Che guaraní

Lunes 7 de enero de 2019

Por Federico García sociedad@elterritorio.com.ar

A veces el origen de las palabras genera intensos debates entre lingüistas, historiadores y etimólogos. En la Argentina, dada su extensa tradición inmigrante, esas discusiones toman un tinte particular, puesto que son numerosas las lenguas que intervienen en la configuración del español en su variedad nacional.
Así, las lenguas romances como el italiano, el francés, el portugués y las regionales de España como el valenciano, el euskera, el catalán y el occitano, sumadas a las lenguas indígenas y, en menor medida, a las que trajeron inmigrantes de Asia y Europa del este, otorgan una variada fuente de la que se puede servir para reconstruir el origen, desarrollo y la caída en desuso de palabras y frases del habla popular.
En este marco, si hay una palabra representativa tanto del intenso debate como de la interculturalidad característica del hablar argentino en toda su extensión territorial es “che”. Esa unidad léxica multiuso puede usarse para llamar la atención de alguien: “Che, vení”; o como expresión de asombro o sorpresa: “¡Qué calor, che!”. Otros usos sintácticos puede ser como complemento extraoracional: “Vamos de viaje, che”, o como muestra de desagrado: “¡Che!” (mirá lo que hacés),
Así que “che” cuenta con dos usos principales: el vocativo o nominal y el de interjección. Y estos usos son el punto de conflicto entre los lingüistas para determinar su origen.

La teoría valenciana
Hay quienes argumentan que el origen de “che” viene de la interjección en la lengua valenciana para llamar la atención: “cé”, que acentuada en su articulación daría un sonido semejante. Esto sería en ejemplos como: “Qué cosa, che”. “Es como el 'hombre' o el 'hostias' del español ibérico”, ejemplifica Yliana Rodríguez, lingüista de la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República, de Uruguay.
Pero no muchos están de acuerdo con esta teoría para el “che” rioplatense, puesto que no se conoce el caso de una interjección que pase a una categoría nominal para dar lugar a un vocativo. Los vocativos nacen de nombres y pronombres, por lo que sería raro. En esa lengua, “che” significa gente: “mapu che”, gente de la tierra.

¿El mapuche?
Otros estudiosos de la lengua plantearon la hipótesis de que “che” surge del araucano, el idioma de los aborígenes mapuche, originarios de los territorios chileno y argentino.
Sin embargo, esta idea tampoco termina de convencer, dado que no existen datos históricos que permitan hacer ese pasaje del mapuche al español y después pasar de “gente” a pronombre. Además, es llamativo que no dejara rastro en el español de Chile, donde no existe “che”.

El origen guaraní
Otros lingüistas estiman que viene del guaraní: “che”, que significa “mí”, entonces: “Che irú” es “mi compañero”.
En guaraní, “che” sí es un pronombre posesivo. Y que una unidad pase de un pronombre a vocativo es lingüísticamente más común.
Muchas veces se olvida la impronta guaranítica en la región, puesto que muchos aborígenes participaron en las guerras de la independencia. Entonces, cuando los soldados españoles se dirigían a sus superiores, decían: “Mi coronel, mi capitán, mi sargento”. Y cuando los guaraníes lo hacían, probablemente dijeran: “Che capitán, che coronel, che sargento”. Ese es precisamente el uso que se le da en la Argentina.
Consultada al respecto, Ramona Villaverde, quien se formó en la Universidad Nacional de Itapúa como docente de bilingüismo y es licenciada en bilingüismo guaraní-español, adujo que “la palabra ‘che’ sería en guaraní, más bien, ‘she’; y si se dice: ‘Che general’, sería: ‘Mi general’. Entonces, ese ‘she’ es un pronombre personal cuando yo digo, por ejemplo: ‘Che aguatá’ (yo camino), pero cuando va acompañado de un sustantivo, persona, animal o cosa, es un posesivo”, explicó en diálogo con El Territorio.
Además, dio su parecer sobre la posibilidad de que el vuelco de la palabra del guaraní hacia el español se hubiera dado en el contexto bélico. “Imagino que sí, porque históricamente sabemos que Misiones y Corrientes pertenecieron a Paraguay, en un principio, y después de la Guerra de la Triple Alianza, cuando las tierras fueron tomadas por los argentinos, quienes habitaban allí seguramente les contagiaron a los argentinos esas palabras, y por eso hasta ahora esas provincias tienen el guaraní, porque desde un principio habitaban allí”, cerró quien además se desempeña como docente en el Proyecto Idiomas de la Unam, argumentando en favor del origen guaraní de la palabra que quizás mejor representa el gran acervo lingüístico de la Argentina.

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