Con el mercado interno paralizado, redoblan esfuerzos para subsistir

Domingo 10 de noviembre de 2019
En su momento, la madera representó la principal actividad económica de San Pedro. Con el paso de los años, mucho se llevó y poco fue lo que quedó invertido en la localidad. 
Es por ello que las empresas que actualmente se dedican al sector forestoindustrial son muy pocas y no superan las quince. En su gran mayoría, se encuentran atravesando una profunda crisis. Para subsistir, se vieron obligados a reducir al extremo los gastos a fin de que la producción permita hacerle frente al perjuicio que causaron las medidas económicas adoptadas durante la administración de Mauricio Macri.
De las industrias que operan en la zona de San Pedro, Cruceca es uno de los ejemplos. La firma se funciona en el poblado de Cruce Caballero, a unos 18 kilómetros de la zona urbana de la Capital de la Araucaria. 
Se instaló en el lugar en 1993 y se transformó una de las más grandes empresas del sector forestoindustrial que aún mantiene constantes y elevados niveles de productividad. 
Cuenta con un total de 30 personas operando, las cuales se desempeñan en dos sectores bien delimitados: aserradero y remanufactura. 
Desde 2001 hasta la actualidad, la empresa Cruceca es propiedad de Forestal Belga SA y diariamente se lucha por la difícil coyuntura económica que los aqueja. 
A ello se suma que se perdieron máquinas y producción en varias ocasiones producto de las tormentas que azotaron a la localidad.
La crisis de la firma comenzó a gestarse en 2016, cuando se inició la seguidilla de aumentos tarifarios en la energía eléctrica -recurso esencial para el funcionamiento de la industria- y en los precios de los combustibles, en más del 100 por ciento. 
Tales subas se volvieron una carga extremadamente pesada para la empresa, ya que las boletas de luz comenzaron a mostrar montos a pagar cada vez más elevados, superando incluso los  200.000 pesos.
A pesar de esta coyuntura desfavorable, un elemento jugó a favor es que la firma cuenta con producción de madera propia, por lo que la adquisición de materia prima no fue un problema.
Es por ello que Cruceca optó por una fuerte disminución de los gastos, en el afán de evitar despidos de los operarios.
Sin embargo, luego de casi 30 años de trabajo ininterrumpido, por primera vez la empresa sufrió una parálisis en su actividad. El motivo radicó en una fuerte merma en el consumo interno. 
Tal circunstancia derivó que se inicie una disminución en el horario de las jornadas laborales.

Un año difícil
“En este 2019 muy pocas son las semanas en las que trabajamos ocho horas por día. En total, se trabajan seis horas, de lunes a viernes, por la falta de venta”, indicó Bernardo Ayala, encargado del aserradero, en diálogo con El Territorio.
Asimismo, detalló: “Prácticamente todo lo que tiene que ver con el sector de aserradero, desde tirantería, tablas, machimbre, quedó paralizado en ventas”.
Para el mercado interno solían comercializar de forma positiva machimbre de segunda, tirantes, tablas para encofrado, que son elementos empleados para las construcciones. 
Como se dejó de encarar nuevas obras en la localidad, las ventas cayeron al 100 por ciento. 
Aseguraron que si tuvieran que comprar la materia prima, ya no estarían funcionando 
“Esto está aguantando porque el aserradero tiene la materia prima propia, de lo contrario sería imposible aguantar”, aseguró Ayala.
Sin lograr remontar el mercado en la zona, se sostienen produciendo y vendiendo a destinos como Buenos Aires. En este caso, la demanda son los productos terminados como machimbre, molduras como flejes de cama, zócalos y tirantería cepillada.
Además de hacerle frente a todos los impactos negativos causados por la inflación y el alza constante en los precios por la dolarización, en tres oportunidades fueron afectados por tormentas, que no sólo causaron voladuras de techo, sino que también provocaron pérdidas importantes de productos que se encontraban listos para ser comercializados. 
El saber administrar y de cierta forma buscar subsistir sin perjudicar a los empleados significó un gran esfuerzo para la firma, que apuesta al crecimiento local y aún mantiene firme la esperanza que en un futuro cercano mejore la situación del sector maderero en la zona. 

En cifras

100%

Fue la caída en la demanda de materiales de madera en San Pedro, dada la parálisis en la construcción y la falta de comercialización.


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