Diez allanamientos para desactivar la “ruta senegalesa” del contrabando

Jueves 12 de septiembre de 2019 | 06:30hs.
Los allanamientos fueron llevados adelante por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, cuyos investigadores se instalaron en Misiones. | Foto: Gentileza Nahuel Acosta
Cristian Valdez

Por Cristian Valdez fojacero@elterritorio.com.ar

Una organización delictiva que desde hace alrededor de tres años da forma a la denominada “ruta senegalesa” y cuyos integrantes se ocupan de facilitar el ingreso ilegal de mercaderías desde Brasil a través de la frontera seca en Misiones sufrió un golpe en las últimas horas. 
Es que una Fiscalía de Ciudad de Buenos Aires ordenó allanar cinco domicilios particulares en la localidad de San Antonio, además de la misma cantidad de locales de una empresa privada de encomiendas con sucursales en Puerto Iguazú, Eldorado, Wanda, Posadas y en provincia de Buenos Aires (partido de Malvinas Argentinas). 
Los primeros bajo sospecha de participar en las maniobras funcionando como nexo y depósito de las mercaderías ilegales enviadas a Buenos Aires para ser comercializadas en espacios públicos de los barrios de Caballito, Liniers, Constitución y Once por los denominados manteros y los otros, como parte de la logística para el envío por medio de encomiendas con características difíciles de detectar.
En todos los casos habría sido incautada documentación con la que se probaría la vinculación de los sospechosos con las operaciones ilícitas desplegadas principalmente por personas nacidas en Senegal que le dieron forma a la “ruta senegalesa” expuesta por El Territorio a principios de octubre del año pasado en un informe relacionado al contrabando en las localidades de San Antonio y Bernardo de Irigoyen.

Seguimiento 
La titular de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas 35 de Buenos Aires, Celsa Ramírez, llevó adelante la investigación -seguimiento incluido- con intervención de la División Operaciones Especiales de la Policía de la Ciudad, para determinar el origen y forma de traslado de la mercadería que comercializan los extranjeros en las calles de los mencionados barrios porteños, sin autorización legal. 
Por medio de allanamientos y operativos en varios puntos de ventas pudo trazar el recorrido que hacían los productos y su punto de inicio fue marcado en Misiones. La investigación de este diario sobre el funcionamiento de las casas particulares como puntos de acopio también fue importante para conocer la complejidad de dichas maniobras (ver Las maniobras expuestas...).
Por eso, con la colaboración de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) y de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) la fiscal Ramírez solicitó allanamientos simultáneos de los domicilios y casas de encomiendas, procedimientos autorizados por el juez Federal de Eldorado, Miguel Ángel Guerrero; de Posadas, María Verónica Skanata y de Garantías de San Martín, en el caso de Buenos Aires. 
Fueron llevados adelante por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, cuyos investigadores se habían instalado semanas antes en las localidades del norte provincial para armar la secuencia delictiva y determinar los sitios de acopio, transporte y envío, con apoyo de la Prefectura Naval Argentina (PNA).
En ese contexto se descubrió la participación de algunos empleados -de origen senegalés- de la empresa de encomiendas en los envíos de mercadería, que disponiendo lo necesario para que los paquetes no fueran detectados en los controles y llegaran correctamente a destino.

Centenar de sospechosos
Durante el transcurso de esta pesquisa, la fiscal Ramírez ha ordenado más de 46 allanamientos en distintos inmuebles y puestos irregulares de venta logrando secuestrar gran cantidad de mercadería además de confirmar la participación de más de un centenar de personas, en su mayoría de origen senegalés, quienes también presentan una irregular situación en el país.
Sobre eso la investigación permitió concluir que desde esta provincia la organización no sólo se ocupa de arbitrar los medios para la obtención, distribución, acopio y puesta a la venta de la mercadería ilícitamente obtenida en Brasil, sino que también gestiona el ingreso irregular de los extranjeros, la obtención de su residencia precaria y de que obtengan trabajo en las mencionadas sucursales y depósitos de la empresa de encomiendas.

En cifras

10

La fiscal Ramírez ordenó diez allanamientos, de los cuales nueve se realizaron en domicilios particulares y empresas de encomiendas de Misiones.


Las maniobras expuestas en un informe sobre la frontera

En octubre del año pasado este matutino expuso que desde hace años está marcada en las localidades de San Antonio y Bernardo de Irigoyen la ruta de tráfico ilegal de mercaderías (sobre todo indumentaria, bijouterie y otros elementos de uso personal diario como gorras, mochilas, gafas de sol, medias, relojes) que los investigadores federales y provinciales denominaron ‘la ruta senegalesa’.
Se trata de originarios de ese país africano que adquieren los productos en San Pablo (Brasil) de forma legal, pero los ingresan a este país como contrabando. Una vez que eso ocurre, y si no son detectados, los productos van a parar en manos de los vendedores (manteros) que se instalan principalmente en Buenos Aires, generando de esa forma una cadena de tráfico en la que todos los eslabones ganan.
La maniobra se inicia con la compra. La mercadería transita por rutas brasileñas hasta Dionisio Cerqueira o Santo Antonio y en propiedades alquiladas se acopian hasta que los paseros se encargan de trasponer la frontera. 
Una vez en suelo argentino, se vuelve a almacenar en precarias casillas costeras al río San Antonio o cerca de la permeable línea fronteriza, en el caso de Irigoyen. Después aparece quien al mando de un auto carga los bultos para sacarlos hasta la ruta 12 y mandarlos en encomiendas. 

Ocho sobre diez
Una vez en tránsito, las posibilidades de que llegue a destino son ocho sobre diez. “El dueño de la mercadería viaja en avión y tiene tiempo de organizar la distribución, ademas de programar nuevos viajes”, explicó un informante. De esa forma, el círculo se abre y se cierra una y otra vez. El negocio crece y se consolida. “Desde hace por lo menos tres años se viene intensificando y la modalidad sumó mano de obra local porque las necesidades existen”, consideró. 
En esa línea, se refirió a las grandes extensiones de frontera seca en la zona, con chacras o patios conectados de forma directa entre ambos países. “Que presten su living para acopiar la mercadería o que simplemente abran la tranquera de su chacra para que pasen los contrabandistas, les deja una ganancia. Es un círculo clandestino que fue tomando forma y se afianzó porque todos los participantes ganan, mayor o menor dinero, pero ganan”, planteó el informante.
Así, remarcó que, si bien todas las fuerzas hacen el esfuerzo, es imposible frenar el contrabando. “Son como hormigas, van y vienen todos los días. La zona es propicia para lo que sea y se llegó al punto en que se convirtió en una cotidianeidad que no sorprende a nadie, con la gravedad que eso significa”, culminó. 

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