Cómo se está reactivando la actividad en los íconos europeos del turismo

Domingo 12 de julio de 2020
La Torre Eiffel recibía cerca de 7 millones de visitantes por año.
Uno de los sectores económicos más golpeados a nivel mundial con la llegada del coronavirus es el turismo, y será sin dudas, uno de los más complicados en volver a una reactivación total y a recuperar las pérdidas de estos más de tres meses de inactividad. Por un lado, porque debido a la pandemia las personas perdieron su poder adquisitivo y el ocio será lo último en lo que invertirán y, por el otro, porque el miedo al contagio aún sigue latente.
Es así que con la mirada puesta en el futuro algunos países de Europa comenzaron a flexibilizar y abrir sus fronteras desde el 15 de junio para los países de la región y desde el pasado 1 de julio la Unión Europea (UE) amplió esta apertura a una selecta lista de países en la que se encuentra sólo Uruguay, de los que conforman el continente americano.

La huella del Covid-19 en Italia
Pese a que Italia fue el primer país que reabrió sus fronteras, junto con Suiza y Mónaco, el 3 de junio pasado, todavía es reconocido como “territorio Covid-19”. Los turistas se cuentan con los dedos de una mano no sólo en la capital, sino también en Venecia, Florencia, Nápoles y demás lugares que viven del turismo extranjero, que representa el 13% del PBI de Italia. Un PBI que, según los últimos cálculos del Fondo Monetario Internacional, tendrá una contracción del 12,8%, una de las peores de la UE, junto a España.
Según estimaciones de la Agencia Nacional del Turismo, el Covid-19 provocará en 2020 un derrumbe de visitantes del 55% y un “agujero” de 23.000 millones de euros.

Verano en España 
El mes pasado arribaron a España los primeros turistas alemanes, en un vuelo procedente de Düsseldorf al archipiélago Baleares, todo esto como parte del plan experimental de corredores turísticos aéreos seguros después de tres meses de fronteras cerradas.
De esta manera, el sector, paralizado desde mediados de marzo, trata de salvar parte de la temporada de verano, la más importante del año, ya que supone el 70% de los ingresos anuales, sobre todo en destinos costeros.
Sin embargo, otras ciudades del país que no cuentan con playas pero sí con una riqueza cultural y arquitectónica son las que enfrentan los mayores desafíos de esta reactivación. Las restricciones y el temor a viajar están golpeando un sector turístico que representa el 12% del PIB nacional. Según datos oficiales, en el período enero-mayo el gasto de los turistas internacionales se redujo un 62% interanual.

Francia y sus atractivos
El país de la moda fue abriendo paulatinamente sus atractivos más importantes. Tal es así que después de tres meses la Torre Eiffel volvió a recibir visitantes locales y extranjeros pero bajo estrictas normas para evitar nuevos contagios.
La emblemática torre pasó 104 días sin recibir visitantes, se trata del mayor período de inoperatividad del monumento desde la Segunda Guerra Mundial.
Las visitas suponen, por supuesto, un número reducido de personas y el uso obligatorio de protectores buconasales en los mayores de 11 años para ingresar. 
El monumento, que marcó la vida de la ciudad desde 1889, es visitado por cerca de 7 millones de personas anualmente, de los cuales cerca de tres cuartos son turistas extranjeros, por lo que se espera que este año el número de visitantes siga siendo reducido.
Otro de los atractivos en abrir sus puertas fue el museo de Louvre de París​, el pasado lunes, pero con el desplome del turismo debido a la pandemia, la afluencia fue reducida y sobre todo local.
Por motivos sanitarios, el museo sólo prevé acoger a unas 7.000 personas diarias, frente a las 30.000 que recibía antes de la epidemia. En estas primeras semanas, el Louvre cuenta con recibir principalmente a franceses y ciudadanos de los países europeos vecinos.

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