la Murga para la localidad. Ahí entendí que una comunidad  puede generar y lograr lo que se imagine si de verdad se involucra”, recordó la directora. 
“La participación colectiva y comunitaria genera un poder creativo sin techo”, agregó. 

Un festejo diferente
Este año, La Murga del Monte venía trabajando en varios proyectos y actividades. “El plan era reponer ‘De Yerbal Viejo a Oberá’, para interpretarla a modo de homenaje en este importante aniversario. Como se trata de la primera obra creada por el grupo comunitario, queríamos volver a recrearla y presentarla en la calle, para que todos pudieran verla”, contó Spinozzi.
Agregó que para noviembre tenían pensado otro encuentro que se postergó para el año que viene por la pandemia mundial, pero debieron adaptarse a la situación y el encuentro de hoy se realizará de manera virtual.
En esa línea, la directora artística hizo hincapié también en cómo el contexto actual afectó al grupo: “El proceso no fue fácil, se creyó que iba a pasar rápido y que no duraría tanto tiempo”, dijo. 
Además, reflexionó sobre la utilización de la tecnología, que facilita la comunicación y el vínculo con los demás, pero el sentimiento y las sensaciones no atraviesan del todo las pantallas:  “De forma virtual no se puede hacer teatro porque es una ceremonia presencial, que entabla vínculos y representaciones. Entonces, estamos aprovechando este tiempo para hacer otro tipo de actividades, como los radioteatros, para mantener el vínculo, la unión”.
Además se animó a vaticinar cómo será el aniversario del año que viene, teniendo en cuenta que en este 2020, el coronavirus postergó los planes. “Me imagino un junio de 2021 muy fortalecido, con mucha gente, con nuevos integrantes y probablemente a punto de recibir el encuentro nacional de teatro comunitario, lo veo funcionando y en crecimiento constante”, añoró.

Un poco de historia
El teatro comunitario es de creación nacional y nació en La Boca, Buenos Aires, de la mano de Adhemar Bianchi, en 1983. Más tarde, surgió el Circuito Cultural Barracas, que se consagró como el segundo espacio de teatro comunitario en el país.  En 1999 nació la Murga de la Estación en Posadas y un año después, la Murga del Monte se consagró como el cuarto grupo de teatro comunitario a nivel nacional. 
A partir de ese momento, la Murga del Monte no ha descansado un instante. Los referentes del espacio destacaron que “gracias al apoyo y la participación de la comunidad hoy festeja orgullosa y llena de proyectos sus 20 años de actividad artístico comunitaria ininterrumpida que se afirman y diversifican continuamente”. 

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