Colegios piden ayuda ante el avance del consumo de drogas entre alumnos

Viernes 17 de mayo de 2019
Victoria Bergunker

Por Victoria Bergunker interior@elterritorio.com.ar

Tras conocerse la noticia sobre un grupo de adolescentes de segundo año del colegio Roque González de Posadas consumieron sustancias psicoactivas dentro del establecimiento, se generó conmoción y un posterior debate en torno a esta problemática que va ganando cada vez más espacio dentro de la comunidad.
Según trascendió en un principio del relato de una madre del grupo de alumnos en cuestión, los jóvenes habían consumido cocaína y éxtasis; la primera a través de la inhalación y en el segundo caso se dijo que colocaron las pastillas en una botella de gaseosa que luego convidaron a sus compañeros. Sin embargo, otros padres refutaron esa versión y afirmaron que la sustancia consumida fue Rivotril, farmacológicamente conocida como clonazepam. También sostuvieron que el chico que llevó la droga pidió disculpas a sus compañeros, aunque expresó que no se siente querido dentro del curso y esto lo habría llevado a cometer la infracción.
Por eso la situación se posicionó en el centro de las críticas y el debate, no sólo dentro del ámbito educativo sino de la sociedad misma, ya que no es la primera vez que ocurre un hecho de esta envergadura en un establecimiento escolar que preocupa a todos por igual.
Dentro de este marco, El Territorio consultó con la especialista en el tema Corina Dousset Urquiza, directora de la Dirección de Prevención de Adicciones del municipio posadeño, quien explicó que desde el ente trabajan en dos líneas acción.
Una es la prevención específica, que tiene que ver con las acciones que se realizan centrándose directamente en el tema de las conductas adictivas y se brindan charlas informativas -según expresó la profesional, la mayor demanda se da en los colegios-; y otra inespecífica, que está abocada a armar actividades recreativas en los barrios y se acompaña con controles médicos y tareas de concientización.
Además, Urquiza detalló que hoy por hoy la edad de inicio del consumo de sustancias tóxicas ocurre a partir de los 10 años, y que en la mayoría de los casos se inician con alcohol y tabaco y luego pasan a los estupefacientes.
En este sentido, destacó: “Es la primera vez en la historia de la humanidad que los hijos saben más que los padres, que experimentan estas cosas cada vez más temprano y que tienen acceso a la información ilimitada”. Por eso remarcó la necesidad de “ser creativos y llegar a los colegios con otro discurso, no hablar de sustancias necesariamente, porque los chicos saben más que los adultos”.
Y añadió: “Nos faltan espacios de escucha para acompañar y comprender, no para sermonear, sino para que los chicos sepan que son mirados amorosamente”.
Finalmente, la funcionaria afirmo que “no hay escuela de Posadas que se salve” y “debemos asumir el compromiso desde el rol que nos toque, ya sea como docentes, padres o funcionarios, porque el adolescente en su síndrome de invencible cree que nunca le va a pasar nada, pero para eso estamos los grandes, para acompañar”.
Por su parte, el subsecretario de Prevención de Adicciones y Control de Drogas, Carlos Báez, hizo referencia en diálogo con el programa Acá te lo contamos por Radioactiva. En la misma línea que Urquiza, comentó que “los pedidos de ayuda vienen por parte de los docentes que ven que sus alumnos tienen algún síntoma, están muy preocupados por esta situación y estamos trabajando en conjunto para brindarle el marco teórico de la sustancia y sobre todo para que puedan dar intervención en estos casos”.
Asimismo, añadió que reciben constantemente pedidos desde toda la provincia, “en algunos casos con hechos puntuales y en otros solamente porque ellos están percibiendo una situación en su colegio y nos llaman para que les demos herramientas”.
La red de contención cuenta no solamente con profesionales como psicopedagogos o trabajadores sociales, sino que muchas veces se suman a la charla adictos en recuperación para brindar su testimonio.
“La mayoría de los chicos que tienen consumo problemático, desconocen lo que producen las sustancias, de hecho consideran que la marihuana es inocua. El trabajo es hablar con los adolescentes y mostrarle todas las consecuencias para su organismo y el entorno”.
En cuanto al caso puntual del hecho ocurrido en el colegio Roque González, expresó: “Habría que constatar qué es lo que realmente consumieron, pero las consecuencias van desde solamente un malestar o pérdida de su conciencia hasta los casos de sobredosis. No dimensionan todo el riesgo que tienen al consumir una sustancia, sobre todo si no conocen qué es”.
El funcionario sostuvo finalmente que “es un problema de todos, y todos tenemos que intervenir cada vez que una de estas cosas sale a la luz, es la punta del iceberg de la situación en la que estamos”.

En cifras

146%

En siete años (entre 2010 y 2017) el consumo de alguna droga ilícita en niños y adolescentes aumentó un 146%.

