El aislamiento en las aldeas, entre la preocupación y la solidaridad

Viernes 27 de marzo de 2020 | 03:00hs.
Por Silvia Godoy

Por Silvia Godoy sociedad@elterritorio.com.ar

Las comunidades mbya han tomado medidas para respetar el aislamiento social preventivo y obligatorio dispuesto por las autoridades nacionales ante el riesgo del coronavirus y a lo que se agrega el trabajo colaborativo de limpieza contra el dengue. 
Los líderes guaraníes han acordado hacia el interior de las aldeas, y en conjunto con el Estado, cerrar los ingresos y restringir la movilidad. Sin embargo, esta situación ya constituye un problema por la escasez de alimentos y el temor ante la falta de información, según detallaron algunos referentes a El Territorio.
Además, supone un quiebre en la cotidianeidad que tiene su expresión en la vivencia colectiva que sucede afuera de las casas y también, en el amplio desplazamiento de personas que emigran, o bien llegan de otros puntos.     
Asimismo, está garantizada la continuidad de los operativos sanitarios coordinados desde Salud Indígena, dependiente del Ministerio de Salud Pública de la Provincia, y en articulación con los promotores de salud locales.
Adrián Saldías, director del programa Salud Indígena, detalló  que “trabajamos con las comunidades para que puedan realizar el aislamiento y tener toda la información necesaria. Asimismo, los operativos sanitarios continúan y estamos articulados en red como siempre con los promotores sanitarios que son parte de las aldeas”.
Y amplió: “Las comunidades guaraníes toman los recaudos necesarios, se hizo un trabajo integral junto con el Ministerio de Coordinación de Gabinete para que todos puedan estar en sus comunidades resguardados, las familias que estaban en Posadas y en otras ciudades fueron trasladadas a sus hogares”. 
En Misiones hay 124 núcleos poblacionales indígenas con un total de 10.218 personas, según un informe estadístico publicado por el Ministerio de Salud Pública en 2019.
Si bien cada comunidad es un universo con estructura y dinámica propia, hay elementos extendidos como la situación de vulnerabilidad social y económica y el deficiente acceso a servicios básicos.
El censo de Salud consigna que el 80% de esta población no supera los 30 años; algo que también refleja “la mortalidad a edades tempranas”.
El panorama inédito que plantea la pandemia global de Covid-19 encuentra a la nación originaria golpeada por la marginalidad pero con fuerte arraigo en la organización comunitaria y la fe. Rasgos de su cosmovisión que entrañan una fortaleza ante la adversidad y un modo de encarar en solidaridad.  

Necesidades
Ruperta Morínigo, cacica y agente sanitaria de Yacutinga, consultada por este medio, alertó: “Estamos preocupados, porque la cuarentena obligatoria empezó hace una semana, pero nosotros hace unos quince días que estamos aislados, a la comunidad llegó la Policía y nos dijo que evitemos salir, no podemos salir y no tenemos cómo acceder a los alimentos”.
Precisó que, además de la dificultad para desplazarse ante el corte del servicio de colectivo, está la falta de dinero. “Un ingreso importante acá es la venta de artesanías, lo que está todo frenado, también changas pero no se pueden hacer. Yo como responsable de las familias estoy preocupada porque ya hay gente que no tiene para comer. Esa es la verdad. Los que tienen comparten con los que no tienen, pero no sabemos cuánto más podemos aguantar”. 
En la aldea ubicada sobre ruta 6, a unos 20 kilómetros del casco urbano de Gobernador Roca, están solicitando ayuda con leche, azúcar, harina, aceite, productos de la canasta que constituyen la base de la alimentación. “Nosotros tenemos algo plantado, cocinamos mandioca, maíz, pero nos falta la leche para los chicos, somos 17 familias, 85 personas en total y la mitad son niños”, enumeró. 
Morínigo resaltó la atención en salud, que está presente. “El miércoles se hizo un operativo para completar la vacuna a los chicos, el médico siempre viene y está pendiente de nuestra salud, yo hace mucho que soy agente sanitaria y cualquier cosa me comunico con Salud Pública y tenemos respuesta, por ese lado estamos cubiertos pero lo que estamos necesitando es alimentos”, enfatizó y aclaró que los chicos escolarizados reciben el servicio de comedor aunque la escuela esté cerrada, pero los más pequeños no acceden a la porción. 
La gente de Yacutinga está dedicada en la cuarentena a la producción de artesanías.

