Bandera, el chico que contagia atletismo en el A4

Miércoles 12 de junio de 2019 | 07:00hs.
Roxana Ramírez

Por Roxana Ramírez deportes@elterritorio.com.ar

“Le están sacando fotos a Mariano”. La frase resuena por los pasillos del Centro Educativo Polimodal N° 5 en una jornada matinal en la que el atleta posadeño hizo un ‘huequito’ en sus estudios para compartir su historia: la de un chico que hizo que el atletismo entusiasme al barrio A4.
Mariano Bandera (17) es sin dudas uno de los estandartes del atletismo adaptado en Misiones,  pero hay que hilar más fino para entender el fenómeno que lo rodea. En el colegio y en su barrio, este atleta de origen humilde, con su desempeño, despertó el interés de sus pares por esta disciplina.
Recientemente, en el primer fin de semana del mes, Mariano -junto a una delegación de la Tierra Colorada- dijo presente en el 5° Open Internacional de Atletismo de Mayores del Comité Paralímpico Argentino (Copar), disputado en Resistencia, Chaco, y se alzó con tres medallas.
Justamente esas preseas son las tienen ocupadas sus manos en los bolsillos y tímidamente atina a mostrarlas. “Fue linda la experiencia”, redondea sobre el oro en los 100 metros en lo que hizo un gran tiempo de 12s05/100 en la categoría T20, de discapacidad intelectual.
También fue segundo en los 400 metros (52s11/100) y nuevamente plata en salto en largo (5,74 metro). Ante la pregunta de cómo se llega a hacer este tiempo en los 100 llanos, muestra una sonrisa y suelta con mirada cómplice a su profesor Federico González Barrios: “Llegué a este tiempo entrenando”.
Federico no sólo es quien lo vio en el 2015 y lo ‘captó’, sino que es sin dudas uno de sus pilares para vivir este momento único para un adolescente de 17 años que gracias al atletismo recorre el país y llegó a un Sudamericano Escolar en Medellín, Colombia, en el 2016, con podio incluido.
“El empezó con clases de educación física escolar conmigo y a medida que fue avanzando los desafíos fueron mayores y tuvimos que intensificar los entrenamientos. La idea es que él entrene todos los días para el nivel que queremos llegar”, confió González Barrios, que lo acompaña no sólo en  los torneos de adaptados sino en todos los torneos que haya en convencionales para ir “tomando experiencia y le va bien también”.
El referente del CEP 5 y de la Escuela Especial 45, donde hizo la primaria (ambas lindantes al fondo de la avenida Cocomarola), entrena tres veces por semana tanto con González como con el profesor Roberto Osudar, los lunes y miércoles en el SUM del colegio y el playón; y los viernes en la pista de atletismo del Parque de la Ciudad.

La pista en la vereda
“También entrenamos acá en la vereda del colegio”, afirma el juvenil; lo que confirma sus condiciones innatas para este deporte, con una amplia zancada gracias a su más de 1,80 metros y el ingenio de sus profesores que adaptan la poca infraestructura a las necesidades de Mariano.
“Sin dudas sus condiciones son innatas, porque si él tuviera lo que necesita hoy ya estaríamos incluso haciendo mejores marcas. A él no le gusta ni siquiera salir tercero, pero yo le digo ‘si vos llegaste hasta acá sin tener una pista, en comparación a otros chicos que entrenan todos los días en la pista, ya es totalmente meritorio”, acota el profe.
Es que “cada día intento superarme y cuando no lo logro me ‘picho’”, refuta sonriendo con una frescura única.
Como en la mayoría de los barrios, Mariano tuvo su primer contacto con el deporte en la canchita. Jugar a la pelota era -y aún lo es, pero más acotado- su pasatiempo con amigos hasta que el atletismo lo llevó a conocer Mar del Plata, desde el 2015 con los Juegos Evita y desde ahí no para de cosechar buenas nuevas para orgullo de su papá Mariano, su mamá Marlene y sus cuatro hermanos.
“Ahora me gusta más correr y los 400 metros, más todavía, pero sigo jugando al fútbol, me divierto más. Aunque el atletismo te abre más puertas porque es más fácil llegar lejos en este deporte. Si vas a los Evita y sos bueno, puede haber gente importante mirándote”, señaló.
Y el relato es autorreferencial, así fueron sus inicios y así se convirtió en el abanderado de la esperanza en el barrio A4. Tal es así, que recientemente estuvo en una convocatoria nacional -con el equipo argentino de atletismo adaptado en el Cenard, en Buenos Aires- y está en carpeta para los próximos torneos internacionales.

Los Evita como motor
“La primera vez que fui a Mar del Plata no me imaginé que iba a estar en un podio, había muchos chicos y yo nunca había salido de la provincia. Fue una sorpresa linda. Ahora ya tengo tres Evita, conocí el mar… bah, conocí casi todo allá”, dijo con risa contagiosa.
Tras cada regreso después de los torneos, las preguntas en el colegio y en el barrio no se hacen esperar. Como cadena, gracias a su testimonio, hoy varios de sus amigos y conocidos siguen sus pasos.  “Los chicos del barrio como vieron que yo triunfaba, se sumaron también al atletismo y yo sé que ellos también van a triunfar”. 
Mariano es el que corre, pero atrás también está una familia incondicional. “Ellos están presente siempre”, dice su profe, y de hecho su mamá Marlene, como la vicedirectora la Escuela Especial, María Espínola, ayer fueron el nexo para que Mariano compartiera su historia en el colegio.
Además, este contexto incluye a su papá, de quien heredó el nombre, que con esfuerzo trabaja a diario en la construcción para generar oportunidades en su hijo  en este camino marcado por el deporte y no por lo que ofrece la calle.
“Se generó algo muy lindo. Fue contagioso para los chicos del barrio, de la escuela y para mis colegas también, porque ellos vieron que se puede llegar lejos con el atletismo. Siempre fue el interior el que aportaba atletas y ahora se activó en Posadas gracias a Mariano y otros chicos.  También es importante que hace poco logramos ser parte de la Federación Misionera de Atletismo, ya que se creó una Secretaría de Atletismo Adaptado”, compartió González.
Así, este posadeño que idolatra al jamaiquino Usain Bolt, es el ejemplo de que las oportunidades a veces cuestan, pero llegan y hay que estar preparados para subirse al tren cuando pasa, en este caso, frente a la vereda del barrio. 

Usain Bolt, su espejo
Mariano Bandera nació un 18 de febrero del 2002, tiene 17 años, cursa el primer año del colegio secundario en el CEP N° 5 ubicado en el barrio A4. Tiene cuatro hermanos -él es el del medio- y su sueño es estar en un Mundial. “Mi ídolo es Usain Bolt”, dice.También le gusta el fútbol y por ahora no hay novias a la vista. “Pero tiene admiradoras”, tira risueño su profe Federico.

Marca
12s05
El tiempazo que hizo el posadeño en el Open Internacional de Resistencia, hace una semana en la prueba de los 100 metros llanos. Una marca a tener en consideración si tenemos en cuenta que el récord de Usain Bolt es de 9,58 en el Mundial de Berlín del 2009. Hoy Mariano también apunta a los 400 metros, su prueba favoritaen la que fue plata.

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