20.658

El relevamiento incluyó a 20.658 personas de entre 12 y 65 años. Más de la mitad de los niños manifestó que les sería fácil conseguir marihuana en 24 horas


ESCENARIO
Un drama que trascendió fronteras

Griselda Acuña

Por Griselda Acuña interior@elterritorio.com.ar

El problema trascendió fronteras físicas y clases sociales. El uso y abuso de las drogas no es exclusivo de un país o una zona. La droga está en todos lados, en los barrios, en la chacra, en la escuela. Y es este último punto el que quizás más preocupe, porque amenaza a niños y adolescentes. Lo sucedido en el colegio Roque González el martes pasado no es un caso excepcional ni en Posadas ni en Misiones -mucho menos en el mundo-. Sólo basta con mirar unos años para entender la invasión de este flagelo. En junio de 2016, el municipio de Gobernador Roca se convirtió en noticia nacional porque un alumno llegó con casi medio kilo de marihuana a la escuela. Dos años antes, el personal docente de la Escuela Normal Superior 2 de Montecarlo se vio obligado a imponer mochilas transparentes, tras detectar que los chicos llevaban cannabis entre sus útiles. Hace muy poco, el obispo de Oberá, Damián Bitar, fue al Vaticano con un pedido de auxilio. Le llevó al papa Francisco un poco de la realidad a la que él se enfrenta a diario. “En nuestra diócesis tenemos armado un hospital de campaña para atender el flagelo de la droga”, había manifestado el religioso. Los episodios mencionados son apenas fotografías de una película interminable, pues Argentina se encuentra en estado de emergencia por el incremento del consumo de drogas. La calificación por parte de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar) vino a colación de los últimos datos que reflejan un dramático escenario: en siete años (entre 2010 y 2017), el consumo de alguna droga ilícita en niños y adolescentes aumentó un 146%. La cifra se desprende del Estudio sobre el Consumo de Sustancias Psicoactivas, realizado en 2017, en una población de entre 12 y 65 años que incluyó 20.658 personas. Se relevó en los 23 territorios provinciales y de la Ciudad de Buenos Aires. Otro dato que enciende el alerta es la facilidad de acceso, en el informe más de la mitad de niños y adolescentes manifestaron que les sería fácil conseguir marihuana en 24 horas.

 


El riesgo del clonazepam

El clonazepam es un fármaco integrado dentro del grupo de las benzodiazepinas que actúa sobre el sistema nervioso central, con propiedades ansiolíticas, anticonvulsionantes, miorrelajantes, sedantes, hipnóticas y estabilizadoras del estado de ánimo. Es altamente efectivo en cualquier desorden de ansiedad, aunque se recomienda no extender su uso a más de 30 días. Se comercializa, entre otros, bajo el nombre de Rivotril y se presenta en formato tableta para ingerir por vía oral. Debido a sus efectos depresores del sistema nervioso central, el clonazepam puede provocar una serie de reacciones adversas y la persona puede experimentar sensación de cansancio, somnolencia, debilidad e incluso problemas respiratorios. Tanto los pacientes de la tercera edad como los niños y las personas con salud débil o trastornos hepáticos son mucho más susceptibles a los efectos de las benzodiazepinas y por lo tanto es más probable que sufran cualquiera de estas consecuencias no deseadas. Mezclar esta sustancia con bebidas alcohólicas puede anular o reducir la acción terapéutica, como también transformarla en un elemento altamente tóxico para el cuerpo. También recomiendan no ingerirlo dentro del embarazo y la lactancia. Este psicofármaco se comercializa sólo en farmacias y se vende únicamente con recetas.


El chico volvió a clases y pidió disculpas

Esteban Bueseck

Por Esteban Bueseck interior@elterritorio.com.ar

Una madre que envía a su hija al Colegio Roque González de Posadas se comunicó en la tarde de ayer con El Territorio para dar su versión de los hechos de lo ocurrido en un curso del turno mañana del establecimiento.
Si bien desde el centro educativo se buscó poner paños fríos durante toda la jornada del jueves a lo sucedido, la mujer -que prefirió mantenerse en el anonimato al dar su testimonio- señaló que “un alumno llevó rivotril y lo consumió en el aula. El chico se tambaleaba y se caía”.
Por otra parte, desmintió que haya habido consumo de cocaína en clases y aclaró que desde la escuela se citó a todos los padres para tener una charla. “Hubo mucha contención, quiero destacar eso. Nos explicaron lo que pasó y nos pidieron que nos quedemos tranquilos”, dijo.
Además, la madre de la estudiante que es compañera del joven expuso que ayer todos estaban conmovidos, en el curso en cuestión y también en el resto del colegio. “El chico ya volvió a ir a clases, pidió disculpas y dijo que no se siente querido, que está triste. Todos lloraron y lo abrazaron para contenerlo”, señaló y siguió: “Es un chico muy bueno, de muy buena familia, es deportista y todavía no podemos entender lo que pasó”.
Insistió en que recibieron acompañamiento de la institución educativa y plasmó: “Que yo sepa, nunca antes pasó algo así, para mí es un excelente colegio, por eso mando a mi hija ahí. Estamos todos conmovidos y el chico está recibiendo contención psicológica”.
Asimismo, otra madre -que tiene un hijo en un curso superior- afirmó que “no hubo consumo de cocaína, fue rivotril”. Según destacó, el temor llegó a tal punto que corrieron versiones de que un alumno pidió el pase a otro colegio. Sin embargo, otra madre, también desde el anonimato, ratificó todo lo dicho por este matutino en la mañana de ayer.
Consultada sobre el tema, la ministra de Educación, Ivonne Aquino, señaló que apenas tomó conocimiento de lo ocurrido, ordenó que el Servicio Provincial de Enseñanza Privada de Misiones (Spepm) se ponga a disposición de la institución para colaborar. “Son situaciones que realmente consideramos que son indicadores muy fuertes de una realidad que nos interpela a todos como sociedad. Nosotros, más allá de las intervenciones puntuales ante determinadas situaciones como estas, lo que encaramos es un proceso fuerte de trabajo con las escuelas y las familias”, apuntó Aquino.
Además insistió: “Seguimos insistiendo y profundizando en la cuestión de la prevención y también en un acompañamiento de los equipos interdisciplinarios a las familias para la asistencia de niños y jóvenes que tienen dificultades con el consumo problemático o con adicciones”. 

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