En bien de todos 
En el valle del Cuñá Pirú se emplaza Yvytu Porá, a unos 300 metros de la ruta provincial 7. Allí tiene lugar una experiencia de ecoturismo que por estos días está suspendida. Así lo contó el segundo cacique, Domingo Moreira: “Acordamos con las autoridades y con todas las familias de la comunidad cerrar la aldea para poder cumplir con la cuarentena”. Así, simbólicamente, colocaron en la entrada un poste para evidenciar el cierre. 
Esto llevó a los referentes a adoptar algunas estrategias para el control de ingresos y egresos. “Por suerte todos estamos de acuerdo en que debemos cuidarnos y decidimos que nadie sale de la aldea, sólo se va a la ciudad para hacer compras o por alguna emergencia y tampoco recibimos visitas, ni de los blancos ni de parientes o amigos. Lo hacemos para preservar la salud de todos”, contó.
Moreira fundamentó que la idea es que cada grupo familiar se quede en las casas. “Eso cuesta un poco, porque estamos acostumbrados a estar afuera, los chicos quieren jugar, pero entendemos que es una situación especial”.
Y para socializar las novedades y llevar tranquilidad, los jóvenes tienen asignada la tarea de leer las noticias en el salón que tiene conectividad a internet y se turnan para visitar las viviendas y compartir la información con los mayores. 
“Es la forma que encontramos para estar fuertes, para que nadie tenga miedo, claro que hay una preocupación como todos, pero la clave es la prevención y el conocimiento, no tenemos alcohol en gel pero sí recalcamos mucho el hábito de lavarse las manos”, enfatizó.  
Los guaraníes que ancestralmente construyen su cultura en torno a los conceptos de territorio, naturaleza y comunidad, han logrado casi enteramente respetar la cuarentena.
Sobre ello, se han referido las autoridades policiales de Aristóbulo del Valle. “Las comunidades mbya se autocontrolan luego de la visita informativa de la Policía y de los médicos sanitaristas. Los caciques se comprometieron a respetar la cuarentena y todos lo están llevando a cabo. Respetan la consigna más que en la ciudad”.
En tanto, Moreira argumentó que el acatamiento del aislamiento social “se puede hacer porque entendemos que de esta forma nos estamos cuidando los unos a los otros. Nosotros vivimos en comunidad y es importante el bienestar de todos y de cada uno. Eso es algo superior. También es muy fuerte la fe, nosotros estamos convencidos que Ñamandú nos protege y que debemos hacer las cosas bien”.
German Acosta, por su parte, cacique de Tavá Mirí, de San Ignacio, coincidió en la importancia de la organización comunitaria al momento de gestionar una conducta colectiva de conciencia.
“Los mbya estamos bien, acá falta un poco de mercaderías sí, algunas familias tienen y otras no tienen, pero siempre tenemos la costumbre de compartir. Nunca vamos a dejar que alguien pase hambre o necesidades”.
Siguió: “Estamos aislados por esta situación del coronavirus y del dengue, nos cuidamos pero tratamos de mantenernos unidos, de charlar para que nadie tenga miedo. En la comunidad nadie se aburre, hay cosas para hacer, estamos haciendo tallas de madera y también trabajando en la chacra, no cambió tanto la vida adentro pero no podemos salir mucho, sólo lo esencial”.  
Aún mostrando una buena adaptación a este nuevo orden, fue una opinión generalizada en las comunidades relevadas la notoria ausencia de comunicación del área de Asuntos Guaraníes.
Jorge Acosta, referente de Educación Intercultural Bilingüe (EIB) del Ministerio de Educación provincial, reseñó que desde esa área se están proyectando acciones para poder llegar a toda la población mbya y así contribuir al bienestar.
“En la provincia hay más de 120 docentes y auxiliares docentes indígenas que viven en las aldeas, y con ellos estamos trabajando para llevar información precisa y que nuestros niños, jóvenes y ancianos puedan saber el porqué de esta cuarentena, por qué no pueden salir. Hay desinformación en algunos puntos y hay comunidades que no tienen conectividad a internet y están más alejadas”.        
Asimismo, las comunidades aborígenes del Norte provincial dispersas por San Pedro y Pozo Azul se suman y cumplen con amplio acatamiento la cuarentena obligatoria, coordinando las salidas para la realización de compras, realizando medidas sanitarias y manteniendo los servicios de atención primaria de la salud. 
Las aldeas se encuentran alejadas de la zona urbana y en lo que va de cuarentena no se los ha observado de ambulando por las calles, lo que habla de la toma de conciencia ante la pandemia mundial del coronavirus. Para evitar poner en riesgo la salud de las familias, en su mayoría, los caciques organizan una salida para realizar la compra de víveres impidiendo el ingreso de personas ajenas, con excepciones de médicos y promotores, cuyo  servicio consideran esencial. 
En la comunidad, las familias se limitan a realizar tareas de limpieza, trabajar en la huerta y lavarse las manos de forma permanente. “En mi comunidad y aldea vecina estamos reorganizándonos por la situación que estamos atravesando, por ejemplo, sale uno y ya hace compra para todos y la medida sanitaria principal es lavarse las manos con agua y jabón, también realizamos limpieza en general. Todos estamos bien”, ponderó Francisco Duarte, cacique de Guavira Poty, de San Pedro.
En el caso de las aldeas de Pozo Azul, la Municipalidad se encargó de la fumigación por el Aedes y de  sugerir el cierre de los ingresos a las comunidades, lo que fue acatado por los caciques a fin de preservar la salud de los integrantes.
En la comunidad Perutí, en El Alcázar, cerraron el ingreso de personas ajenas al lugar al igual que el egreso de sus pobladores sin razón justificada. Este poblado tiene 200 familias y se cuentan 200 niños que están inscriptos para el ciclo lectivo 2020 en la primaria que funciona dentro de la aldea. 
“La comunidad se está adaptando bien a esta medida, saben de la situación y tenemos la esperanza que nuestro Dios nos ayude a que no llegue la enfermedad. Estamos ayudando principalmente a los más ancianos. Las únicas reuniones que se están haciendo es del consejo de autoridades de la comunidad”, relató la docente Laura Villalba.
Desde el Hospital de Área de Montecarlo aseguraron que seguirán prestando la atención médica, como lo venían haciendo normalmente, no sólo en Perutí, sino también en las  demás comunidades de la zona. “ Tengo que ir como siempre, les llevé  alcohol en gel y barbijos, solicitamos al municipio lavandina. Ruego que no les llegue el virus porque ahí es fresco y en ciertos lugares húmedo, más el hacinamiento de algunas familias...”, explicó Ángela Martínez, pediatra que visita Perutí.
Igualmente cuentan con promotores de salud que son de la comunidad y viven allí, que están preparados para brindar la atención básica y  avisan cualquier urgencia que se presente.
En la comunidad, al igual que en otros núcleos, se replica la incertidumbre por la cuestión económica. La mayoría depende de los trabajos temporarios como la tarefa, las madres cuentan con la Asignación Universal por Hijo pero los más desprotegidos son los abuelos, marcaron. “Con el pasar de los días se va a complicar más porque no tenemos cómo ir a los comercios porque no hay colectivos, muchas familias despendían del comedor de la escuela que ahora no esta funcionando, cazar en el monte o pescar es prácticamente nulo, ya que no hay más animales, algunos tienen cultivos y pollos”, describió la maestra. Desde la Provincia se distribuyen bolsas de mercaderías.

