Corredor posadeño va a juicio como líder de una organización narco

Viernes 31 de julio de 2020 | 04:00hs.
Los procedimientos contra la banda fueron concretados el 3 de agosto de 2019. | Foto: Ministerio de seguridad de la Nación
Carlos Cardozo

Por Carlos Manuel Cardozo fojacero@elterritorio.com.ar

Luego de once meses de investigación, hace poco menos de un año Gustavo Abel B. (39) fue detenido por segunda vez en el marco de una causa federal por narcotráfico. Fue la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) la que allanó su casa y secuestró, entre otros elementos, un kilo de cocaína, según se desprende del expediente.

El procedimiento se realizó en agosto del año pasado en Posadas y en las últimas semanas el corredor de carreras y comerciante volvió a completar el derrotero judicial que lo pondrá en el banquillo de los acusados.

Según detallaron fuentes ligadas al proceso, la jueza Verónica Skanata, titular del Juzgado Federal local,  determinó la clausura de la investigación y elevó la causa a juicio.

En el mundo automotor el hombre se ganó un nombre debido a sus importantes registros con un Fiat Uno que fue descripto como “el más rápido del Litoral” por sus marcas en el Autódromo Rosamonte, de la capital provincial, donde competía en picadas. Él buscó desligarse de ese perfil y manifestó que el rodado no le pertenecía.  

La Justicia Federal lo acusa por “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravado por la cantidad de personas organizadas para cometerlo, en calidad de organizador”. Bajo esta figura, si es considerado culpable en un futuro debate, podría llegar a recibir entre 8 y 20 años de prisión.

Los otros imputados son Jorge Martín V. (39), Gerardo M. (25) y  Gonzalo C. (31), acusados del mismo delito, pero en calidad de autores. Según la investigación policial y judicial, el corredor le proveía la droga al primero, Jorge Martín V., quien se encargaba de venderlas bajo la modalidad delivery, en su casa o trabajo.

La Justicia considera probado que el organizador le instruía a Jorge Martín V. (39) cómo debía manejarse en el submundo del narcotráfico. Se detalla que le ordenó que no debía nombrar las palabras balanza, drogas o gramos, sino decir calculadora, litros de aceite o gaseosa. “Se terminó el amor”, era el código para informar que ya no tenía más para vender.

A su vez, Jorge V. les daba los estupefacientes a los otros dos implicados para que ellos los comercialicen. Gerardo M. y Gonzalo C. fueron descriptos como “soldaditos” y ellos mismos señalaron ante la Justicia sus problemas de adicciones.

“En una casa había sólo un colchón y el piso lleno de mugre y cosas que no se sabían qué eran”, dijo en su momento una fuente que participó de los procedimientos.

La llamada y los descargos
La investigación se inició tras un llamado anónimo a la Unidad Operacional Posadas de la PSA, que tiene su sede en el aeropuerto de la localidad, donde se denunció que Jorge V. “vende droga”.

Los investigadores terminaron confirmando, mediante filmaciones y seguimientos encubiertos, que realmente era así y que los puntos de comercialización eran su casa y una concesionaria en donde trabajaba.

Los pesquisas intervinieron los teléfonos y de las comunicaciones se desprende que en una oportunidad Jorge V. expresó que no tenía “mercadería”, pero le manifestaba a los clientes que tenía una reunión con su proveedor. Justamente, entonces se encontró con el sindicado líder, Gustavo Abel, dueño de un maxikiosco ubicado sobre la avenida Chacabuco y, a partir de ese momento, volvió a tener “stock”.

Fueron varios los encuentros allí y de las desgrabaciones surge que Jorge llamaba al comerciante como “jefe” e incluso tenía deudas con él.

Sin embargo, en una ampliación de indagatoria -primero se abstuvo de declarar- negó la relación comercial con Gustavo, señalando que solamente se frecuentaban por el tema “autos” y sindicando a otra persona, con el mismo nombre y distinto apellido, como su presunto proveedor.

