Culto popular al santo de las gauchadas

Miércoles 8 de enero de 2020 | 07:20hs.
Un 8 de enero de 1878 fue asesinado el gaucho Antonio Mamerto Gil Núñez cerca de la correntina ciudad de Mercedes, en cuyo cementerio están sus restos y en cercanías se erige un santuario con su cruz. 
No hay muchas certezas históricas de la vida del Gauchito Gil, como lo llaman los miles de promeseros que se encomiendan a su protección y peregrinan hasta el lugar de su caída para agradecer, pedir y homenajearlo.
Las tradiciones orales cuentan que se trató de un bandido justiciero que quitaba a los ricos para repartir un poco de esa abundancia entre pobres y oprimidos o aseguran que fue ejecutado por enamorarse de la misma mujer que el comisario. Otra versión lo describe como un perseguido por negarse a luchar en la guerra.
Hay sí un punto en que los relatos convergen: dicen que antes de morir, Gil advierte a su verdugo que al derramar su sangre inocente y volver a su casa encontraría a su hijo muy enfermo: “Invocame, yo rezaré por él y tu hijo se curará”. 
Todo sucedió según sus palabras y el matador de Gil lo sepultó allí donde dio su último suspiro y difundió su milagro. 
En Corrientes saben desde entonces de los favores de este santo popular sin canonización de la Iglesia Católica y su devoción se extiende sin fronteras. A la vez, sacerdotes acompañan al pueblo en su fe. 
Además, de la interminable procesión al santuario de Mercedes, en todo el país y claro, en la tierra colorada se levantan ermitas en honor del gaucho amigo de los pobres. Estos sitios de fe resaltan flanqueados por banderas coloradas y cada 8 de enero se ofrecen comidas comunitarias y música.

Fiesta en San Lucas
La casa de Elba Graciela Vergara (55), que tiene un santuario del Gauchito, La Virgen de Itatí y del Señor de la Buena Muerte, está de fiesta desde anoche con la vigilia  y serenata y continúa hoy todo el día. La vecina del barrio San Lucas de Posadas servirá un almuerzo gratuito para 400 personas y habrá música en vivo. 
Hace 20 años que Elba es devota de Gil y comenzó con una ermita que se fue ampliando. “El Gauchito me concendió un milagro muy grande. Yo soy católica, en la santería veo una imagen y no sé por qué me puse a hablar con él y sentí que me escuchaba. Yo tenía a mi madre con una enfermedad, los médicos me dijeron que la traiga a casa que no había nada que hacer y entonces le pedí a Gil, ‘ayudame, me dijeron que sos milagroso, quiero que mi mamá se cure’ y también jugué a la quiniela y saqué con el 08. Mi madre se levantó, se mejoró,  y empezamos una grutita con mi esposo”, contó. 
Primero fue una creencia del hogar y poco a poco, la vivienda ubicada en avenida Pueyrredón y calle 75C empezó a recibir a vecinos que llegaban con una vela y la necesidad de oración. Más tarde, la visita a Gil provenía de otras provincias y de Paraguay. “Él es milagroso, siempre está Dios primero,  pero Gil cumple”, subrayó. 
Instruyó además que para pedirle su escucha hay que encender ante su imagen una vela blanca y cuando el favor es concedido se le agradece con una vela colorada.También se le suele ofrendar cigarros y caña o vino y “le gusta recibir en agradecimiento las banderas rojas”, concluyó. 

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