En cifras

10.218

Es el total de habitantes de la población mbya en Misiones. El grupo etario que concentra el mayor porcentaje de la población es el de 0 a 12 años.

124

Comunidades indígenas se distribuyen en el territorio provincial. Las aldeas más numerosas son Fortín Mbororé, en Iguazú y Perutí en El Alcázar.


Sabiduría milenaria

Los pueblos originarios se protegen desde siempre con remedios naturales. Las plantas medicinales que se consumen de manera diaria contribuyen a mantener la salud, a fortalecer el sistema inmunológico y prevenir dolencias, indican los sabios mbya. En Puerto Iguazú, donde se asientan las aldeas más populosas, los ancianos se han encargado de aplicar sus conocimientos en plantas medicinales para llevar tranquilidad a los más jóvenes y además, explicaron, se acata las disposiciones decretadas por el gobierno Nacional de cumplir con el aislamiento social obligatorio.Romualdo Benítez, cacique de Mirí Marangatú contó, “Estamos en cuarentena, estamos construyendo una iglesia, porque nuestro opy se quemó en un incendio forestal hace unos meses, las madres limpian las casas y los chamanes están haciendo remedios de yuyos”. Según la receta de los opyguá un preparado a base de manzanilla, cangoroza y carqueja levanta las defensas, también recomiendan a las familias mbya consumir por las mañanas el jugo del pindó.


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