Denuncian a ex director por acoso

Viernes 13 de septiembre de 2019
El colectivo de Actrices Argentinas, junto a otras asociaciones feministas, presentó ayer en rueda de prensa una nueva denuncia por acoso sexual. 
En este caso fue contra el ahora ex director del Centro Cultural San Martín, Diego Pimentel, quien renunció tras la denuncia realizada por Anahí de la Fuente. “Gracias a todos los que estamos aquí. Somos 60 organizaciones feministas y transfeministas de la cultura, la educación y los derechos humanos que nos comunicamos para dar un mensaje urgente”, comentó Laura Azcurra en el comienzo de la conferencia. 
“Nos unimos para visibilizar de forma masiva una realidad extendida en todos los ámbitos académicos y laborales. La violencia de género y el acoso sistemático ejercido desde el abuso del poder”. 
Luego, fue Jazmín Stuart la que tomó la palabra, y siguió con la lectura del comunicado: “Acompañamos la denuncia penal de Anahí de la Fuente, quien sufrió acoso y maltrato dentro del Centro Cultural San Martín por un directivo que a su vez es responsable de una cátedra dentro de la UNA. También acompañamos a todas aquellas personas que día a día sufren violencia de género en sus respectivos trabajos y universidades y que todavía no pudieron alzar su voz”, refrió el comunicado. 
“Repudiamos por completo el hecho de que un sujeto que ejerce este tipo de violencia ocupe cargos jerárquicos en espacios que reúnen la cultura, la educación y el estado y estamos aquí para decir basta. En un país en donde el trabajo es cada vez más inaccesible y precarizado, no podemos desoír las voces de quienes por la necesidad de conservar un puesto laboral, deben soportar día tras día el acoso sexual y la vulneración de sus derechos fundamentales”. 
Acto seguido, fue Alejandra Flechner quien siguió con la lectura: “Jefes que creen ser dueños de los cuerpos de sus empleades, manoséandoles, haciendo comentarios sobre su aspecto físico, su vestimenta, insinuándose, persiguiéndoles y castigándoles al primer asomo de rechazo con gritos o trabajos fuera del horario pautado. Tratándoles de incapaces, rebajándoles por su género, haciéndoles realizar tareas no correspondiéntes y humillándoles públicamente en caso de no cumplir con sus reglas machistas y autoestablecidas. Estas personas, además, generan climas persecutorios y atropello laboral en las áreas que lideran propiciando el silencio y el temor de quienes atestiguan estos actos abusivos”, cerró Flechner. 
Luego fue el turno de Anabel Cherubito. “Cuándo la posibilidad de que otro empleade sea testigo y decida acompañar a la víctima, utilizan ciertos métodos de extorsión con prácticas obvias como inesperados aumentos aumentos de sueldo en un evidente intento de comprar su silencio. Si esto no afecta el trato, también son amenazados con dejarles sin empleo. Basta de encubrimiento, basta de naturalizar la violencia, basta de amiguismos que ubican a agresores en espacios de poder, y definitivamente basta de silenciar a las víctimas a través de actos intimidatorios y de amenazas. La mayoría de las veces este funcionamiento es propiciado por un modo de contratación basura avalado por el Estado, el cuál no asegura la protección de los derechos básicos de les trabajadores”.

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