Claves para disfrutar las vacaciones en familia

Domingo 13 de enero de 2019
La dinámica hogareña cambia rotundamente en épocas de receso. Ya sea que se pueda salir de viaje o que compartamos más el espacio en casa, el ingenio es fundamental
Agustina Rella

Por Agustina Rella sociedad@elterritorio.com.ar

Vacaciones, tiempo de goce, de relax y reencuentro familiar. Ya sea en casa o fuera de nuestra ciudad, los espacios compartidos se multiplican y si bien surgen algunos roces, disfrutar juntos y reponer energías para la rutina que se avecina se postulan como misión principal de esta época.
Planificación e ingenio ante todo, esas son las claves para un verano armonioso y sobre todo entretenido para todos los integrantes de un clan familiar, según afirman los especialistas.
Uno de los casos más consultados actualmente en Posadas es ‘cómo nos organizamos con los chicos los padres separados’.
Ante esta disyuntiva, la especialista en coaching y mentoring Beatriz Martínez desglosa que hay que estar abierto a la negociación tanto con la ex pareja como con los niños.
“Si uno no planifica con tiempo, suele ser motivo de conflicto y pelea”, explica, teniendo en cuenta que cuando hay familias ensambladas, parejas nuevas, la complejidad es mayor.
“La rutina diaria hace que no se hablen muchas cosas y que no se planifiquen con antelación las vacaciones. Algunos optan por no hablar para no crear conflicto y dilatan la situación, dicen ‘después lo resuelvo’, pero con decisiones a último momento es más factible que haya conflicto”, analiza Martínez.
De la misma manera, si se desea hacer un viaje, es necesario realizar ese esquema previo y tener en cuenta las necesidades de todos, relacionadas a sus edades: qué recorridos se pueden hacer en grupo, qué encuentran los chicos para entretenerse y ser sinceros a la hora de comunicar el destino y el programa a seguir, para que no haya frustraciones.
Asimismo, destaca la importancia de proponer que el disfrute no se acote al llegar a la playa, la montaña o el lugar elegido, sino que el regocijo se dé en todo el proceso, durante el viaje en sí.
Es primordial también “que el adulto sea negociador y no autoritario. Que entienda la dinámica de los vínculos familiares, que tenga en cuenta quiénes se llevan mejor y que sea sincero a la hora de viajar con una pareja; no decirle al niño que ‘es un amigo/a’”, advierte la especialista.
Por otro lado, sean donde sean, las vacaciones son una oportunidad para reencontrarse como familia, tomar fuerzas para afrontar el año con mejor humor, más descansados. Por lo tanto, hacer actividades en conjunto, que estrechen lazos, compartir juegos, charlas, debates, inquietudes es por demás valorable para grandes y chicos y permite además crear una serie de emociones y recuerdos que perduran en el tiempo y a los que se podrá volver cuando se necesite más fuerza durante la rutina laboral.

Transformar el hogar
Si el receso nos encuentra en casa, sin posibilidad de viajar, hay que agudizar la imaginación para poder convertir el lugar de todos los días en sede de entretenidos quehaceres.
En esta línea, Martínez da una serie de recomendaciones simples que se pueden poner en práctica: “Para los más chicos se pueden hacer juegos integrativos y hacer un buen uso de la tecnología. Una buena tarea es buscar una película y después comentarla, hablar sobre lo que le pasa al personaje, siempre en la idea del entretenimiento, del disfrute”, arranca diciendo.
Otra de las opciones que expone es “volver a los juegos de mesa, a los juegos tradicionales, porque muchas veces hasta los adultos perdemos lo lúdico. El karaoke, por ejemplo, es súper divertido y una actividad a la que se puede sumar toda la familia”, sostiene.
También entre las sugerencias está “redescubrir la ciudad”, es decir, aprovechar los museos, las plazas, lugares históricos y hacer paseos “con otra mirada, con ojos de descubrimiento, como si fuéramos turistas”. “Proponerles a los chicos hacer su propio viaje de descubrimiento, por esos lugares a los que, en la rutina, generalmente dejamos de lado” postula la coach.
Todo lo que permita expandir la imaginación y la creatividad es bienvenido, por eso una sencilla propuesta puede ser indagar en los intereses de los infantes o adolescentes y buscar libros que se adapten a sus preferencias, pasatiempos que aporten a sus curiosidades.
Así, hacer un picnic o un campamento en el patio de casa, tal como ejemplifica Martínez, permite la conexión con el aire libre, la naturaleza y también “redescubrir el hogar”. “Adecuar el patio, que se convierte en algo diferente, ayudar y participar activamente, no estar desconectados o pendientes de la pantalla del celular, sino integrarnos como familia, porque ahí está la energía renovada”, manifiesta Martínez, al tiempo que desliza que “los chicos notan si estamos estresados, contracturados y luego ese recuerdo se relaciona con las vacaciones”.
En la convivencia generacional, en tanto, muchas veces sucede que mientras los más pequeños se suman a todo tipo de iniciativas, los que transitan la adolescencia y preadolescencia (ya desde los 10, 12 años aproximadamente) tienen otros gustos, otras necesidades y por sobre todas las cosas, cultivan el sentido de pertenencia, por lo que eligen no compartir tanto juego familiar, sino estar con sus amigos cercanos, con su grupo.
De esta manera, una alternativa casera puede ser organizar un propio cine en casa para todo el conjunto de amigos: cerrar cortinas, hacer pochoclo, reacomodar la sala y todo lo que aporte a la idea de “un cine low cost pero por demás divertido”, menciona Martínez.
“Los chicos ayudan a proponer ideas, lo ven como un desafío”, entiende la coach, al tiempo que define “jugar bajo la lluvia, mientras no haya tormenta, claro, se vive de una manera diferente, embarrarse, jugar con la manguera, son cosas que los chicos disfrutan y que después no las van a volver a hacer de grandes”.
Volver a esa inocencia, crear momentos de deleite que generen buenos recuerdos, no sólo son súper importantes para el niño sino para toda la familia y por eso hay que tener en cuenta que esa foto tan preciada quizás sólo necesite un poco de perspicacia.

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