Casi pierden la visión al ser atacados a cuchillazos en el convulsionado A3-2

Lunes 3 de diciembre de 2018 | 06:00hs.
Cristian Valdez

Por Cristian Valdez fojacero@elterritorio.com.ar

En medio del descontento generalizado en el barrio A 3-2 de Posadas, por las andanzas de una gavilla que -según las denuncias- desde hace varios años se dedica a robar y apedrear las casas de los vecinos, dos hermanos casi perdieron la vista en una agresión a cuchillazos producida en inmediaciones a una cancha de fútbol.

Sucedió en plena noche, a pocas cuadras de la Comisaría Décima y generó la reacción de los habitantes del complejo habitacional, que no aguantan -dicen- más los embates delincuenciales. Ensangrentados, ambos recibieron las curaciones después de haber sido trasladados en un auto particular hasta el hospital Madariaga, pero desde las horas posteriores a ese episodio resisten encerrados en su casa, con miedo de salir a la calle porque los atacantes arremetieron con mucha violencia contra su inmueble en represalia por haberlos denunciado.

Los heridos se llaman Rubén (22) y Alan González (17), este último con retraso madurativo. Los atacantes serían dos jóvenes con numerosos antecedentes policiales por delitos en contra de la propiedad que en la zona son conocidos como Davicho y Oreja.
La familia damnificada recibió a este matutino en su vivienda, a la cual se accede únicamente  corriendo una gruesa chapa que está reforzada desde adentro con un candado. “Estamos acá, tratando de recuperarnos de los cortes en la cara pero sin saber si van a volver a atacar como lo hicieron después de que los denunciamos”, dijo Rubén, quien tiene un parche de gasa sobre los cortes que le hicieron en el rostro.

Sobre las agresiones, contó que salió en defensa de su hermano más chico. “Le empezaron a molestar, les dije que es un chico discapacitado, que no lo jodan y en un segundo uno se prendió por mí y el otro empezó a golpearlo a él (por Alan). Empezamos a defendernos, me saqué como pude de uno y cuando busqué sacarle de encima al que estaba con mi hermano sacó el cuchillo con el que nos apuñaló en los ojos”.

“Estaban re drogados, se notaba que no medían lo que hacían. Nos empezaron a lastimar sin motivos e incluso, después, cuando fuimos a hacer la denuncia nos cruzaron en la esquina de la comisaría, corrimos otra vez hacia la casa para ponernos a salvo y empezaron a tirarnos piedras. Pudimos entrar a tiempo, pero a patadas querían tumbar la chapa que pusimos por seguridad porque ni siquiera los vidrios de las ventanas nos dejaron”, aseveró.

Detallando aún más la gravedad de la situación, explicó que “las patrullas policiales pasaron por la cuadra, pero ellos se escondieron en la villa y después salieron, con más bronca, amenazando con cuchillos que van a hacer cosas peores. Se terminó definitivamente nuestra tranquilidad, no tenemos más vida padeciendo de esta forma”.

Desprotegidos

En consonancia con el reclamo de más de un centenar de vecinos, que esta mañana plantearán en el ámbito judicial la intención de expulsar a los malandras del barrio, Analía -una hermana mayor de los heridos- también manifestó su preocupación porque “estamos de denuncia en denuncia, nadie hace nada para protegernos y estos delincuentes andan sueltos con absoluta impunidad. Pedimos a las autoridades que tomen cartas en el asunto antes de lamentar una muerte porque ya estamos cansados de esperar soluciones a la inseguridad que vivimos día a día”.

Analía aseguró que “son siempre los mismos los que nos entran a robar, y en nuestro caso hasta el loro se llevaron. Los denunciamos pero es como si nada y la verdad es que tenemos mucho miedo porque estamos amenazados, encerrados bajo candado mientras ellos andan campantes en la calle, mostrando sus armas para que entendamos que tienen el control”.

“Son grupos, todos amigos y por su forma de actuar, meten mucho miedo. Imaginate qué tanto tuvo que pasar para lograr reunir a tantos vecinos en busca de acciones concretas. Llegamos a prender gomas frente a la comisaría porque entendemos que es tiempo de que las autoridades se ocupen y la Justicia entienda que de seguir así vamos a terminar muertos”, subrayó.

Expulsar a los delincuentes

El centenar de vecinos que busca ponerle un freno a la delincuencia en el barrio sostiene que las principales víctimas son mujeres solas, ancianos y adolescentes. Identificaron a un hombre con el apodo de Laiti como el presunto cabecilla de las bandas que cometen los delitos e incluso hablan de tres domicilios que se usarían como aguantaderos. Pretenden que -en principio- ese sujeto sea expulsado del barrio, por lo que en el transcurso de la mañana de hoy van a entregar al titular del Juzgado de Instrucción Tres, Fernando Verón, una nota firmada por alrededor de 150 habitantes del barrio en la que solicitarán “se disponga la expulsión del ciudadano Raúl Exequiel B. (22) por considerarla persona no grata por los graves y reiterados hechos delictivos, vandálicos y amenazas con armas de fuego a distintos vecinos de este populoso barrio”. Exponen que eso “acarrea una tremenda angustia e impotencia en los vecinos, que queremos una convivencia pacífica, dentro de las normas y al amparo de las leyes que nos rigen y que hoy vemos vulneradas ante la inacción de quienes deben velar por nuestras personas y los bienes que con tanto trabajo nos cuesta adquirir y en caso de ser robados, difícilmente se recuperen por falta de una inmediata orden de allanamiento o de captura, según corresponda. Queremos evitar la justicia por mano propia ante los hechos que va sumando este delincuente en sus andanzas, por lo que recurrimos a usted a fin de que tome cartas en el asunto y efectúe lo solicitado”.


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