Denunció que chocó contra una patrulla y los policías no lo asistieron

Domingo 9 de junio de 2019 | 08:40hs.
El joven carpintero no tiene los recursos para pagar el tratamiento médico, por lo que decidió acudir a un “huesero” para que vea su pierna.
Daniel Villamea

Por Daniel VillameaCorresponsalía Oberá

Todavía muy dolorido y a la vez angustiado ante la incertidumbre de cara al futuro, ya que los médicos que lo atendieron no descartaron secuelas permanentes, Fernando Bruno Ansson (18) se recupera de la fractura de tibia y peroné de la pierna izquierda y del traumatismo de cráneo que padeció al chocar su motocicleta contra un móvil del Comando Radioeléctrico de Oberá.

Tal como dejó constancia en una denuncia radicada ante la Seccional Segunda, tras el violento impacto los dos uniformados que se movilizaban en la patrulla se mostraron indiferentes, no lo asistieron y ni siquiera solicitaron la presencia de una ambulancia. 

Por fortuna, una joven transeúnte se solidarizó con el muchacho y llamó al cuñado de éste, quien en pocos minutos se hizo presente en el lugar y dio aviso a los Bomberos Voluntarios, en cuya ambulancia la víctima fue trasladada al hospital Samic. 

El siniestro vial se registró el martes 28 de mayo, alrededor de las 20.30, en la intersección las calles Tierra del Fuego y Roca, a una cuadra de la Plaza Malvinas.
“Me acuerdo que lloviznaba y no iba muy rápido porque venía en segunda. Llegué a la esquina y vi que la patrulla venía rápido, no alcancé a frenar y chocamos. Volé y quedé tirado en el asfalto, me dolía mucho la pierna y me sangraba la nariz. No me podía mover. Miré y los policías estaban parados, no hacían nada. En eso apareció una chica y me preguntó si quería que llame a alguien. Le di mi teléfono y le dije que busque Dante en mis contactos, porque es mi cuñado. Él llegó enseguida y pidió la ayuda”, indicó Ansson.

A la deriva
En diálogo con El Territorio en su casa de Colonia Tamandúa, municipio de Los Helechos, el joven aseguró que ante la pasividad de los uniformados con quienes chocó, fue su cuñado quien dio aviso al 911 y a los Bomberos Voluntarios. 

“Los policías no me ayudaron en nada, quedaron parados nomás, en vez de llamar a la ambulancia. Lo único que vi que hicieron fue querer juntar unas cosas mías que volaron de la moto, pero mi cuñado les dijo que no toquen. Tres veces por semana iba a Oberá para hacer un curso de carpintería y tenía algunos trabajos abajo del asiento”, precisó.

El joven conducía una moto Zanella 110 cc que impactó contra la camioneta Toyota del Comando Radioeléctrico. Sin dudas, el uso casco evitó mayores consecuencias. 

Consultado al respecto, mencionó que “todavía me duele la cabeza y me cuesta acordarme de algunas cosas. Ahora tengo varios meses de reposo, no voy a poder ir a estudiar y me preocupa cómo va quedar mi pierna para trabajar el día de mañana”.

En tal sentido, el yeso que cubre su pierna izquierda está remendado con cinta porque la semana pasada recurrieron a un “huesero” de Panambí para tratar de calmar el dolor y la infección que avanzaba. 

Raquel Fige, la mamá de muchacho, explicó que “como no tenemos obra social ni recursos, tuvimos que ir al huesero porque no podemos pagar la prótesis que nos pidió el traumatólogo del hospital. Aparte pasaban los días, la pierna estaba quedando negra y largaba mal olor. Gracias a Dios el huesero le acomodó los huesos rotos y ahora hay que ver dos semanas cómo anda”.

Dolor de madre
La señora y su esposo Juan Ansson se enteraron del accidente recién al otro día, puesto que en la zona donde residen es muy complicado obtener señal de celular. Además, como esa noche llovía, su hijo avisó que se quedaría con su hermana y su cuñado, en Oberá. 

Indignada por el accionar de los uniformados, subrayó que “todavía no puedo creer lo que hicieron, que no hayan asistido a mi hijo, siendo que el Policía está para ayudar. Pero parece que sólo pensaban con cómo zafar ellos, y no sé qué hubiera pasado si no aparecía la chica que le ayudó a mi hijo”. 

“Ella le llamó a mi yerno y movilizó todo, mientras los policías sólo miraban. Mi hijo se podría haber ahogado con la sangre, porque sangró un montón. La verdad no sé dónde estudiaron esos muchachos que le dejaron tirado a mi hijo”, remarcó. 

En tanto, mencionó que en la denuncia radicada en la Seccional Segunda presentaron la documentación de la moto, aunque hasta el momento la misma se halla secuestrada, no así el móvil policial que continúa en funciones. 

Sobre la investigación del hecho, Fige indicó que “en la comisaría nos dijeron que nos iban a citar del juzgado, pero ya pasaron diez días y no tenemos novedades. Nosotros somos gente de la chacra, no tenemos plata para pagar un abogado ni entendemos de seguros. Hasta ahora ningún jefe de la Policía nos llamó ni se acercó para preguntar cómo está mi hijo, para ellos parece que no pasó nada. Como que quieren tapar todo”, reclamó.


Suspicacias y hermetismo en la fuerza

A pesar de los días transcurridos desde el siniestro vial, desde la Unidad Regional II aún no elevaron ningún tipo de actuación al Juzgado de Faltas de la Municipalidad, según confirmó el juez Francisco Sá ante la consulta de este diario. 

En consecuencia, hasta el momento el grave hecho no fue debidamente notificado, al menos ante el organismo que juzga las infracciones de tránsito en el ámbito local. 

Por otra parte, trascendió que el chofer del móvil habría estado conduciendo sin carné o con el mismo vencido, lo que complicaría su situación en caso de que la Justicia determine algún tipo de responsabilidad en el hecho. 

“El chofer es un sargento ayudante, pero como no tiene licencia hicieron figurar que conducía otro que sí tiene”, confió una fuente de la propia fuerza.
Lo cierto es que las autoridades de la UR II manejan el caso con sumo hermetismo y no brindaron ningún tipo de información oficial al respecto.

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