De campeón con Guaraní y Crucero a principal sospechoso por un brutal crimen

Martes 22 de octubre de 2019 | 06:00hs.
Ángel Clemente Rojas jugó en Crucero y Guaraní.
Carlos Cardozo

Por Carlos Manuel Cardozo fojacero@elterritorio.com.ar

La investigación por el crimen de Daniel Alejandro Sosa (26), conocido como “Dani o “Pájaro” sigue ocupando a los investigadores de la Policía de Misiones, quienes en la víspera tomaron varias testimoniales en la chacra 32-33 para reconstruir los minutos previos al desenlace fatal. 
Ayer, transcurridas varias horas del terrible hecho ocurrido sobre la avenida Bustamante el domingo, los vecinos no podían entender las razones que derivaron en el asesinato de una persona tan vulnerable. Y la misma pregunta se hacían los investigadores, quienes no había identificado nítidamente el móvil del crimen. 
Lo que sí se pudieron reconstruir fueron los perfiles de los detenidos implicados, quienes permanecen incomunicados a la espera de la declaración indagatoria ante el juez Ricardo Balor. Se trata de un paraguayo Inocencio A.C., una mujer llamada Romina V. (36) y Ángel Clemente Rojas (45). 
Sobre este último recaen las sospechas de ser el autor material del crimen. Según pudo reconstruir El Territorio en base a varias personas consultadas, se trata de un ex jugador de fútbol, quien logró salir campeón con Guaraní Antonio Franco y Crucero del Norte,  pero en la actualidad vivía en condiciones similares a la persona que habría asesinado. 
Algunos lo definieron como un gran delantero, aunque con poca conducta. Su paso por La Franja fue muy fugaz, en los 2000, y en Crucero del Norte se consagró campeón de la Liga Posadeña en 2004 -el primero de los títulos de la institución- cuando el Colectivero se impuso por penales ante el equipo de Villa Sarita y accedió al denominado Torneo del Interior del año siguiente. 
Un memorioso recordó que en ese mismo torneo, cuando Crucero jugó contra Atlético Misiones, hubo una batalla en el campo de juego y Rojas, que lo miraba desde la tribuna por una suspensión, ingresó rompiendo el portón y se trenzó a la piñas. 
Devoto del Gauchito Gil y ex convicto -cumplió su condena-, El Territorio le hizo una entrevista en enero del 2014, cuando participó de una celebración en el predio del santo sobre la avenida Las Américas de Garupá. Justamente allí, en el barrio Ñu Porá, tiene su domicilio. 
Con tatuajes con tinta desgastada -al parecer tumberos- en ese momento Rojas contó sobre sus logros deportivos y señaló que los 12 años anteriores había viajado a Mercedes para rendirle homenaje al santo criollo en su santuario mayor. Sin embargo,  ese año suspendió su peregrinaje debido a que su mujer estaba embarazada. 
“Solemos ir a dedo. Al costado de la ruta 12. Por ahí pasa la gente que es muy bondadosa con los promeseros. En Mercedes se comparte todo”, contó entonces el  ex futbolista. 
Los años y las adicciones, dijeron los que lo conocían, los llevaron por malos senderos y en la actualidad no tenía rumbo ni hogar fijo. Junto a la mujer detenida, quien es su pareja, cuidaba autos en cercanías a la Placita del Puente -donde fueron detenidos - y ganaban sus pesos con los negocios que allí se presentan. 
Por esta razón conocían al remisero extranjero también detenido, a quien los investigadores lo señalaron como un pasero. No se sabe a ciencia cierta qué relación tenía con la víctima. Si, que en la chacra vive su suegro, padre de la detenida, y que por esa razón se encontraba en el lugar. 

Momentos previos
A Sosa se le definió como una persona tranquila. Alguna noches dormía bajo el techo de un local más abajo, pero la mayoría de sus horas las pasaba custodiando de un contenedor sobre la avenida Lavalle, muy cerca del lugar, entre Bustamante y Andresito. 
Sobre los momentos previos al crimen, entre las 18 y las 19, varios vecinos consultados por El Territorio dijeron que la pelea comenzó en la vereda opuesta de la pollería donde el indigente encontró la muerte, en uno de los pasillos de chacra. Estaban peleando a los gritos, lo que motivó que varias personas salieran a ver qué ocurría. 
Una de las vecinas señaló que al salir vio como Daniel Sosa (26) discutía con su agresor y este lo llevó increpándolo hasta la calle, donde casi lo atropella un vehículo. En esa instancia, aseguró que amenazó con llamar al 911 si no terminaban con el escándalo, pero que eso no fue suficiente: al llegar al techo del comercio le asestó las estocadas mortales. 
“‘Eso te pasa por ser boca grande o abrir la boca’, le decía cuando peleaban. No entiendo cómo pueden hacer algo así, ni a una persona que entra en tu casa te animas a hacerle eso”, agregó indignada y dando una posible pista sobre las razones del crimen. 
Según reconstruyó la investigación, luego de concretase el ataque mortal, los tres implicados huyeron del lugar, aunque fueron atrapados minutos más tarde. La Dirección de Homicidios de la Policía de Misiones interceptó al ex futbolista y su pareja y le secuestraron un destornillador y un teléfono celular que serán peritados. 
En el vehículo de Inocencio A.C., un Nissan Wingroad que fue interceptado por Gendarmería Nacional en el puente internacional, se secuestró un cuchillo que también será analizado.

Las múltiples heridas y el celular

El Territorio estuvo en el lugar de los hechos el día domingo y se entrevistó con Mirta (22), quien vio cómo el asesino huía en el auto incautado luego de matar al hombre. La joven dijo que el homicida huyó al grito de “la vida no es fácil”. Desarrolló que estaba llegando a su casa cuando vio que se estacionó en el lugar el vehículo, aunque aclaró que no “vi cuando lo apuñaló; vi a un hombre cuando estaba subiendo al auto y que empezó a gritar que la vida no era fácil. Ahí miró y había un tipo tirado”. “Esperé un ratito a que se vayan, miré la patente y ahí me acerqué a ver qué pasó con el hombre. En eso veo que tiene dos puñaladas y dificultad para respirar. Ya le estaba costando”, amplió. Entonces llegó la ayuda de un ciclista, quien se encargó de llamar a la Policía. “Fue una situación horrible, no paraba de sangrar y miraba un punto fijo. Yo le gritaba que no se duerma, que se quede despierto”, dijo aún conmovida. Contó que otras personas intentaron reanimarlo y al moverlo pudo apreciar que tenía dos lesiones de arma blanca en la zona costal. La víctima, señalaron voceros, tenía varias heridas punzocortantes y aliento etílico. Esto, a consideración de los profesionales, indicaría que no se trató de una agresión para un robo porque en ese caso “le iba a dar sólo una puntada”. De todas formas, buscan establecer si Sosa tenía celular, ya que no fue hallado.

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