Respecto a los otros dos “soldaditos”, expresó que solamente se encontraban para consumir estupefacientes. En el mismo sentido -y también rompiendo el silencio inicial- declararon ellos, negando que vendían estupefacientes y señalando a la misma persona de nombre Gustavo como su proveedor.

El principal acusado también negó liderar una organización narco y expresó que nunca utilizó el número de teléfono que se le atribuye, señalando también que en el expediente no figuran encuentros con su presunto vendedor principal.

Añadió que los uniformados que allanaron su casa manipularon su celular, entre otras actitudes poco profesionales. En este sentido, desde la defensa expresaron que la investigación realizada por PSA “está teñida de irregularidades y que no se tuvieron en cuenta hipótesis alternativas”.

Procedimientos
Tal y como publicó El Territorio oportunamente, en los allanamientos realizados el 3 de agosto del 2018 los efectivos incautaron poco más de un kilo de cocaína, picadura de marihuana, dinero efectivo (185.720 pesos, 215 dólares y 65 reales), una contadora de billetes, un arma de fuego con municiones, cinco balanzas de precisión, 38 teléfonos celulares, memorias digitales y computadores, entre otros elementos.

Por otra parte, desde el Ministerio de Seguridad de la Nación destacaron entonces que se hallaron elementos para fraccionamiento con restos de sustancia (cuchillo, tijeras y envoltorios) y 330 unidades de dexketoprofeno, un analgésico que -se presume- era utilizado como sustancia de estiramiento de la cocaína.

Además, fueron secuestrados once automóviles, entre ellos un Fiat Uno con el que competía el principal acusado, un camión y dos motocicletas. En su momento, también fue detenido el hermano menor del presunto organizador, pero con el correr de la investigación fue desligado completamente de la presunta maniobra delictiva y se dictó la falta de mérito.

En la actualidad, Gustavo Abel B. (39) - que ya fue condenado por narcotráfico en 2013- goza de prisión domiciliaria, al igual que uno de sus presuntos subordinados, quienes son defendidos por el defensor oficial del Juzgado Federal de Posadas. Así esperará una nueva fecha de debate oral.

Su condena anterior

En 2011, Gustavo Abel B. (39) fue detenido junto a cuatro personas con una carga de marihuana en la provincia de Mendoza. Los procedimientos se realizaron el 14 y 15 de julio de ese año y los implicados -todos de Posadas- se movilizaban en dos Peugeot 307. Uno fue detenido en el Arco Desaguadero y el otro en la ruta 7, según se informó en esa provincia. Los dos coches ingresaron a suelo mendocino desde San Luis con 15 minutos de diferencia entre sí. En uno de ellos estaba una pareja, Cristian B. y su esposa María Z., quienes viajaban con sus hijos menores de 10 y 17 años y fueron rápidamente detenidos por la Policía local. Escondidos en los paneles del vehículo, dentro del paragolpes trasero y en el sistema de ventilación, se hallaron 151 ladrillos de marihuana, equivalentes a unos 110 kilogramos. De forma inmediata la pareja fue esposada y se dio intervención a la Justicia de Menores para que se haga cargo de sus hijos. Horas más tarde atraparon el coche el que se movilizaba Gustavo Abel B. (37) y un cómplice identificado como Luis B., quien entonces tenía 32 años. Estos últimos fueron señalados como “los narcos principales” y al parecer estaban “barriendo” la ruta. El quinto detenido estaba en una vivienda del lugar, donde iban a llegar la droga antes de ser cruzada a Chile. En 2013, la banda fue condenada penas de entre 8 y 3 años de prisión -Gustavo Abel B. recibió la pena más alta- por la Justicia Federal local.


En cifras

1,062

kilogramos de cocaína se incautaron en la casa del principal acusado, Gustavo Abel B. (39), además de elementos de fracción de la droga.

4

son los imputados. En un momento también fue detenido el hermano menor del corredor, pero la Justicia le dictó la falta de mérito.


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