Con un futuro incierto, la Terminal de Posadas permanece desolada y desierta

Lunes 29 de junio de 2020 | 07:00hs.
María Elena Hipólito

Por María Elena Hipólito sociedad@elterritorio.com.ar

Resulta confuso imaginar desierto a un sitio por el que circulaban miles de personas por día, sin embargo, así es como se ve por estos días la Terminal de Ómnibus de Posadas.

El panorama es desolador y hasta escalofriante. Las aberturas de las boleterías están selladas con cartón, las computadoras cubiertas con repasadores, los dos restaurantes están vacíos y por sus pasillos se ven nada más que palomas revoloteando y dejando sus desperdicios a su paso. Estas aves también suplantan levemente el bullicio que producían hasta hace poco más de 100 días las conversaciones de las personas y los motores de los más de 500 colectivos que ingresaban a la Terminal por día.

“Estamos haciendo limpieza cada quince días porque la verdad no tiene sentido gastar la poca plata que tenemos sin que se la use”, justificó en diálogo con El Territorio, Daniel Romero, presidente de Itatí y Asociados SA, la firma concesionaria.

La estación cerró el pasado 20 de marzo, cuando empezó a regir el aislamiento social preventivo y obligatorio decretado por el Gobierno Nacional, medida por la cual también se suspendieron en todo el país los transportes de media y larga distancia. Para ser específico, el último colectivo que ingresó al lugar lo hizo ese viernes 20 de marzo a las 15.30. Desde entonces nadie más ingresa, excepto la seguridad privada, la Policía y Gendarmería que son quienes la custodian.
El impacto de la cuarentena no fue sólo en el edificio de dos plantas que se encuentra sobre la avenida Santa Catalina, sino también en un gran número de personas que obtenía sus ingresos de ahí, directa o indirectamente.

“La Terminal está totalmente inactiva y en estos 20 años que estamos jamás se vio una situación así, hubo algunos paros de transporte pero sólo de uno o dos días nada más. Esta situación complicó a todos, desde al que vende chipa hasta a la empresa más grande”, sostuvo en diálogo con este medio Luis Alberto Fiege, administrador de la Terminal.

Es que el efecto dominó del cierre de la estación posadeña complicó a las empresas de transporte y por ende a choferes y guardas, así como también a quienes tenían dentro del lugar sus puestos de revistas, restaurantes y boleterías.

Al mismo tiempo, varias personas sacaban provecho del constante movimiento, ofreciendo sus servicios a los viajeros como vendedores de chipa, choripanes y sándwiches de milanesa así como los taxis y remises que trasladaban a los viajeros.

Se calcula que entre el 30 y 35 de las empresas operaban en el lugar y el promedio normal de colectivos diarios era de hasta 560, por lo que más de 12.000 personas llegaban a la estación posadeña por día.

Por su parte, de los vendedores ambulantes que allí ofrecían sus comidas nada se sabe. Por un lado, porque no estaban registrados en el Sindicato de Vendedores Ambulantes de la República Argentina (Sivara), que en Misiones coordina Alberto Fusté Padrós; y por el otro, porque ni siquiera la Municipalidad de Posadas los tiene registrados como para asistirlos, de alguna manera. Sin embargo, desde el área de Dirección Comunal del municipio se está trabajando en un protocolo para que todos puedan volver a trabajar.

Compromisos y deudas

“Desde el 20 de marzo que no tenemos ningún tipo de ingresos porque las empresas de transporte, con justa razón, no pueden pagar los alquileres; tenemos el 90% de los alquileres sin cobrar así que nuestro ingreso es muy limitado, diría que tenemos un 3% de los ingresos normales que teníamos en la terminal”, señaló a este medio Daniel Romero.

El valor del alquiler de los locales, especificó, depende del tamaño. El metro cuadrado cuesta alrededor 250 pesos, por lo que para dar un ejemplo, las empresas más grandes -por ser más espaciosas- deben abonar más de 12.000 pesos.

“Los locales ahora están cerrados pero no tenemos información de alguno que haya cerrado definitivamente. Hoy tenemos una capacidad de aproximadamente al menos trece locales que están sin ocupación hace por lo menos un año y medio”, contó.

Entendiendo la realidad debido al contexto, Romero aseguró que llegado el momento se verá la situación de cada uno, su deuda y de qué manera se podrá refinanciar para que todos puedan ponerse al día.

Pese a registrar ingresos mínimos, los costos de los servicios básicos siguen llegando. Para ejemplificar, Romero señaló que  aun sin funcionar como antes, el valor de la boleta de la luz es mayor a 60.000 pesos; además están pagando seguridad privada para resguardar los bienes materiales que allí quedan.

En lo que respecta a los suelos de los empleados de la terminal que dependen de la empresa Itatí y Asociados SA, Romero aseguró que están al día gracias a la ayuda que reciben del estado mediante el Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP).

Sin solución inmediata

El rubro del transporte es uno de los más golpeados y la situación se complejiza aún más porque no hay pronóstico claro, es más, ni siquiera hay uno. De todas maneras, los responsables de la Terminal de Ómnibus de Posadas aseguran que  ya tienen diagramado los protocolos en el caso de que vuelva la actividad y así poder cumplir con las normas higiénicas.

No obstante, los protocolos de regreso seguramente implicarán menos personas dentro de las unidades de transporte. Este panorama no les resulta muy alentador. “La utilización de la terminal para las empresas de transporte va a ser complicada porque si te limitan a llevar diez o doce personas en un colectivo que es para 30 realmente se hace antieconómico”, consideró Romero.

En esa misma línea, expresó: “Creo que se volverá a posicionar el trabajo de las empresas de transporte si se vuelve todo a como era antes de marzo, pero lo veo muy difícil por lo menos en lo inmediato, me parece que hasta marzo o abril del año que viene no vamos a tener un panorama claro de lo que pasará con el sector.
Por su parte, Fiege consideró: “Esperemos que se reactive pronto porque está causando un problema social, hay mucha gente que necesita del transporte para venir a los centros especializados que hay en Posadas y ahora si no tiene un auto particular tiene que hacerlo en un remís”.

En tanto, según había afirmado Juan Manuel Fouce, titular de la Cámara Misionera de Empresarios del Transporte Automotor de Pasajeros (Caemtap), estiman que en el regreso a la actividad habrá sólo entre un 10 y 20 por ciento de demanda, movimiento que no permitirá cubrir los costos fijos que tiene el sector, como el combustible y el salario para el personal del transporte.

Había especificado que los principales gastos pasan por el combustible y el toque de andén en las terminales de ómnibus que, junto con el salario, representan los costos fijos que deben afrontar durante el ejercicio de la actividad.

En cifras

12.000

Es el número estimado de personas que llegaba por día a la terminal posadeña antesdel inicio del aislamiento social preventivo y obligatorio

$250

Es el valor por metro cuadrado de los locales de la estación. La mayoría de los locatarios debe cuotas y la empresa dice que evaluará cada caso para refinanciar.


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