Denunciaron a un penitenciario por presunto abuso de sus dos hijastras

Martes 3 de diciembre de 2019 | 06:00hs.
La denuncia se realizó en la Comisaría de la Mujer, que funciona en el edificio de la Seccional Cuarta.
Por Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

Una mujer se presentó ante la Comisaría de la Mujer de Oberá y denunció que su concubino habría abusado sexualmente de sus hijas de 11 y 9 años, hijastras del sujeto, un suboficial del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) que presta servicio en la Unidad Penal II. 
La denuncia fue radicada el último sábado e interviene el Juzgado de Instrucción Uno de Oberá, aunque hasta el momento el acusado continúa realizando sus tareas habituales. 

Asimismo, fuentes del caso confirmaron que el penitenciario posee un antecedente similar de julio del 2010, ocasión en la que fue detenido y puesto en disponibilidad por el SPP.

En aquella oportunidad el funcionario fue acusado de abuso simple en perjuicio de tres nenas vecinas del barrio donde residía. 
Ahora, en cambio, la denuncia fue radicada por su propia concubina, con la que además tiene una hija de apenas un año. 
Según relató la mujer en sede policial, los abusos habrían comenzado hace alrededor de tres años, cuando ella trabajaba y dejaba a las menores al cuidado del penitenciario.

Asimismo, las nenas le habrían manifestado que también fueron ultrajadas por un sobrino del sujeto, actualmente de 16 años. 
Los hechos salieron a la luz del último viernes, cuando la menor de 11 años se acercó a su mamá y le preguntó “cómo una nena puede saber si fue abusada”, lo que inmediatamente alertó a la progenitora.

Así comenzó a indagar, la pequeña rompió en llanto y le relató los sometimientos que venía guardando desde que tenía 8 años, tal como indicó. Incluso, aseguró que ese mismo día su padrastro la manoseó en dos oportunidades y la obligó a tocar sus partes íntimas. 

Crudo relato

Tal como declaró ante la Comisaría de la Mujer, luego de que su hija mayor le contará los sucesos, la mujer también indagó a la niña de 9 años, la que relató que atravesó por situaciones calcadas a las de su hermana.

Ambas habrían coincidido en que los abusos se iniciaron en circunstancias en que la mujer salía a trabajar y quedaban al cuidado del penitenciario cuando éste se hallaba de franco.

Pero tiempo después la progenitora dejó de trabajar afuera y los abusos cesaron por un tiempo, aunque luego se habrían intensificado.

En ese contexto, el viernes el sujeto se levantó más temprano con la supuesta intención de ir a cobrar su sueldo. Fue así que se dirigió a la pieza de las niñas para despertar a la mayor, que solía acompañarlo, momento en el cual habría aprovechado concretar un nuevo hecho.
Era tal el poder que tenía sobre la criatura que después la llevó consigo al cajero para cobrar sus haberes.

Esa mismo tarde, tal como le contó después a su mamá, mientras que la mujer estaba lavando ropa, el sujeto se acercó a la menor y volvió a manosearla. Todo a metros de la progenitora.

Evidentemente la situación se tornó insoportable para la nena y esa misma noche se acercó a su mamá que miraba televisión y le contó su calvario. Comenzó a llorar y aseguró que su papá abusaba de ella.

Desesperada por la situación, la mujer se dirigió al dormitorio donde su concubino ya descansaba y reprochó por su accionar, aunque él negó todo y se retiró del domicilio a instancias de su pareja.

En tanto, la denunciante dejó constancia del temor de que su hija de un año también haya sido víctima del padre, lo que deberá ser evaluado por profesionales. 
Asimismo, será clave la declaración de las niñas de 11 y 9 años en Cámara Gesell, considerada como una prueba clave en delitos contra la integridad sexual de menores.

Grave antecedente

En julio del 2010 el mismo penitenciario fue detenido tras ser acusado de abuso sexual simple en perjuicio de una niña de 9 años que solía jugar con su hijo, fruto de una relación anterior.

Además, la madre de otras dos nenas del barrio denunció que sus hijas fueron ultrajadas por el mismo sujeto. A las pocas horas el acusado fue detenido y puesto en disponibilidad.

El primer hecho fue denunciado el 2 de julio de aquel año ante la Comisaría de la Mujer de Oberá. Un hombre de 30 años manifestó que su hija le contó que el padre de su compañerito la manoseó varias veces. En aquel caso también interino el Juzgado de Instrucción Uno. 
Entrevistada por una psicóloga, la niña relató que los abusos ocurrían cuando visitaba a su vecino, circunstancia en que el penitenciario aprovechaba para tocar sus partes íntimas.

Los toqueteos se habrían repetido de la misma manera cuando las familias se encontraron en una pileta pública.
Además de la denuncia de éste padre, se sumó al expediente lo manifestado por la mamá de otras niñas de 10 y 11 años, también amigas del hijo del acusado. Las niñas manifestaron a su progenitora que los abusos ocurrían cuando ellas asistían a la casa de su amiguito.

La justicia caratuló aquel expediente como abuso sexual simple, el acusado fue detenido y puesto en disponibilidad por el SPP. La causa no llegó a juicio y meses más tarde retomó su labor en la cárcel de Oberá. 

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