Del video a la Justicia: cómo está la causa de los cintarazos a un detenido

Domingo 12 de enero de 2020 | 03:00hs.
Jorge Posdeley

Por Jorge Posdeley fojacero@elterritorio.com.ar

El 2020 puede definir el futuro de cuatro policías involucrados en un caso de apremios que salió a la luz a partir de la viralización de un video que registró los cintarazos que sufrió un detenido dentro de la comisaría de Puerto Esperanza.

Si bien el hecho en sí ocurrió en octubre de 2017, el video de la agresión recién se viralizó en mayo del año siguiente y las imágenes destaparon un escándalo que derivó en la separación de la fuerza de los uniformados implicados, como así también en el inicio de una causa penal que ahora se encuentra en su recta final. 
El video que desató la polémica comenzó a circular el 13 de mayo de 2018 y en tiempos de redes sociales y multiplataformas no tardó en expandirse hacia toda la provincia.

Las imágenes eran elocuentes. En el material de 2:23 minutos de duración se observaba a una persona detenida en una silla, mientras era interrogado por un policía quien al no obtener respuestas tomó un cinto y le aplicó un total de cinco latigazos.

Toda la situación fue advertida por al menos otros tres efectivos que también aparecían en el video. Aparentemente los restantes implicados no cometieron agresiones contra el detenido, pero sí eran testigos directos del hecho y en ningún momento habrían intentado frenar la golpiza.
La víctima fue identificada luego como Daniel Natanael V. (41), un hombre que además de esquizofrenia padece adicción a las drogas y en ese entonces había sido detenido bajo sospecha de sustraer la caja fuerte de un supermercado local.

Al día siguiente de la aparición del video, la Jefatura de Policía llamó a conferencia de prensa y el jefe de la fuerza en ese entonces, Manuel Céspedes, comunicó que los cuatro uniformados involucrados habían sido removidos de la institución, entre ellos el jefe de la seccional.

Casi en paralelo, el caso llegó a manos judiciales y se inició una investigación formal cuyo expediente ahora se encuentra prácticamente en su tramo final. 
Es que, de acuerdo a lo consignado por fuentes consultadas por este matutino, a mediados de año la Fiscalía de Instrucción Tres de Puerto Iguazú, a cargo de Horacio Paniagua, consideró agotada la pesquisa y presentó el requerimiento de elevación a juicio de la causa.

La presentación fue formulada bajo los cargos de apremios ilegales y vejaciones y alcanzaba a los cuatro efectivos policiales involucrados desde el comienzo de la investigación.

Las mismas fuentes indicaron que para la Fiscalía fue clave y considerado como prueba contundente el video que desató el escándalo, material audiovisual que fue peritado y analizado tanto por el personal de Cibercrimen de la Policía como por los especialistas de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (Saic). 
Sin embargo, la defensa de los imputados se opuso a la medida y ante ello es ahora el Juzgado de Instrucción Tres de la misma localidad, a cargo del magistrado Martín Brites, el cual debe resolver la situación y definir los próximos pasos a seguir.

De coincidir el magistrado con la opinión de la fiscalía el expediente podría ser finalmente elevado a instancia de juicio y luego remitido al Tribunal Penal Uno de Eldorado, cuyas autoridades deberán programar fecha para el correspondiente debate oral y público para esclarecer el hecho y definir responsabilidades. 

Contexto y drama

Cabe recordar que durante la investigación de la causa, la Justicia dispuso además de una inspección en la comisaría donde ocurrieron los hechos, además de la incautación de libros de guardia y registros de detenidos confeccionados, principalmente, entre fines de octubre y principios de noviembre de 2017, fecha en la cual se produjeron los castigos contra el detenido.

Al día siguiente, en tanto, la víctima se presentó en sede judicial para prestar declaración testimonial, instancia en la cual no sólo brindó detalles de lo sucedido, sino que además identificó a los policías que lo detuvieron y también añadió que los vejámenes ocurrieron en otras oportunidades que estuvo detenido. 
Su testimonio, según indicaron fuentes consultadas en ese momento, fue contundente y claramente constatable con la información recolectada hasta esa instancia. 
En ese marco también declararon después su hermana y Delia López, su madre. Esta última además habló con El Territorio en ese entonces y expresó que “mi hijo tiene 39 años, pero es como una criatura porque tiene un problema de salud mental, él sufre de esquizofrenia. Sí, él a veces toca cosas ajenas pero lo hace para gente mala que a cambio de eso le droga”.

El testimonio de la mujer dejó en evidencia además un complejo contexto que afectada a Puerto Esperanza, que era la relación directa entre la drogadicción y la delincuencia.

“Todos saben de eso acá. Hay gente que recibe cosas robadas y a los chicos les dan bolsitas de paco a cambio.  A mi hijo lo viven agarrando y cada vez que lo agarran lo muelen a palos. Eso del video fue hace unos meses ya, yo fui a hacer la denuncia pero no me quisieron dar ningún papel después. Igual, es lo mismo que nada, los de  Iguazú son los mismos que están acá a veces”, añadió Delia.

Defensa y apoyo
Más tarde llegó el momento de la declaración indagatoria de los acusados, quienes ante la Justicia decidieron declarar y el patrón en común fue que todos ellos negaron la existencia de los apremios, al tiempo que se desconocieron en las imágenes del video que destapó el caso y disparó la investigación.

Las fuentes consultadas en ese momento añadieron que los policías sí reconocieron haber detenido a Natanael en el marco de una investigación por el robo de una caja registradora cometido en Esperanza, pero aseguraron que el contacto con el muchacho no se extendió por más de 15 minutos.

En sus declaraciones, los implicados aseguraron que simplemente le recepcionaron los datos y luego el hombre fue trasladado hasta la comisaría de Wanda, porque en la dependencia de Esperanza no hay un sector de celdas acorde, ya que la seccional actualmente funciona en un edificio provisorio.

En cuanto al video, los policías negaron ser los que allí aparecen y aseguraron desconocer quiénes son, pero sí dieron a entender que el lugar efectivamente se correspondía con la comisaría de Esperanza.

Mientras todo ello ocurría en los pasillos judiciales, en las calles de Puerto Esperanza los vecinos se movilizaron en varias oportunidades pidieron la reincoporación de los uniformados implicados, incluso alcanzaron a cortar la ruta nacional 12 para visibilizar la posición de una parte del pueblo. 

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