Digámosle sí a la sopa

Jueves 4 de julio de 2019 | 02:00hs.
Agustina Rella

Por Agustina Rella sociedad@elterritorio.com.ar

Una de las cosas que más odiaba Mafalda es la sopa. Una aversión insistente a lo largo de toda la reconocida historieta y que parece lejos de superar la crítica social, la eleva. Tal como explicó su autor, Quino, a la BBC, la sopa en Mafalda es “una alegoría a los regímenes militares que tuvimos que soportar en esta parte del Cono Sur. Porque todo lo que impone normas estrictas y hay que hacerlo por obligación, quita la libertad y eso es muy desagradable”. Entonces, básicamente, lo que aclara Quino, es algo predecible: Mafalda odia la sopa porque la obligan a comerla.
En esta línea es que la constante que se repite en los niños de elegir alimentos ricos en grasas y azúcares por sobre los saludables sigue la misma lógica de Mafalda, cuando se utiliza como premio-castigo a la comida. Helado o golosinas para cuando hay que recompensar una buena acción y las verduras como castigo.
Quebrar esta rutina de acción, es una de las claves para poder inculcar a los más chicos, buenos hábitos alimenticios.
Como primera recomendación,  la licenciada en nutrición (MP 278) Jéssica Bordón subraya la importancia de “predicar con el ejemplo”. “Los chicos imitan a los adultos y si nos ven comiendo chatarra, tomando cerveza, gaseosas, no podemos pretender que se comporten de manera distinta”, arrancó diciendo Bordón.
Además, otra de las claves es enseñarles a equilibrar, instarlos a un consumo responsable de alimentos que no son saludables, “explicarles qué pasa si comen mucha hamburguesas o muchos chizitos”, agregó la especialista.
En coincidencia, a la hora de cocinar, es ideal involucrarlos en esa cocción o preparación de los alimentos para que se familiaricen con ellos y que una semilla, hoja o un color en particular no desaliente el consumo.
De la misma manera, Bordón considera importante, enseñar a los más chicos a que sean conscientes de cuando están satisfechos. Así, el hecho de imponer la finalización del plato también estaría desterrado. “Los chicos tienen mejor regulación del apetito que los adultos, pero muchas veces de grandes, esa ansiedad por terminar un plato es porque de chicos nos obligaban a comer todo”, postuló la nutricionista.
Somos producto de nuestros hábitos, es así que se forman los gustos. Por eso, es primordial que desde los 6 meses el niño empiece a incorporar alimentos sin sal ni azúcar agregados. De este modo, lo natural será preferir lo dulce de la fruta y no de una golosina. En tanto, con respecto a los edulcorantes, Bordón remarcó que también son nocivos para la salud infantil. Jugos, lácteos, postres dietéticos pueden causar diarreas y otros problemas en menores de 3 años.
Deficiencias ocultas de vitaminas, minerales, anemia, problemas renales, predisposición a la diabetes y enfermedades cardíacas son también problemáticas que puede acarrear una mala nutrición en niños, siendo la obesidad la más común de todas.
En relación a la buena alimentación está ligada la actividad física. “En estas vacaciones hay que lograr que los chicos dejen un rato la tablet y salgan a correr, a jugar. No enojarse si están inquietos porque el ser humano no está hecho para estar quieto y sedentario”, recomendó Bordón.
Si bien siempre es difícil encontrar un equilibrio, de la mano del diálogo y la información sobre buenos y malos alimentos, se puede poco a poco perfeccionar los hábitos que nos den más salud y mejor calidad de vida. 

Datos clave

Primera infancia
Más allá de distintos mitos, hoy la OMS recomienda que hasta los 6 meses el bebé se alimente exclusivamente de leche materna para evitar obesidad y problemas renales.

Desde los 6 meses
A partir de esta edad se pueden incorporar de a poco alimentos como frutas y verduras sin sal ni azúcar agregada para suplementar la lactancia (recomendada hasta los 2 años).

Publicidad y fiestas
Frutas y verduras no tienen espacio en TV como sí galletitas y hamburguesas. Inculcar un consumo responsable y explicar beneficios y perjuicios en la salud de su consumo.

En cada estación
Mientras ensaladas y sandía se prefieren en verano, aprovechar el invierno para sumar sopas,compotas, naranjas, ciruelas y guisos de lentejas y arroz por ejemplo.
Más saltos, menos celu
No sólo reemplazar panificados y snacks agregan salud. Es necesario que niños y adolescentes sumen actividad física y no permanezcan quietos frente a las pantallas.


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