Detienen a policía que hacía negocios con motos robadas y secuestradas

Jueves 28 de mayo de 2020 | 06:30hs.
Al uniformado detenido le secuestraron un Peugeot 308 con patente nueva, un arma y unos 70.000 pesos.
Jorge Posdeley

Por Jorge Posdeley fojacero@elterritorio.com.ar

Un sargento de la Policía de Misiones fue detenido ayer junto a un sobrino de 21 años en el marco de una investigación que los tenía bajo la lupa por orquestar distintos mecanismos ilegales bajo los cuales hacían negocios con motocicletas robadas y secuestradas. El caso encierra además muchas otras sospechas que le podría acarrear consecuencias a un jefe policial con el cual aparentemente tenía una clara connivencia. 
El uniformado en cuestión fue identificado por las fuentes como Claudio Fabián B. (31), quien cumplía funciones administrativas en la Unidad Regional X, mientras que su sobrino es Alan E. (21), un joven que ya registraría algunos ingresos a comisarías posadeñas por diversos delitos. 
Ambos fueron detenidos ayer por la mañana después de una ardua investigación llevada adelante por los pesquisas de la División Brigada de Investigaciones de la misma UR en la cual trabajaba el sospechoso. 
Las aprehensiones fueron concretadas mediante una serie de allanamientos concretados en la víspera en los barrios 90 Viviendas Nosiglia y Belén, donde residen los involucrados. 
En los procedimientos se secuestraron, entre otros elementos de interés, el automóvil Peugeot 308 patente nueva del uniformado, además de un arma de fuego, municiones y unos 70.000 pesos aproximadamente, que sería parte de lo obtenido mediante las maniobras ilegales que el sargento y su sobrino, junto a otros cómplices no identificados, habrían estado llevando adelante. También se secuestraron dos motos robadas.

Las maniobras
De acuerdo a lo que pudo averiguar El Territorio en base a diversas fuentes consultadas, el uniformado venía siendo monitoreado desde hace varias semanas ante las graves sospechas que pesaban en su contra, motivo por el cual la Jefatura de Policía ordenó una investigación profunda que ahora recolectó los elementos necesarios como para dar el golpe. 
Es que, a partir del entrecruzamiento de varias denuncias, los pesquisas lograron establecer que el uniformado se valía de su profesión para llevar adelante varias maniobras delictivas mediante las cuales hacía negocios y obtenía dinero tanto en la venta como en el desguace de motocicletas robadas y en la “venta de información” o “pedidos de rescate” efectuados en forma anónima a denunciantes que pretendían recuperar sus vehículos sustraídos. Para todo ello, su sobrino era su mano de obra en la calle, aunque se cree que contaba con varios cómplices más. 
En este marco, los investigadores detectaron al menos dos maniobras claras. Una de ellas se basaba en el hurto de motocicletas y la venta de los rodados a bajo costo por parte del sobrino, que luego le pasaba todos los datos de su comparador a su tío policía para dar inicio a la segunda fase del proceso. 
Con la información obtenida, el uniformado llegaba hasta la vivienda del comprador de la moto robada, en donde realizaba un procedimiento con incautación del rodado. Sin embargo, todo era una simulación, ya que el operativo no contaba con ningún tipo de orden ni autorización y el rodado incautado nunca llegaba a los corralones de la Policía. 
Después, esos mismos rodados eran vueltos a comercializar o desguazados para la venta como autopartes. La maniobra estaba tan bien aceitada que a partir de una sola moto podían realizar varios negocios y obtener distintas ganancias. “Con una misma moto hacían hasta lo que podían. La llegaban a vender hasta tres o cuatro veces y cuando el tema ya estaba muy caliente, se deshacían de ellas”, graficó un pesquisa.
Otro ardid detectado consistía en que delincuentes presuntamente afines o con nexos al uniformado sustraían motocicletas que estaban incautadas en corralones de la Policía y luego de ello el efectivo utilizaba la base de datos de la fuerza para identificar a los damnificados o propietarios de esos rodados sustraídos. 
El paso siguiente era contactar a los denunciantes e iniciar una especie de negociación, en el cual ofrecía información respecto a dónde podían recuperar los vehículos. A cambio de esos datos, se estima que el uniformado solicitaba el pago de “comisiones” que rondaban entre los 10.000 y los 30.000 pesos, monto que dependía del tipo y modelo de motocicleta involucrada en la fraudulenta negociación.
Todas estas maniobras ya habrían sido alertadas por sus propios compañeros en ocasiones anteriores, aunque aparentemente el policía ahora detenido contaba con la protección de un jefe que a partir de esto también sería investigado y su situación podría comprometerse ante el avance de la pesquisa. 
En este contexto, entre febrero y marzo último se recibieron varias denuncias que terminaron que confirmar las sospechas y permitieron el accionar de parte de los investigadores y ahora también de la Justicia. 
Uno de los damnificados incluso señaló que el propio uniformado había llegado a su casa en una oportunidad para llevarse una motocicleta incautada sin órdenes judiciales ni autorizaciones. Esa persona además aportó que el hombre llegó hasta lugar manejando un Peugeot 308, entre otras precisiones que terminaron siendo clave para avanzar en su contra.

Más acusaciones
Las acusaciones contra el uniformado son tales que también lo involucran con actividades vinculadas a la venta de cigarrillos de contrabando que debían estar incautados, a la vez que le sindican vínculos con conocidos personajes del ámbito delictivo, a tal punto que hasta sospechan que pudo haber frustrado varios procedimientos al advertir datos de diversos allanamientos. 
Las fuentes añadieron el uniformados detenido previamente había cumplido funciones en al menos cinco dependencias policiales de Posadas y en varias de ellas fue apuntado internamente. Casualmente, en varias de ellas trabajaba bajo la subordinación del jefe del cual también sospechan. 
Voceros del caso detallaron que en poder del detenido incautaron teléfonos celulares que ahora serán peritados por especialistas de Cibercrimen de la fuerza provincial, proceso del cual podrían obtenerse mayores pruebas y elementos que permitan esclarecer vínculos e identificar otros involucrados en sus maniobras. 
En el caso interviene el Juzgado de Instrucción Uno de Posadas, a cargo del magistrado Marcelo Cardozo, aunque ahora también se hará un entrecruzamiento de datos entres distintos juzgados que llevan adelante hechos de hurto de motocicleta y denuncias de maniobras irregulares que podrían corresponderse al mismo implicado. 
Se estima que mañana ambos detenidos podrían ser llevados ante la Justicia para prestar declaración indagatoria. 
Institucionalmente, en tanto, se supo que el hombre ya fue pasado a disponibilidad y se continuará con la toda la investigación interna para detectar si hay más involucrados dentro de la fuerza provincial.

En cifras

$ 30.000

Según los pesquisas, el policía vendía datos o hacía “pedidos de rescate” por las motos robadas y a cambio pedía comisiones de entre 10.000 y 30.000 pesos.

4

Las fuentes explicaron que una misma moto robada podía ser vendida y falsamente incautada hasta cuatro veces, mecanismo que permitía varias ganancias.


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