Bisabuela corta pasto para ayudar a su familia

Jueves 15 de agosto de 2019 | 06:30hs.
Julia Da Silva recorre los barrios ofreciendo sus trabajos de jardinería. | Foto: María Rosa Fernández
Julia Da Silva nació en Brasil, pero de muy pequeña vino a la Argentina junto a sus padres y desde los 12 ya ayudaba en tareas domésticas.
La mujer que vive en el barrio 20 de Junio tiene en su casa una chacra donde cultiva verduras y hortalizas; también cría gallinas y patos, lo que le ayuda a abaratar costos en la canasta familiar.
Sin embargo la vida no le fue fácil a Julia y pese a que siempre se muestra vital y alegre, esta mujer de 70 años debe seguir haciendo tareas pesadas para sostener la economía familiar.
Permanente se muestra dispuesta a trabajos domiciliarios, que los hace con prolijidad y esmero, motivo por el que todos la conocen en la Candelaria y la ayudan.
“Yo no cobro mucho porque es una época fea y la gente apenas tiene para comer, así que  hago cortes de pasto con rastrillado o jardinería a precios bajos, así siempre me dan trabajitos", contó Julia a El Territorio en un descanso mientras hacía una de sus changas.
La mujer tuvo un solo hijo, pero hoy ya tiene tres nietos y un bisnieto. “A todos trato de ayudar”, dijo.
Comentó que a ella sus padres le dejaron el legado del trabajo honesto sin importar en qué se trabaje. “Lo importante es ganarse honestamente el pan de cada día”, comentó convencida.
Mostró su espíritu solidario y plasmó que no tiene inconvenientes en ayudar a quien desea tener una chacra domiciliaria. “Si la gente quiere que le haga una huerta también les hago, ya que aprendí a plantar una variedad de verduras y plantas que ayudan mucho a que cueste menos la comida diaria, porque si uno cuida el ingreso se puede vivir tranquilamente, la clave está en no malgastar”, sostuvo.
En ese sentido expresó que colabora con un comedor comunitario donde aporta las verduras que tiene en su huerta, por ello dijo sentirse “muy contenta por poder ayudar, la solidaridad genera paz al alma”.
La bisabuela se confesó una fanática de la vida, de las cosas simples pero divertidas, porque son las que prolongan la existencia. “No soy de quejarme de las cosas sino de buscar salir adelante”, afirmó.
Pese a que ya debería estar retirada de la actividad por la edad que tiene, definió que siente “amor por el trabajo. A veces miro la realidad y me preocupa tanto la pérdida de valores, la juventud está desorientada, falta más acompañamiento de la familia, desde muy chiquitos ya consumen de todo y hacen estragos su vida”.
Y desde una mirada reflexiva, indicó: “Los adultos debemos dedicar tiempo a los chicos, orientarlos y guiarlos, no prohibirles sino darles tiempo, dedicación y buenos ejemplos, ellos no son culpables de estar transitando por un camino que no les hace bien, la mayoría sufre la ausencia familiar”. 

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