El aporte de Misiones a la guerra con el Brasil

Viernes 11 de octubre de 2019
Alfredo Poenitz

Por Alfredo Poenitz Historiador

El 25 de agosto de 1825, el Congreso de la Florida, reunido por revolucionarios orientales, declaró la reincorporación de la Banda Oriental a las Provincias Unidas del Plata. Había pasado un año y medio desde la incorporación forzada en febrero de 1824 al Imperio del Brasil con el nombre de Provincia Cisplatina en connivencia con el gobierno porteño. El Congreso General Constituyente de Buenos Aires aceptó la reincorporación y provocó con ello la reacción bélica del Imperio del Brasil. Desde septiembre de 1825 un Ejército de Observación se alineó al mando del general Martín Rodríguez.
Las fuerzas que Misiones aportó para el Ejército Nacional alcanzaron el número de 409 soldados, que actuaron bajo el mando de Félix de Aguirre, gobernador entonces de los retazos del territorio misionero. Esas fuerzas guaraníes se hallaban divididas en cuatro escuadrones: el de San Miguel, con 121 hombres, Loreto, con 90, Yapeyú, 107 y La Cruz, con 91 soldados. Para la organización de estas tropas Aguirre se trasladó desde San Miguel donde tenía su sede hasta el pueblo de San Roquito, a orillas del Miriñay.
En febrero de 1826, Aguirre y su ejército fueron convocados para luchar en territorio de la Banda Oriental, junto al general Lavalleja, quedando Daniel Giménez como gobernador provisorio de Misiones, desde San Miguel (pueblo que aún pervive, a orillas del Iberá). En marcha hacia la Banda Oriental, las fuerzas misioneras derrotaron en el paso de Santa Ana a tropas portuguesas al mando del capitán Fayardo, quien fue muerto en combate junto a otros 20 soldados brasileños. La soldadesca guaraní-misionera volvía a mostrar su valentía y decisión formando parte de fuerzas organizadas.
Pero el optimismo reinante se apagó pronto. Ante una nueva invasión brasileña al mando de Bentos Manuel, con 600 hombres a principios de noviembre de 1826, cuando ya las tropas nacionales se habían retirado de Misiones, las fuerzas de Aguirre se enfrentaron con las portuguesas en el Paso del Rosario, sobre el Miriñay, siendo los valientes soldados guaraní-misioneros derrotados. Los invasores, después de dos semanas de ocupación de los pueblos del Uruguay, regresaron a su territorio.
El estado de confusión reinante en Misiones después de la guerra dio lugar a Ferré para continuar con su plan de conquista del territorio guaranítico, esta vez con la provocación de una revolución contra Félix de Aguirre.
Un mes después de la derrota del ejército misionero en el Paso del Rosario, con las fuerzas de Corrientes aún dentro de Misiones, Aguirre decidió ir a reclutar a sus fuerzas en Mandisoví, al norte del Entre Ríos. En ese momento los pueblos de Loreto y San Miguel decidieron solicitar su incorporación al gobierno de Corrientes, el 26 de diciembre de 1826. Ferré, para proteger esta decisión, envió fuerzas correntinas a estos pueblos, lo que motivó la protesta airada de Aguirre. Este a su vez fue apresado por Mariano Aulestia, último gobernador de lo que quedaba de Misiones, quien intentó ganarse la adhesión de Pedro Ferré, indicando que el único enemigo de Misiones era el Imperio del Brasil. Durante todo el año 1827 las relaciones entre Ferré y Aulestia fueron amigables, pero la anarquía misionera, sumado al desorden existente y la miseria generalizada llevaron a nuevos enfrentamientos entre los caudillos de poca monta de entonces. Esta situación llevó al gobierno correntino a tomar decidida intervención en la anarquía misionera. El 28 de agosto de 1827, el gobernador Ferré se dirigió al Congreso de Corrientes en los siguientes términos:
“Convencido el Gobierno de afianzar por todos los medios posibles la seguridad y tranquilidad de la Provincia, se apresura a poner en conocimiento de V.H. la tan dolorosa insurrección acaecida nuevamente en Misiones…. Por esto… he hecho aprestar una fuerza de 400 hombres bien armados y municionados a Misiones…..”
Un mes después, el 22 de septiembre, mientras la intervención de Corrientes no había tenido aún efecto, el Sargento Mayor Agustín Cumandiyú, destituyó a Mariano Aulestia. Ello motivó la intervención de fuerzas correntinas en apoyo de su aliado Aulestia, quien fue muerto en prisión. 
Así las cosas, el 12 de noviembre de 1827, en desigual batalla, los correntinos aplastaron las pocas y mal armadas fuerzas misioneras que se dispersaron fuera de Misiones.
Desde entonces, con el argumento esgrimido ante el resto de la Nación, de restablecer el orden perdido en Misiones, Corrientes incorporó a su gobierno, el área del río Miriñay hasta el Uruguay y desde el río Aguapey al sur. Formalizó esa ocupación a partir de dos pactos, con los cabildos de Loreto y San Miguel primero y con La Cruz, en abril de 1830. 

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